A 200 años de una batalla que no duró más de 10 minutos

Susana Boragno

El 1º de febrero se conmemoraron los 200 años de la primera Batalla de Cepeda (1820-2020). La concentración se hizo frente al monolito que evoca las dos batallas sobre la cañada de Cepeda, un afluente del Arroyo del Medio, frontera con la provincia de Santa Fe. A las 18 comenzó el acto oficial con la presencia de autoridades locales, la formación ecuestre del Fortín Pergamino que portaba el pabellón nacional y numeroso público. Los discursos recordaron la Batalla y se repuso la placa en el monolito inaugurado hace 50 años.

Los actos continuaron en el pueblo de Manuel Benítez, partido de Pergamino, distante a unos 6 kilómetros de la cañada, camino de tierra que estrenaba una nueva señalización de la Batalla. El pueblo cuenta con una escasa población de cien vecinos. Surgió con el trazado ferroviario del FC Belgrano (1908) que unía Pergamino-Rosario en los campos de Miguel Dávila. Posee el Museo "Batallas de Cepeda". Funciona en un edificio del antiguo Almacén de Ramos Generales de Villanueva donado por la familia al municipio.

En la explanada del Museo, hubo palabras bienvenida, bailes folklóricos y degustación de tortas fritas. Proclamada la Independencia (1816), el Congreso se trasladó a Buenos Aires y en 1819 se dictó la Constitución basada en los principios unitarios. Las provincias la rechazaron y la guerra civil se hizo general.

Los caudillos Francisco Ramírez (Entre Ríos) y Estanislao López (Santa Fe) reunieron sus fuerzas y marcharon contra Buenos Aires. El director supremo José Rondeau llegó a la frontera sur de Santa Fe. Se instaló en la margen derecha de la Cañada de Cepeda en busca de una posición que le permitiera resistir la caballería federal y dominarla con los fuegos de su artillería. Pasadas las ocho de la mañana del sábado 1° de febrero, en medio de ritos atronadores, los federales atacaron. Una sola carga bastó para desmoronar al ejército porteño.

La artillería pasó a manos de los caudillos que se apoderaron de caballos y bueyes. La batalla no duró más de 10 minutos. Las bajas para los vencedores fueron de 40, entre muertos y heridos. Los derrotados, 300 muertos y 30 prisioneros. Su caballería no estaba para enfrentar a los veteranos de la federal, aguerridos y fanáticos por sus jefes, que aún rodeados preferían morir con sus armas en las manos.

Después de Cepeda, quedó abierto el camino a Buenos Aires. Se intimó al Cabildo que suprimiera el Congreso, que dejara sin efecto la Constitución de 1819 y renunciara el Directorio. Buenos Aires se convirtió en provincia y eligió gobernador a Manuel de Sarratea.

El 23 de febrero de 1820, se firmó el Tratado de Pilar, un acuerdo tripartito entre las provincias beligerantes poniendo fin al conflicto. El 25 de febrero, los federales hicieron el desfile triunfal por las calles de Buenos Aires ante la alarma de los pacíficos vecinos de la ciudad.

La montonera se comportó con orden y los jinetes permanecieron cinco días en la ciudad sin que se registrase el menor atropello. Los escoltas, integrada por indios "montieleros" que portaban una divisa roja en sus lanzas, ataron sus caballos en los postes y cadenas de la Pirámide de Mayo, mientras sus jefes se encontraban en el salón del Cabildo. Fue el primer paso institucional al sistema federal.

El porteño Juan Manuel Beruti (1777/1856), dejó escrito en sus Memorias Curiosas el 20/2/1820: "La gran ciudad de Buenos Aires, después de tantas glorias y nombre inmortal...ha venido a quedar reducida a un gobierno de provincia perdiendo la prominencia que obtenía de capital ...llegando a tal su infelicidad, que un ejército que se nombra federado...lo haya hecho ceder ...a ceder en mucha parte con su deshonor y bajeza, que se vio precisado a deponer al supremo director...admitir el gobierno federal...Así ha sucedido a Buenos Aires que de soberano, se ve reducido a vasallo..." El 23 de octubre de 1859, en el mismo sitio, sucedió la segunda Batalla de Cepeda. La Confederación al mando de J.J. de Urquiza se impuso a las fuerzas del Estado de Buenos Aires que comandaba Bartolomé Mitre. Se pidió la renuncia del gobernador unitario y ultraporteñista Valentín Alsina. Se firmó el Pacto de San José de Flores por el cual Buenos Aires se comprometía a ingresar a la Confederación.