¿Será el 2022 mejor o peor que el 2021? | Opinión

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Evidentemente, se destacan dos escenarios posibles para elaborar un pronóstico aproximado del futuro que nos espera para el año 2022. Esos escenarios vienen dados por la permanencia o el finiquito de la nueva variante del COVID-19 conocida como ómicron. En ese sentido analizaremos que ocurriría con la presencia o ausencia de esta nueva variante de la pandemia.

Si como hemos estado observando, la rápida transmisión de la variante ómicron continúa en ascenso, esto conlleva noticias no alentadoras para todos.

La falta de empleados en los negocios aumenta con esta nueva variante. Ahora sucede que con la pandemia muchos establecimientos verán afectadas sus ventas y algunos, incluso, tendrán que cerrar temporalmente. Esta escasez de empleomanía será caótica ya que a nivel de proveedores locales, la oferta de productos decaerá. Y al haber menos producción, las pocas existentes subirán aún más sus precios, empujadas por el aumento en su demanda. De esta forma contribuirán a que se deteriore todavía más el poder adquisitivo de la moneda, o sea la inflación aumentará.

A nivel federal, la asignación de recursos a los estados de la Unión aumentará para compensar los gastos extraordinarios que tendrán las entidades, principalmente los hospitales, los centros de test para el COVID-19 y las pruebas de autotest que se distribuirán.

Desde el punto de vista privado, podrán renacer las ayudas masivas a negocios y personas afectados por la pandemia. Lógicamente, los planes económicos para la nación se verán afectados porque los fondos serán menores, y por lo tanto muy probablemente se requerirá un acuerdo bipartidista para considerar luego un incremento al techo de la deuda.

La buena noticia, en medio de tanta calamidad, es que se espera que la variante ómicron, aunque se contagie masivamente, será de corta duración y se estima que sus efectos se desvanezcan antes de junio 2022.

Suponiendo que la pandemia haya disminuido, aún a pesar de las personas que se niegan a vacunarse, el escenario que se espera puede ser muy positivo, principalmente por los adelantos en camino.

Por ejemplo, en relación con el VIH, se sabe que el riesgo ha disminuido considerablemente por una píldora que se toma diariamente. Pero siguen las investigaciones sobre un preventivo muy eficaz llamado Islatravir, que pudiera reducir al mínimo la peligrosidad de este virus.

También en referencia al Alzheimer, se sabe existe la posibilidad de diagnosticar con mayor prontitud esta enfermedad mediante las pruebas de sangre que se adelantan para ese año.

En 2022 comenzará a expandirse la nueva tecnología conocida como Metaverso, que se define como el sucesor de la Internet Móvil, según Mark Zuckerberg, CEO de Facebook. Mediante esta tecnología, las imágenes que transmitíamos en dos dimensiones, podemos empezar a trasmitirlas en tres, de manera que cada persona podrá tener su propia experiencia virtual capaz de ser compartida con otros.

Hablando de Metaverso, esta tecnología está creciendo a pasos tan agigantados que recientemente un hombre compró un yate virtual llamado The Metaflower por un precio de 149 WETH (Criptomonedas), equivalentes a unos $695,000. Este megayate con todas los extras posibles dentro de un universo virtual, tendrá acceso a unas 90 islas virtuales, donde podrá interactuar con otros propietarios de diferentes amenidades en ellas. Desde luego, la pregunta es, ¿y cómo generan ingresos? La respuesta es, publicando anuncios en las redes sociales sobre sus negocios reales. O sea, aunque el mundo virtual avance, siempre los fondos vendrán de los negocios en el mundo real.

En este sentido, la realidad virtual en la medicina ha hecho avances asombrosos y se espera que nuevos aparatos con tecnología de punta y desarrollados en Metaverso, puedan controlar la salud de los pacientes desde su propia casa, en línea directa con su doctor.

Por ejemplo, un reloj inteligente pudiera monitorear el sueño y el ritmo cardiaco constantemente y transmitir de inmediato las irregularidades a su doctor. Nos imaginamos que los médicos ahora destinarán tal vez un par de horas diarias a repasar todos estos datos con la finalidad de detallar los que estén fuera de un rango normal, los cuales serán objeto de consejos y medicación. En este punto anticipamos que ello será un arduo trabajo para los galenos, sobre todo para aquellos que tienen bajo su tutela a miles de pacientes.

Desde luego, aquí entra el juego el costo de la atención médica. La pregunta que se impone es, ¿acaso el avance de la tecnología reducirá el costo de los cuidados médicos? En teoría si, ya que las visitas personales a los profesionales serán menores, y por ende, el tiempo utilizado por ellos será menor. Evidentemente, surgirá una sana competencia en el sector médico que redundará en beneficio para toda la sociedad.

Como vimos, esperemos que el año 2022 sea mejor con los adelantos que se avecinan.

Y roguemos a Dios para que no sigan apareciendo otras variantes de la pandemia capaces de limitar el desarrollo de la humanidad, ya que el ingenio de la raza humana no lo podrán limitar jamás y si vuelven a surgir nuevas cepas, volverán a surgir nuevas vacunas.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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