En menos de un año: murieron sus padres, se enfermó de dengue y tuvo neumonía bilateral por Covid

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Matías Salemme
Matías Salemme

CÓRDOBA.– El cordobés Matías Salemme ha vivido seguramente los dos peores de sus 38 años entre 2020 y 2021. A mediados del año pasado, murieron su abuela Violeta y una amiga, y debió despedirse de ellas con todos los condicionamientos que imponían la pandemia y la cuarentena. En octubre, fallecieron su padre y su madre por Covid con una semana de diferencia. Él se enfermó primero de dengue y, hace apenas horas, le dieron el alta de coronavirus.

“La vida sigue y hay que aprender a convivir con lo que a uno le va pasando y transformarlo en una experiencia que enriquezca –dice a LA NACION, con una voz en la que se notan todavía rastros de cansancio–. Siempre tendemos a lamentarnos, pero me concentro en todo lo que vivimos. Fui un afortunado de tener a mis papás, de disfrutarlos. Parte de la fortaleza y la entereza que tengo es un legado de ellos”.

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Gustavo Salemme, de 67 años, y Adriana Cheble, de 62, eran profesionales de la salud. Él, especialista en diagnóstico por imágenes y médico laboral; su esposa, médica clínica. Se habían conocido de chicos, estudiaron y se recibieron juntos.

La primera contagiada de Covid fue Cheble. En un comienzo ambos estuvieron aislados en su casa, pero luego empezaron con insuficiencia respiratoria y debieron internarlos. Salemme murió el 9 de octubre y ella, el 16.

Agradecimiento

Matías recuerda que alcanzó a hablar con ellos “un ratito”, cuando ya estaban internados, “pero casi no podían, estaban complicados”. Su madre no llegó a saber –”en este plano”, dice– que su padre había muerto, porque ya estaba intubada cuando eso pasó.

“Intento pensar en la luz y no en la oscuridad –sigue–, si no se hace muy difícil. Hay que buscar la fuerza para seguir. A veces pienso ‘me tenía que tocar todo, pero a meterle el pecho y a seguir’”. Agradece a sus dos hermanos, a sus amigos y a Antonella, su pareja, todo el apoyo.

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Unas tres semanas antes de la muerte de sus padres, el había tenido dengue; subraya que el mote de “fiebre rompe huesos” es el indicado. Luego, hace menos de un mes, dio positivo a Covid.

“Veintiún días con neumonía bilateral; fue tremendo. Dos semanas con 40 grados de fiebre. Todavía no puedo hablar bien, la capacidad pulmonar queda reducida”, explica y agradece a la médica Jimena Sánchez, a quien le adjudica en gran medida su recuperación. Quedó también con una trombosis en la pierna derecha, así que continúa en tratamiento.

Un sector fundido

Salemme destaca que tuvo miedo no solo por la experiencia que había vivido con sus familiares, sino porque el coronavirus es “muy impredecible: estás bien, y a la media hora te falta el aire”.

Se dedica a la gastronomía y ese es otro factor que le preocupa: “El sector está 100% fundido. Ni yo sé cómo actúa mi cabeza, porque son muchas cosas, pero todo el tiempo hay gente que me ayuda y me manda buena energía”.

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