A los 83 años, Alberto Cormillot fue papá

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Estefania Pasquini y Alberto Cormillot fueron padres
Instagram: @estefi_pasquini

Alberto Cormillot confirmó hoy el nacimiento de su tercer hijo, Emilio, fruto de su relación con la nutricionista Estefanía Pasquini. Desde el Instituto Médico Mater Dei, la pareja dio a conocer la noticia en horas de la madrugada y lo hizo a través de las redes sociales.

“Nació Emilio a las 00:05 del 17/9/2021. Está perfecto. ¡Estefi, también! ¡Somos mamá y papá!”, expresó el médico especialista en nutrición en Twitter las 0:45 de este viernes.

En tanto, Pasquini le dedicó un tierno posteo a su hijo recién nacido en su cuenta de Instagram. La publicación incluye una foto donde se observan los pies del pequeño Emilio junto a la leyenda: “Imposible dormir, si no puedo parar de mirarlo”.

La foto que Estefania Pasquini, la pareja de Alberto Cormillot, subió a las redes
Instagram estefi_pasquini


La foto que Estefania Pasquini, la pareja de Alberto Cormillot, subió a las redes (Instagram estefi_pasquini/)

Emilio es el tercer hijo de Cormillot, que es papá de Adrián, de 47 años, y de Reneé, de 55. Originalmente, la pareja había comunicado que tenía programada una cesárea para el 21 de septiembre, pero los tiempos se aceleraron y el bebé se adelantó.

Cormillot y Pasquini se casaron el 8 de diciembre de 2019, en una ceremonia íntima en Villa Devoto, tras un año y medio de noviazgo.

Cormillot mostrando su anillo de casado
Gerardo Viercovich


Cormillot mostrando su anillo de casado (Gerardo Viercovich/)

Un bebé muy deseado

Meses después de que se conociera la noticia de que Estefanía estaba en la dulce espera, la nutricionista compartió su historia en las redes sociales. “Lo quiero contar porque como mujer sufrí por esto que se veía como casi un imposible. Hace unos años decidimos que queríamos ser papás con quien hoy es mi marido; pasaba el tiempo y nada, por ende uno empieza a buscar los motivos”, contó . Pasquini recordó que comenzó a realizarse controles médicos, donde le informaron por qué no podía quedar embarazada.

“Comencé a hacer lo que los médicos me decían, pero no fue muy fácil porque más allá de darme un tratamiento me aseguraban que era casi imposible con mi condición. Pese a eso seguimos, pese a las pocas expectativas, pese al manoseo que se puede sentir en este tipo de tratamientos y la desmotivación por ver que pese a toda la medicación que me inyectaba a diario y todo lo que hacía no lograba nada”, sumó.

La nutricionista se abrió completamente: “Más de una vez volví llorando a mi casa por los resultados, por los tratamientos que me cortaban a la mitad, total no había respuesta de mi organismo y de más, pero seguimos”. Hasta que finalmente, una mujer le escribió por la red social y le recomendó que fuera a la iglesia de Devoto. “Lo mas loco es que ella es de religión judía, no obstante igual me lo recomendó. Fui y ese mes fue cuando me enteré de que estaba embarazada. Después de tantos fallidos, acá estaba con Emilio creciendo en mí. Creo que muchas veces necesitamos creer en algo, que necesitamos la paz, más cuando pasamos por tantas situaciones de estrés y también sentir que hoy alguien más me lo cuida porque cuando cuesta tanto algo, todo te da terror a perderlo, a que le pase algo”.

El matrimonio confirmó el embarazo en marzo y, desde ese momento fueron subiendo las novedades de su dulce espera. “Primero, todo el viento en contra cuando me decían que era imposible y una vez que pasó tres meses al hilo de pérdidas, llegando a las guardias para hacerme las eco y ver si aun estaba, llorando, angustiada”, sumó en un posteo a un mes de convertirse en mamá. Es que los primeros meses también fueron duros. Según explicó Pasquini, el padre de su hijo tenía que esperar afuera del hospital cada vez que acudía de emergencia a la guardia. “No hay nada que no hayamos pasado que no haya valido la pena, no hay nada por lo que no volvería a pasar por tener a Emilio creciendo adentro mío”, aseguró.

No hay día que no me despierte agradeciendo el marido que me tocó y este embarazo que por fin llegó y que esta vez lo pude sostener, hay que estar muy fuerte emocionalmente con uno y con la pareja para atravesarlo. Fueron meses difíciles donde no quería ni moverme por miedo, con mucha medicación, pero de a poco todo fue mejorando y las alegrías que llegan te hacen olvidar cualquier sufrimiento”, afirmó.

Ser padre a los 80

En diálogo con LA NACION, Cormillot había contado cómo había sido el proceso del embarazo. “Nunca me imaginé siendo padre. No es que un día me levanté y dije: `Qué ganas de ser padre´. No, tenía ganas de estar con Estefi y de armar una vida y una familia con ella. No tuve el deseo así aislado sino que tuvo que ver con ella. Es un proyecto de armado de una familia con la persona que yo amo, que es joven, para que pueda tener un hijo. Me alegro por la alegría que tiene ella. Yo no cedí, ella no me lo pidió, salió de mí”, había dicho entonces.

Y sobre el vínculo con su esposa había expresado: “Ella pensaba que no se iba a enamorar más. En los últimos 10 años no se había enganchado con nadie, tampoco sabía si quería tener un hijo. Cuando nos encontramos le dieron ganas de tener un hijo. Es como lo que pasa en cualquier otra pareja, con la salvedad de que tengo muchos años más”.

Más allá de que su DNI diga que Alberto Cormillot nació el 31 de agosto de 1938, él no se siente para nada condicionado por su edad. Se levanta a las 3.45 todos los días para leer los diarios y prepararse para la primera nota en radio Mitre. A eso de las 10.30 termina su trabajo radiofónico y concentra sus energías en sus otros mundos: su clínica de nutrición, la universidad. Su rutina semanal incluye clases de tap y aéreo: a los 70 años descubrió su amor por las coreografías y el baile y ahora hasta se anima a hacerlo sostenido en el aire con un arnés. Duerme un promedio de 6 horas, trabaja y entrena y tiene una mujer 48 años más joven que él. Sin embargo, asegura, la gente que los conoce no se da cuenta de esos años que se llevan. Según cuenta, ellos se tratan como pares y nunca hubo algo paternal ni mucho menos. Para Cormillot, el que vive mareado es su cerebro: a pesar de los achaques, él hace cosas que no hacía ni a los 40. Ahora toda esa vitalidad se va a ver desafiada por la llegada de un bebé a la familia.

Y respecto de cómo se imaginaba los primeros meses, había dicho: “No sé cómo van a ser los días. A partir de las 3.45 tengo que estar a 220. Igual vamos a tener mucha ayuda: la madre de ella va a ser muy participativa y tenemos ayuda en casa. Sé que lo voy a querer mucho, lo voy a tener a upa, me va a gustar mirarlo, tocarlo. Hace mucho que no estoy en contacto con alguien que tenga chicos”.

Informe de Pablo Montagna.

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