Abandono de chicos, el costado más cruel de la debacle griega

ATENAS.- ¿Puede haber algo más terrible que verse obligado a abandonar a un hijo porque resulta imposible darle de comer, mantenerlo y educarlo? Está pasando en Grecia, hoy en el ojo de la tormenta porque se teme su salida del euro, algo que podría provocar un efecto dominó con consecuencias apocalípticas para el resto de Europa y el mundo.

Bajo la espada de Damocles por las durísimas medidas de austeridad para evitar el default (ya parcial) impuestas por la aquí odiada "troika" (la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI), el país del Partenón, cuna de la democracia, asfixiado por los recortes, se está hundiendo en una situación social cada vez más trágica, en la que hay madres que se ven obligadas a abandonar a sus hijos para que éstos puedan sobrevivir.

"En un año y medio las cosas cambiaron dramáticamente para las familias griegas. El desempleo se disparó del 9 al 21%, la economía está en recesión desde hace cinco años y, en el marco de los ajustes, los impuestos aumentaron en forma salvaje. Lógicamente, muchísimas familias de clase media y baja, las más golpeadas por el ajuste, no pueden sobrevivir", cuenta a LA NACION George Protopapas, director de SOS Children's Villages, una ONG que ayuda a niños desamparados.

En los últimos tiempos su ONG recibió a 14 chicos que no son huérfanos, hijos de drogadictos, de alcohólicos o prostitutas -como era lo normal- sino víctimas directas de la atroz crisis económica.

"Nunca antes habíamos visto que nos entregaran a sus hijos por motivos económicos, es un fenómeno nuevo que no deja de crecer. Se trata de hijos de madres solteras desempleadas, a quienes no les alcanza para darles de comer, vestir y educarlos porque el seguro de desempleo con los recortes pasó a ser de 368 euros mensuales, la nada. Por eso, estas madres solteras se ven obligadas a tomar la peor decisión que puede llegar a tomar una madre, la del abandono, por el bien de sus hijos", explica Protopapas. De hecho, hubo un aumento del 150% de familias que le piden asistencia.

"Ahora estamos ayudando a 400 familias. El 87% son de griegos -hace dos años eran solamente el 60%- y lo que hacemos es darles alimentos. En algunos casos, pagamos las cuentas o el alquiler, o les damos contención psicológica. Tratamos de darles lo que podemos para satisfacer sus necesidades. Pero el 70% de estas familias necesitan un apoyo total", agrega.

Si bien la situación es ya de por sí dramática (Unicef estima que 439.000 chicos griegos sufren hambre por la crisis), Protopapas, de 52 años y padre de un hijo que está estudiando marketing en Gran Bretaña, cree que lo peor está por venir.

"Los años 2012 y 2013 van a ser los del colapso de la clase media en Grecia", sentencia. "Las consecuencias del deterioro social van a ser más pobreza y el colapso del Estado de bienestar social... Va a pasar lo mismo que pasó en algunos países de Europa del Este en los últimos años del comunismo", advierte.

La ONG que dirige se está preparando para enfrentar mayores emergencias. "En los tres complejos de viviendas que tenemos en el país, estamos construyendo más casas de emergencia para recibir en cada una a entre seis y diez niños, no por largos períodos, como es nuestra filosofía, sino por tiempos más cortos. Vemos que las familias se están destrozando y hay que salvar a los chicos", afirma.

Pero, como todos en Grecia, SOS Children's Villages también tiene crecientes dificultades para sobrevivir. "Dependemos de las donaciones de privados, que han disminuido abruptamente, y no tenemos ninguna ayuda del gobierno. Para peor, también comenzaron a cobrarnos impuestos a los organismos de beneficencia. ¡El año pasado tuvimos que pagar 165.000 euros de impuestos! Los huérfanos griegos son los únicos que pagan impuestos para recibir ayuda... No pasa en ningún otro país", denuncia.

Como la mayoría de los griegos en este momento de inmensa incertidumbre y de limbo político, a la espera de las cruciales elecciones del 17 de junio próximo que podrían determinar una salida de Grecia del euro si gana la Izquierda Radical de Alexis Tsipras (como indican los sondeos), Protopapas no oculta su pesimismo.

"Me siento como en el Titanic con la orquesta tocando. El país se hunde, pero a los políticos griegos lo único que les preocupa son sus partidos, no el país. Si quisieran salvar al país deberían ponerse de acuerdo y lograr una mayoría para que tengamos un gobierno", lamenta.

Como la mayoría de los griegos, Protopapas no tiene idea, no sabe y no puede predecir para nada lo que vendrá. "Aunque sigamos en el euro, los próximos dos años van a ser muy difíciles. Y si volvemos al dracma, será como volver 50 años atrás, un verdadero caos, con hiperinflación y más desastre social. Pero a veces, en la vida, aunque uno vea que se acerca la catástrofe, no se puede cambiar", comenta, resignado.

A diferencia de muchos, no cree en la propuesta, para muchos populista, de Tsipras de rechazar los planes de ajuste firmados con la "troika", permaneciendo al mismo tiempo en la eurozona. "Es una estupidez; hay que cambiar el memorándum [el plan de ajuste] y tenemos que quedarnos en el euro, es verdad, pero los griegos también tenemos que cambiar. Como en una pareja, hace falta que sean dos personas las que cambien. Y tenemos que demostrarle a la Unión Europea que los griegos podemos cambiar".