9-9 (6-5). Lorrio conduce a España a su tercer título Mundial en los penaltis

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Redacción deportes, 3 jul (EFE).- Una parada de Eduardo Lorrio en el último lanzamiento de la tanda de penaltis permitió a la selección española de waterpolo coronarse por tercera vez en su historia campeona mundial, tras derrotar este domingo por 6-5 a Italia en la ronda de desempate, tras concluir con empate (9-9) el tiempo reglamentario.

A diferencia de lo ocurrido en la dos últimas finales de los Campeonatos de Europa, en las que los de David Martín se vieron privados de la medalla de oro tras caer ante Serbia, en el año 2018, y ante Hungría, en 2020, en la tanda de penaltis, en esta ocasión la muerte súbita cayó del lado del conjunto español.

Un triunfo que tuvo un nombre propio, el del portero Eduardo Lorrio, que pese a no haber disputado ni un solo segundo durante el tiempo reglamentario, detuvo el penalti decisivo a Giacomo Cannella, permitiendo a España subir a un primer escalón del podio que no pisaba en un Mundial desde el año 2001 en Fukuoka.

Medalla de oro que tuvo un sabor, si cabe, todavía más especial ya que permitió a los jugadores españoles para tomarse la revancha de la derrota que encajaron hace tres años ante Italia en la final del Mundial de Gwangju, donde los transalpinos no dieron ni la más mínima opción al equipo español (10-5).

Un contundente marcador que los integrantes de la selección italiana se encargaron de recordar a los españoles en las horas previas del encuentro, en un intento de ganar, incluso, antes de saltar a la piscina la batalla psicológica.

"Habrá que hacerlos revivir esa derrota, que piensen: Dios mio, podemos volver a ser segundos", señalaba la previa el seleccionador italiano Alessandro Campagna.

Pero si Italia quería llevar el partido al plano anímico, España trató desde el principio en convertir la contienda en una batalla física en la que imponer la asfixiante presión defensiva, que se ha convertido en el sello de los de David Martín.

Un intenso trabajo defensivo que apenas tardó un minuto en dar frutos al conjunto español, que se adelantó en el marcador (0-1) con un contraataque de Álvaro Granados.

Gol que pareció espantar los fantasmas de Gwangju, liberando el brazo de los jugadores españoles, en especial, de Alberto Munarriz, que en poco más de cuatro minutos ya sumaba más tantos que en toda la final disputada hace tres años en la ciudad surcoreana.

Dos latigazos del "cañonero" navarro permitieron a España situarse con una más que interesante ventaja de dos tantos (1-3), que hacía soñar con una posible escapada del equipo español.

Pero si por algo destaca Italia es por su fortaleza competitiva, esa capacidad para sobrevivir a las situaciones más complicadas y en un visto y no visto el "settebello" devolvió las tablas (3-3) al marcador.

Una remontada que se cimentó en la capacidad de los jugadores transalpinos para aprovechar las situaciones de superioridad numérica, todo lo contrario que España que tan sólo supo resolver en gol una de las tres ocasiones en la que dispuso de un hombre más.

Estadística que cambió por completo en el segundo parcial en el que los pupilos de David Martín aprovecharon todas las superioridades de la que dispusieron para dar un estirón 3-6 en el marcador.

Una eficacia atacante que vino acompañada de una nueva vuelta de tuerca en defensa, donde los jugadores españoles a base de un ingente trabajo lograron anular por completo el juego ofensivo de la selección italiana, que no logró anotar ni un solo tanto en todo el segundo cuarto.

Dato inexplicable sin la labor del jovencísimo portero español Unai Aguirre, de tan sólo 19 años, que volvió a mostrar el mismo nivel que ya le convirtió por momentos en un muro infranqueable en las semifinales ante Croacia.

Pero si Aguirre, el mejor heredero posible de los legendarios Jesús Rollán y Daniel López Pinedo, no quería que nada, ni nadie le apartase de la medalla de oro, mucho menos Álvaro Granados.

El jugador española que en la final de Gwangju no pudo anotar ninguno de los cinco lanzamientos que intentó, se tomó su revancha particular y situó a España con una ventaja de cuatro tantos (4-8) a falta de poco más de seis minutos para el final del tercer cuarto con su cuarto tanto en la final.

Aunque ni así se rindió la selección italiana que encontró el camino para tratarse de reenganchar a la final en la figura del portero Gianmarco Nicosia, que con tres intervenciones consecutivas frenó en seco la fluidez ofensiva del equipo español.

Paradas que unidos a los tantos Giacomo Canella y Andrea Fondelli, siempre en superioridad numérica, la única fórmula que encontraron los transalpinos para llegar al gol, redujeron a tan sólo dos goles (6-8) la renta del equipo español al llegar el cuarto y último parcial.

Últimos ocho minutos de juego que no pudieron empezar mejor para el equipo español que no desaprovechó la primera superioridad numérica de la que dispuso en el último periodo para ampliar de nuevo su ventaja (6-9) con un gol de Martin Famera.

Pero cuando todo parecía más encarrilado para el conjunto español, Italia tiró de orgullo, dureza y también de alguna pillería, para forzar la tanda de penaltis, tras endosar un parcial de 3-0 a los de David Martín en los últimos seis minutos de juego.

Remontada que hacia revivir la pesadilla vivida en la muerte súbita ante Serbia y Hungría en las finales de los dos últimos Europeos, un mal sueño que Eduado Lorrio se encargó de hacer olvidar con su parada final que permitió a España coronarse por tercera vez campeona mundial.

Ficha técnica:

14 (9) - Italia: Del Lungo; Di Fulvio (1p), Fondelli (1), Echenique (-), Presciutti (1), Bruni (1) y Dolce (1) -equipo inicial- Nicosia (ps), Damonte (-), Iocchi Gratta (-), Cannella (2), Marziali (1) y Di Somma (1)

15 (9) - España: Aguirre; Munarriz (2), Granados (4), Larumbre (-), Famera (1), Tahull (1) y Perrone (1) -equipo inicial- Lorrio (ps), Sanahuja (-), De Toro (-), Cabanas (-), Mallarach (-) y Bustos ()

Parciales: 3-3, 0-3, 3-2 y 3-1 (9-9). 6-5 (Penaltis)

Árbitros: Margeta (SLO) y Stavridis (GRE). Eliminaron a Di Somma por Italia; y a Sanahuja por España.

Incidencias: Final de los Mundiales de Budapest 2022 disputada en el complejo Alfred Hajos de la capital magiar.

(c) Agencia EFE

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