Casi tres años después, Chocobar volvió al lugar donde mató a un ladrón

Gabriel Di Nicola
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Chocobar, sus abogados y funcionarios judiciales recorren la escena de los hechos
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

A menos de un mes de que se cumplan tres años de los hechos, el policía Luis Chocobar volvió al lugar donde el 8 de diciembre de 2017 baleó a un joven ladrón, que cuatro días después falleció, después de que el delincuente y un cómplice dejaran al borde de la muerte a un turista norteamericano al que apuñalado para robarle la cámara de fotos cuando paseaba por La Boca.

Chocobar hizo hoy el mismo recorrido de aquella mañana de diciembre de 2017 cuando salió de su casa para ir a tomar un colectivo para ir a su trabajo, en la Policía Local de Avellaneda, y se cruzó con Frank Joseph Wolek gravemente herido y unos vecinos que perseguían a los ladrones, Juan Pablo Kukoc, el delincuente baleado, y un cómplice que en el momento de los hechos era menor de edad y hoy, junto con el uniformado, está en el banquillo de los acusados en el juicio a cargo del Tribunal Oral de Menores (TOM) porteño Nº2.

Chocobar no estuvo solo. Recorrió el lugar en medio de funcionarios judiciales, abogados y peritos policiales durante una "inspección" ordenada Adolfo Calvete, Jorge Ariel Apolo y Fernando Pisano para que cada una de las partes puedan conocer el lugar de los hechos y así tener esa información durante el debate.

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"Fue una buena decisión. Una cosa es mirar los planos y otra es estar en el lugar. De esta manera se le puede preguntar mejor a los testigos y peritos", dijo a LA NACION el abogado Fernando Soto, que junto con el exfiscal general adjunto porteño Luis Cevasco defiende a Chocobar.

De la inspección participaron los tres jueces, Chocobar, Cevasco, Soto, el abogado Albino José Stefanolo, defensor del cómplice de Kukoc; la fiscal Susana Pernas, y Pablo Rovatti y Sebastián Da Vita, funcionarios del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación (DGN), que asisten a la madre del ladrón muerto, que en el debate ante el TOM N°2 es parte querellante.

Chocobar volvió al lugar del hecho
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

"Chocobar recordaba muchos detalles. La inspección comenzó en la puerta de la casa donde vivía en ese momento", recordó Soto. El policía, después de los hechos, se tuvo que mudar porque, según su defensa, eran constantes las amenazas.

La diligencia comenzó a las 8. "No fue una reconstrucción. Fue una inspección judicial donde se recorrió el lugar de los hechos. Se pasó por el lugar donde quedó herido el turista y se llegó hasta el lugar donde Chocobar disparó, en Suárez e Irala. En una pared se pudo apreciar las marcas de los proyectiles. Fue una medida importante para poder entender mejor cuando escuchemos a los testigos de los hechos que van a declarar en el juicio", dijo una fuente que participó de la inspección.

El juicio continuará el miércoles próximo con la declaración por videoconferencia de Wolek, que ahora tiene 56 años y vive en Kentucky.

Los hechos

Chocobar, que tiene 33 años, llegó a juicio acusado de homicidio por exceso en el cumplimiento del deber. El hecho por el cual terminó imputado ocurrió el 8 de diciembre de 2017, cuando Wolek paseaba por La Boca y fue interceptado por Kukoc y un cómplice con fines de robo. Los delincuentes le arrebataron una cámara de fotos. El turista norteamericano, que se resistió al asalto y recibió varias puñaladas, una de ellas, en el corazón; quedó al borde de la muerte.

La situación fue advertida por vecinos que persiguieron en moto a los asaltantes. A esa persecución se sumó Chocobar, que había salido de su casa y se dirigía a tomar el colectivo 24 para llegar a Avellaneda, donde prestaba servicio en la Policía Local.

Según declaraciones de los testigos y del propio policía, Chocobar dio la voz de alto en dos oportunidades y realizó tres disparos intimidatorios al aire para que Kukoc se detuviera. Este segundo episodio ocurrió en la esquina de Olavarría e Irala. Para entonces, el otro sospechoso se había separado de Kukoc y pudo escapar.

Fernando Soto y Luis Chocobar durante la inspección judicial en La Boca, el lugar de los hechos
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Según los tres vecinos que perseguían a Kukoc, lograron arrebatarle al ladrón una de las cámaras de fotos que le habían robado a Wolek. Pero ante el temor de ser atacados por el asaltante abandonaron la persecución y regresaron a la esquina de Garibaldi y Olavarría para asistir al turista malherido.

Chocobar siguió solo tras Kukoc, que en esa parte del trayecto ya se había quitado la campera de Boca que llevaba puesta y que usó para envolver la mano en la que, supuestamente, sostenía el cuchillo con el que amenazaba a quienes intentaban capturarlo, según consta en la descripción del suceso realizada por el juez de menores Enrique Velázquez.

Antes de llegar a Irala y Suárez, según declaró, Chocobar volvió a dar la voz de alto y disparó dos tiros que hirieron al sospechoso en la parte posterior del muslo izquierdo, seis centímetros por encima de la cresta ilíaca. En su indagatoria, el policía dijo que había disparado porque en un momento de la persecución el sospechoso se dio vuelta, se puso de frente a él y amenazó con atacarlo. También expresó que había apuntado de tal forma que los disparos dieran de la cintura para abajo del ladrón, con el fin de evitar lesiones en sus partes vitales.

Llegado el momento, el juez Velázquez procesó a Chocobar. "En punto a la falta de recaudos en el momento de efectuar los disparos, cabe destacar que el propio Chocobar expuso que al disparar lo hizo blandiendo su pistola con una sola mano, ya que con la otra se cubría el rostro para defenderse de una posible agresión de Kukoc, situación que lo coloca en un obrar, cuanto menos, alejado de una actitud profesional exigible a cualquier personal policial", sostuvo en el auto de procesamiento.

Por su parte, el fiscal Marcelo Martínez Burgos afirmó en su dictamen que Chocobar "nunca tuvo la intención de matar". Y agregó: "La presencia del exceso se traduce en la desproporción del medio utilizado porque, si bien se extralimitó, quedó más que probado que su finalidad en modo alguno era quitarle la vida a Kukoc".