Los 200 años de la primera colonia agrícola del país

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Tomás Grigera
ARCHIVO

El 30 de noviembre de 1737, presuntamente un andaluz, aunque no se sabe a ciencia cierta su lugar de nacimiento ni la fecha, don Juan de Zamora, adquirió a don Pedro de Espinosa la estancia del Cabezuelo, al sur del Riachuelo. Eran 4500 hectáreas que se ocupó en agrandar en compras posteriores. Una parálisis y los años, hizo que fuera desprendiéndose de algunas fracciones, y el 4 de junio de 1765 vendió 6500 varas de frente por dos leguas de fondo al Colegio Nuestra Señora de Belén, ubicado en el barrio de San Telmo propiedad de los padres de la Compañía de Jesús.

El 3 de julio de 1767 fueron expulsados los padres jesuitas, y esta propiedad como tantas otras pasó a la administración de la Junta de Temporalidades, que en poco tiempo fue desmantelada, cosa común cuando ciertas cosas llegan a manos del Estado. Arrendada durante un tiempo, pasó en 1801 a manos de la Real Hacienda, pero el mal estado de las citadas construcciones hizo necesario nuevas edificaciones. Un año antes don León Ortiz de Rozas padre del célebre don Juan Manuel, encargado de las Caballadas del Rey manifestó la necesidad de mantener estas tierras, como lugar de descanso de los montados para el servicio diario de la ciudad de Buenos Aires, sin duda por las buenas pasturas y cercanía a la ciudad.

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Poco a poco algunos individuos ocuparon tierras cercanas y entre 1819 y 1820 se otorgaron fracciones de la vieja estancia a los coroneles Juan Ramón y Marcos Balcarce, al canónigo Santiago Figueredo, al capitán Manuel Benítez, etc.

Tomás Grigera fue un hombre de sobrada experiencia que además la puso en práctica y después con generosidad publicó su “Manual de Agricultura”, por esa labor podemos ubicarlo al lado de los ocupados por el desarrollo de la agronomía como Martín de Altolaguirre, Hipólito Vieytes y Manuel Belgrano.

Propietario de una suerte de tierra en la vieja estancia de Zamora, encabezó a veinticuatro pobladores que el 30 de marzo elevaron un petitorio al gobernador Martín Rodríguez, solicitando se les otorgara el beneficio de una suerte de chacra: “por tener muchos de nosotros plantíos puestos y no perderlos, para amojonándolos y deslindando nuestras pertenencias, no haya confusión de derechos, no resulten las discordias consiguientes a la indistinción de límites, y pueda cada uno con perfecto conocimiento de lo que es suyo, limpiarlo, labrarlo, sembrarlo, plantarlo de montes y utilizarlo finalmente en provecho propio, de la Sociedad y del Estado”.

Se encomendó al agrimensor Magin Roca, hacer la mensura ya que el titular Francisco Mesura, se encontraba en el interior de la provincia. El 5 de mayo comenzó la tarea que finalizó el 8 y fueron beneficiados con las 30 chacras: 1. Francisco Iberra; 2. Pedro Rosas, 3. Manuel de los Santos, 4. 4. Juan Pablo Rodríguez, 5. Juan de Dios Olea, 6. Tomás Grigera, 7. Victorio Grigera, 8. Evaristo Grigera, 9. Juan Grigera, 10. Rafael Portela, 11. Francisco Portela, 12. Manuel Antonio Grigera, 13. Juan Grigera, 14. Mariano Grigera, 15. Juan de Dios Grigera, 16. Hipólito Grigera, 17. Eugenio Grigera, 18. Toribio Hernández, Pedro Sosa, Eugenio Suárez; 19. Rufa Grigera, 20. Anselmo Vélez, 21. Bruno Bustos, 22. Pascual Romero, 23. Manuela Tobal, 24 y 25. Antonio Luciano Ballester, 26. Manuel José Grigera, 27. María Grigera, 28. Petrona Casavalle, 29. Margarita Casavalle, 30. José Antonio Tobal; cada chacra tenía cuatro cuadras de frente por cuatro de fondo (16 hectáreas).

Así el 14 de mayo de 1821, con el auspicio de Martín Rodríguez queda constituida la primera colonia agrícola del país. Fue exitosa, no como la que muy cerca fundaron los escoceses dos años después en Monte Grande; como se ve en la nómina los Grigera eran mayoría absoluta, seguidos por los Casavalle que eran emparentados, los Portela, Antonio Ballester comandante del Cuerpo de Labradores en la invasion británica de 1806 y los Tobal; lo que significó la propiedad y el esfuerzo individual que lograron el éxito, a más de la solidaridad reflejada en las vinculaciones familiares que unía a la inmensa mayoría. Pero no todo fue fácil los terrenos eran “montuosos y rebeldes, que sola bajo la zanja que situamos, podemos con tierra para alguna siembra, que la asidua fatiga del trabajo permite.

El lugar además era cruzado por un camino real que continuaba hacia San Miguel del Monte y hacia San Vicente, buena vía de comunicación para recibir y enviar productos a la ciudad. A falta de fecha fundacional con las ceremonias de estilo, el 14 de mayo se convirtió en recuerdo del decreto del gobernador Rodríguez la fecha inicial.

De don Juan de Zamora poco o nada se sabe de sus orígenes, sin embargo perdura su nombre en la nomenclatura urbana, como las llamaban en su tiempo a aquellas tierras: las Lomas de Zamora. Fue el primer emprendimiento agrícola -auténticamente argentino- debido al talento de Tomás Grigera acompañado por el pequeño grupo de pioneros mencionado, muchos de ellos criollos pero todos vinculados por siempre a este suelo, perduró y fructificó largamente, y fueron a través del tiempo muchos de sus descendientes los que contribuyeron a su desarrollo.

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