A un año del asalto al Capitolio, 'lo más preocupante es que la mentira ha perdurado pese a las pruebas'

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Un año después del ataque al Capitolio, la teoría de las elecciones robadas sigue viva entre los partidarios de Donald Trump. Si bien está previsto que se investigue el comportamiento del expresidente, es poco probable que sea condenado.

En el año transcurrido, el Congreso asaltado por los partidarios del expresidente Donald Trump ha interrogado a centenares de testigos para establecer la verdad de lo que ocurrió. Más de 700 personas han sido acusadas de crímenes federales, pero sólo unas 150 se han declarado culpables de delitos menores, a pesar de que murieron cinco personas.

La indumentaria de parte de aquella muchedumbre la identificaba con milicias supremacistas y ultraderechistas como los Oath Keepers, los pronazis Proud Boys, o los defensores de la teoría de la conspiración QAnon.

Gran mentira

Estos colectivos mantienen su presencia por la influencia decisiva de Trump en el Partido Republicano, y alimentan la idea de que la elección fue robada a Trump, en una narrativa que emula la gran mentira escrita por Adolf Hitler.

“Parte del razonamiento de la gran mentira es que convierte al poderoso en la víctima. Y permite que el poderoso clame venganza. Es una promesa de futuro. En parte la idea de contar una gran mentira es que de inmediato se defiende que es la parte opuesta la que cuenta una gran mentira. Por desgracia todo esto está escrito en Mein Kampf”, sostiene Timothy Snyder, profesor de historia en Yale.

Comisión

La comisión de investigación parlamentaria se ha dicho dispuesta a investigar un posible comportamiento criminal del expresidente por su inacción en las tres horas en las que arengó a sus partidarios y se consumó el asalto.


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