Los 95 millones de niños "invisibles" de África subsahariana

Dakar, 16 jun (EFE).- Cerca de 95 millones de niños y niñas de menos de cinco años en África subsahariana son "invisibles".

Lo que en Europa y Occidente se da por sentado, como es el registro del nacimiento, no se realiza con todos los neonatos en esta región, donde sólo están inscritos el 45 % de los niños menores de 5 años, siendo la tasa de registro más baja del mundo, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

La inscripción oficial de los nacimientos es dispar, pues supera el 85 % en países como Cabo Verde, República del Congo, Sudáfrica, Botsuana, Gabón o Mali; y no alcanza el 15 % en Somalia, Malawi, Chad o Zambia, según las últimas cifras recopiladas por Unicef.

"La visibilidad jurídica de los individuos es muy importante porque, si la persona no se encuentra en los ficheros del Registro Civil, no existe en el plano jurídico. Y, si no existe, no se beneficia, no está identificado por los servicios del Estado", explica a Efe Aliou Ousmane Sall, director del Registro Civil en Senegal.

Tener un certificado de nacimiento da acceso a la educación y la sanidad, a obtener el documento de identidad o poder votar, pero también puede prevenir el trabajo infantil o el matrimonio precoz, o evitar condenar a un niño como si se tratara de un adulto.

PROBLEMAS DE ACCESIBILIDAD Y COSTE

El sistema de registro civil en África subsahariana afronta muchos desafíos.

En primer lugar, "está gestionado por leyes que en su mayoría son antiguas y que no han sido reformadas", indica a Efe Mirkka Tuulia Mattila, especialista en cuestiones del registro civil en la oficina de Unicef para África occidental y central, con sede en Dakar.

Eso "da lugar a que, por ejemplo, el registro digital no esté autorizado en la mayoría de los países en África Occidental y del Centro. Es manual y depende en primer lugar de una reforma legal", agrega Mattila.

El principal motivo al que se alude para explicar por qué los padres no registran a sus hijos es el problema de accesibilidad a las oficinas de registro civil.

"Si el centro de registro civil está un poco alejado de la zona del nacimiento, a la gente no le estimula y lo van atrasando hasta que finalmente se les olvida declararlo", relata a Efe Binette Ndiaye, coordinadora general de Forum Citoyenne, organización de la sociedad civil senegalesa.

Si el niño o niña nace en una zona rural, la tasa de registro es de un 35 %, mientras que si viene al mundo en una urbe aumenta al 61 %, indica Unicef.

Igualmente, la pobreza tiene un impacto, registrándose en África subsahariana un 63 % de los niños cuando el hogar es más rico y sólo el 26 % cuando es más pobre, debido a que directa o indirectamente la inscripción del nacimiento tiene un coste, ya sea a través de una tasa o del transporte necesario para hacer el trámite.

"Cerca de 370 millones de niños viven en países de África subsahariana donde hay gastos asociados al registro de los nacimientos y, en la mayoría de los casos, esos gastos incluyen multas por un registro tardío", indica Unicef en un informe de 2017, donde señala que en sólo 10 países de 42 el registro es gratuito.

MADRES SOLTERAS, VIOLACIÓN O DISCAPACIDAD

Las creencias sociales también influyen en que los niños no sean declarados oficialmente.

Es el caso de las madres solteras, explica Sall, pues "una mujer que ha tenido un niño fuera del matrimonio está mal vista por la sociedad y no osa ir a la autoridad municipal para declararlo".

Lo mismo ocurre cuando son niños nacidos tras una violación o incesto. "Entre los miembros de la familia se pueden organizar y guardar eso en secreto, pero, si llevas el caso al funcionario del registro civil, finalmente te van a preguntar quién es el padre", apunta Ndiaye.

Algo que, además, sucede cuando el niño tiene una discapacidad muy severa. "Prefieren ocultar al niño que declararlo", asegura la coordinadora de Forum Citoyenne.

Culturalmente, también existen razones para el bajo porcentaje de registro de nacimientos.

Por ejemplo, en el caso de algunas etnias en Senegal, principalmente en zonas aisladas donde persisten las prácticas tradicionales, mujeres y hombres no comparten apellidos y, si los declaran, el funcionario de turno pondrá el apellido del padre a las mujeres que "no tienen ese derecho de llevarlo".

Hay etnias que incluso no quieren contar su número de hijos y, en lugar de decir cuántos tienen, utilizan otras expresiones "porque creen que puede disminuir su progenitura", señala Ndiaye.

PAPELES QUE SE BANALIZAN

Para Aïssétou Kanté, miembro de la Asociación de Juristas Senegalesas (AJS), los padres no inscriben a los niños al nacer por "la pereza", pero también "por no comprender la importancia de esos papeles".

Según Ndiaye, "no se conoce el valor de estos papeles, así que se banalizan" hasta el punto de que en ocasiones se falsifican para obtener alguno de los derechos que ofrece ser jurídicamente reconocido, como el voto, acceso a la escuela, la petición de un visado o una herencia, entre otras motivaciones.

El valor de estos documentos choca también con la tradición oral africana, en la que para decir cuándo nació alguien se hacía referencia a hechos relevantes, como una gran sequía, algo que entre los más ancianos sigue utilizándose al preguntarles por su edad.

Por eso, los más conservadores consideran el registro civil "algo que está impuesto por el blanco, una cosa de la colonización", asegura Ndiaye, al señalar que en zonas donde la religión tiene gran influencia son "refractarios a todo lo que viene de la modernidad" o "del blanco", e incluso "perciben al Estado como una continuidad de la colonización".

"A menudo, el registro civil se ve como un obstáculo, como si el Estado estuviera controlando, vigilando. Para algunos, el Registro Civil es para pagar más impuestos", apunta Sall, al precisar que quienes más respetan la inscripción de sus hijos son los funcionarios que, al tener cargas familiares, pagan menos.

La estabilidad política del país también repercute en el registro de menores, pues, en caso de una crisis, afecta a los servicios de la Administración, como ha ocurrido, por ejemplo, en Guinea-Bisáu.

RETROCESOS POR LA COVID-19

Unicef ha comprobado que los registros aumentan cuando este servicio se incluye en los hospitales y en las campañas de vacunación.

"En muchos países africanos, la cobertura vacunal, así como la tasa de partos en centros sanitarios, superan los niveles de registro de nacimientos", explica Unicef en un informe. En 16 países, la tasa de vacunación contra la tuberculosis es el doble de la de registro de nacimientos entre los niños menores de un año.

El registro de nacimientos está entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 de las Naciones Unidas, pero se necesita acelerar las inscripciones para llegar a la cobertura universal.

Aunque hay países con buenas expectativas, como Costa de Marfil, donde si se duplicara la tendencia actual se llegaría a un registro del 99,4 % en 2030; en Nigeria, el país más poblado del continente, aún duplicándola sólo se lograría el 42 % de nacimientos inscritos.

En los últimos años, países como Ghana, Malí, Senegal, Uganda, Namibia o Etiopía casi han doblado su registro de nacimientos, pero Unicef teme que la pandemia de la COVID-19 lastre a estos progresos.

Los cierres y restricciones en muchos países africanos para frenar el coronavirus, así como petición de las autoridades de que la población reduzca sus movimientos, hacen que el registro civil no esté entre sus citas imprescindibles.

María Rodríguez

(c) Agencia EFE