Abas anuncia aplazamiento de las primeras elecciones palestinas en 15 años

Saleh HAMAD
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El presidente palestino, Mahumd Abas, anunció en la noche del jueves al viernes un aplazamiento de las primeras elecciones palestinas en 15 años hasta que se "garantice" su celebración en Jerusalén Este, parte de la Ciudad Santa ocupada por Israel.

"Hemos decidido postergar la fecha de las elecciones hasta que [...] se garantice que nuestro pueblo puede ejercer sus derechos democráticos en Jerusalén", declaró Abas tras una reunión de la dirección de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dedicada a las legislativas que se iban a celebrar el próximo 22 de mayo.

La Comisión Electoral palestina anunció la suspensión de la preparación de esos comicios, que fueron anunciados en enero en el marco de un proyecto de "reconciliación" entre el partido laico Fatah de Mahmud Abas y los islamistas de Hamás, dos grandes fuerzas de la política palestina.

"El Fatah y el presidente palestino tienen toda la responsabilidad de esta decisión [de aplazar las elecciones] y de sus consecuencias que representan ni más ni menos que un golpe de Estado a nuestro acuerdo" de reconciliación, comentó este viernes Hamás en un comunicado.

En Ramalá, centenas de personas salieron a las calles para protestar por el aplazamiento de los comicios, constató un periodista de la AFP.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, calificó de "profundamente decepcionante" este aplazamiento. "Una nueva fecha para elecciones debería ser definida sin demoras", pidió Borrell en un comunicado.

- ¿Nuevos tiempos? -

"Los jóvenes palestinos somos toda una generación que no ha conocido una elección, (...) esta nueva generación tiene el derecho a elegir a sus líderes y formar parte del proceso de decisión", dice Tariq Khudairi, un manifestante de 25 años.

"Es hora de que los jóvenes decidamos", agregó en un mensaje directo a Abas, de 85 años.

Desde hace varias semanas proliferaban los rumores sobre la celebración o no de las elecciones legislativas del 22 de mayo y luego las presidenciales de julio, según el calendario anunciado por Abas.

Tras las últimas elecciones legislativas, en 2006, las tensiones entre Fatah y Hamás condujeron a enfrentamientos y a una escisión geográfica del poder entre la Autoridad Palestina, controlada por Fatah y con sede en Cisjordania ocupada, y Hamás, que controla la Franja de Gaza, donde viven dos millones de personas.

Jerusalén Este, porción oriental de la Ciudad Santa considerada por los palestinos como la capital de su futuro Estado, no está controlada por ninguno de esos dos bandos porque Israel la anexionó hace más de 50 años. De ahí la solicitud al Estado hebreo para que puedan celebrarse los comicios en ese territorio.

La Comisión Electoral palestina había asegurado recientemente que instalaría centros de votación en las ciudades vecinas de Jerusalén, en Cisjordania ocupada.

Pero Abas rechazó esta opción porque quiere que se pueda votar en Jerusalén, y que los partidos puedan realizar su campaña electoral pese a que el Estado hebreo detuvo en las últimas semanas a candidatos a las legislativas.

Sin "garantía" de que se puedan realizar elecciones en Jerusalén Este no habrá comicios, decretó el presidente que imputa toda la responsabilidad al Estado hebreo. Desde hace dos semanas, este sector de Jerusalén es escenario de manifestaciones diarias de jóvenes palestinos contra la policía israelí.

La semana pasada, las protestas se saldaron con más de un centenar de heridos en una sola noche, en unos disturbios generados cuando un grupo de judíos de ultraderecha corearon "muerte a los árabes".

- Advertencias -

Si Mahmud Abas juega la carta de Jerusalén Este para eventualmente intentar anular las elecciones es porque está confrontado a una rebelión interna dentro de su formación, Fatah, según sus detractores.

En total, más de treinta listas electorales concurrirán a las legislativas, entre ellas dos corrientes que desafían a Fatah desde el interior: la del veterano opositor Mohamad Dahlan, exiliado en Emiratos Árabes Unidos, y la del sobrino de Yaser Arafat, Naser al Kidwa.

Además de esas dos corrientes, Abas está enfrentado a los islamistas de Hamás, que intentan extender su influencia en Cisjordania, donde viven 2,8 millones de palestinos.

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