Por 600 pesos, dos videojuegos que tus hijos van a amar

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Desde la vereda se ve el telescopio en una de las ventanas de casa. Es un imponente equipo de 1200 milímetros que hace que casi todos los chicos, y no pocos adultos, se detengan a mirar con asombro. Cuando salgo, los niños, que por fortuna no tienen escrúpulos para preguntar, me dicen:

–¿Señor, con ese se puede ver la Luna?

Y les respondo que sí, casi como si pudieras tocarla. Me he prometido, para cuando pase esta peste, sacar mi telescopio a la vereda alguna noche despejada y de Luna creciente para que los chicos observen nuestro satélite y sus impresionantes cráteres.

Aunque a los adultos las obligaciones cotidianas nos alejan un poco de estos intereses, los pequeños sienten fascinación por el espacio y por los dinosaurios (no siempre en ese orden). Y ahora las computadoras se han vuelto lo bastante potentes para abrirles una ventana al universo no solo hipnótica y precisa, sino también muy accesible. De todos los juegos de video que se pueden comprar hoy, los dos que mencionaré a continuación están entre los más económicos. Es más: sus precios resultan francamente ridículos. Ahí vamos. Turismo espacial, no te tenemos miedo.

Across the universe

El primero es Space Engine, un programa que puede bajarse gratis aquí, aunque recomiendo enfáticamente la versión comercial de la tienda de Valve, Steam, porque su calidad visual corta el aliento y porque cuesta (¿están sentados?) 280 pesos. Si, pesos. No dólares. Por supuesto, a eso hay que sumarle los interminables, omnipresentes e insidiosos impuestos con los que nos obsequia la economía argentina, pero el precio final no pasa mucho de 300 pesos. Más de diez veces menos que un juego de moda.

Space Engine es el proyecto ambicioso y colosal de Vladimir Romanyuk, a quien entrevisté hace unos seis años, cuando todavía planeaba sacarlo a la venta en Steam, y se propone algo casi prometeico: simular el universo completo. Así como lo leen. Exigente en poder de cómputo (sobre todo de gráficos), pero con modos que son menos demandantes, el programa representa con gran fidelidad visual y con exactitud astronómica el sistema solar y los vastos catálogos de estrellas, cúmulos, galaxias, agujeros negros y otros objetos conocidos por la humanidad. Pero, además, recrea de forma algorítmica (esto se llama procedural, en la jerga) el resto del cosmos. Así, es posible salir de la Tierra, recorrer el sistema solar, abrirse camino por la Vía Láctea, salir de nuestra galaxia y viajar unos 20.000 millones de años luz hasta los confines del universo conocido. La escala de Space Engine es algo que no se había visto nunca, ni cerca.

Puede manejárselo sin problema con el teclado y el mouse y tiene herramientas de búsqueda para encontrar planetas, lunas, estrellas, agujeros negros y demás en un espacio que, en la pantalla, muestra la inmensidad que nos rodea. También permite guardar los lugares que visitamos y tomar fotos (F11), que pueden resultar en escenas que cortan el aliento.

Al revés que No Man’s Sky, que también es económico (325 pesos, sin impuestos) e interesante, Space Engine se enfoca en la exactitud científica y no ofrece otra misión que la de explorar y visitar mundos extraños, lejanos, exóticos o muy parecidos a la Tierra; aunque luego de años de usarlo, todavía no encontré nada como nuestro hogar azul y verde. Cosa de lo más significativa, hay que decirlo. Y aleccionadora.

Space Engine requiere una máquina con bastante músculo, pero es posible correrlo con equipos de varios años de currículum, si se configura la calidad gráfica de manera acorde. Si se conecta la notebook a una pantalla grande (un smartTV, por ejemplo), el espectáculo dejará a los chicos soñando durante mucho tiempo, y quién dice si no inspira también una vocación. Lo digo por experiencia.

Una guía rápida, porque al principio no hay mucha ayuda en pantalla:

  • W: Avanzar

  • S: retroceder

  • Ruedita del ratón: aumentar la velocidad

  • L: aumentar la escala del tiempo

  • K: reducir la escala del tiempo

  • J: invertir el paso del tiempo

  • Barra espaciadora: detener o resumir el paso del tiempo

  • G: ir al objeto seleccionado (planeta, estrella, galaxia, etcétera)

  • Mayúsculas H (tres veces): Seleccionar en secuencia la Vía Láctea, el Sol y la Tierra

Space Engine tiene también una versión Pro (2100 pesos) para creadores de contenidos, que es en el fondo el plan a largo plazo de Romanyuk. Es decir, que se produzcan juegos, fotos y videos sobre la base de su plataforma. Hay que reconocerle algo: es una pieza de software absolutamente única.

Experimentos con planetas

Menos exigente en hardware y con un objetivos bien diferente y de algún modo complementario al anterior, está Universe Sandbox. Cuesta 330 pesos (más impuestos) y es un software que simula con enorme precisión los fenómenos celestes. Arranca con nuestro sistema solar a una escala temporal de 15 días por segundo (para que sea vean los movimientos planetarios), aunque es posible crear escenarios desde cero y añadir planetas, exoplanetas, estrellas, asteroides, agujeros negros y hasta galaxias.

Universe Sandbox solo recurre a los catálogos de la astronomía, al revés que Space Engine, pero es posible crear objetos personalizados. Su atractivo, también fascinante, está en el que es posible cambiar muchos aspectos de planetas, estrellas y demás, haciendo posible experimentos a escala cósmica. Por ejemplo, alcanza con modificar levemente el albedo (la reflectividad) de la Tierra para causar con los años una catástrofe climática. Puede uno hacer que el Sol se vuelva un agujero negro o crear supernovas que duran milenios. Debajo, a la izquierda, en efecto, es posible modificar la escala temporal, de tal modo que la simulación corra en tiempo real (1 segundo por segundo) o que pasen cientos de años a cada segundo.

Universe Sandbox también requiere bastante músculo (aunque mucho menos que los videogames más realistas) y, llegado el caso, avisará que no puede ir más rápido en la simulación porque no hay suficiente capacidad de cómputo. Eso depende de cuántos y cuáles objetos se están simulando al mismo tiempo, porque el programa calcula las órbitas, la atracción gravitatoria mutua y otra larga lista de factores de la mecánica celeste. Para los veteranos es una visión notable, porque hace tan solo un par de décadas ver esto en la pantalla de una computadora personal era solo un sueño.

Gráficamente es realista, aunque no tiene los espectaculares efectos visuales de Space Engine. Pero como permite manipular fácilmente los objetos en un sistema solar es posible mostrarle a un chico cuán pequeña es la Luna en comparación con la Tierra, o que insignificante es la Tierra en comparación con el Sol o con Júpiter.

Entre las herramientas hay de todo, incluido el rayo destructor de mundos de la Estrella de la Muerte de Star Wars. Pero, más allá de esas colisiones y explosiones cósmicas que eran inevitables en un juego de este tipo (lo son en el universo, después de todo), Universe Sandbox es un software con el que es posible pasarse horas explorando posibilidades y experimentando, y al mismo tiempo resulta inagotable, al revés que muchos títulos más caros (y menos edificantes). Todavía más importante, enseña muchísimo y le permite a los chicos una visión del cosmos de una precisión y un realismo admirables.

Podrá haber pandemia y habrá restricciones para moverse, pero podés llevar a tus chicos por un viaje cósmico que les hará olvidar durante un buen rato que aquí, en la Tierra, las cosas no están todo lo bien que querríamos, y que además de educativo será de lo más inspirador.

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