Más de 1.100 yihadistas marroquíes y familias esperan repatriación de Siria

Rabat, 19 mar (EFE).- Marruecos calcula que aún tiene a 1.137 ciudadanos, entre yihadistas y sus familias, detenidos en los campamentos del norte de Siria, y el último retorno organizado de ocho de ellos data de hace dos años, dijo en una entrevista con Efe el nuevo jefe antiterrorista Habboub Cherkaoui.

Cherkaoui, quien dirige desde el pasado 30 de noviembre el Buró Central de Investigación Judicial (BCIJ), aseveró que el retorno de estas personas que se unieron al autodenominado Estado Islámico (EI) u otros grupos yihadistas en Siria e Irak constituye "un gran desafío de seguridad" no solo para Marruecos sino también para el resto de países.

"Para nosotros estas personas son un peligro, porque acumularon entrenamiento y experiencia en la guerra de bandas, manejo de armas, fabricación de explosivos y coches bomba, además de propaganda y adoctrinamiento", explicó.

Según las cifras del BCIJ -creado en 2015-, un total de 1.654 combatientes se desplazaron desde Marruecos a la zona sirio-iraquí para luchar en las filas de varios grupos yihadistas, de los cuales 1.060 dentro del autodenominado Estado Islámico.

Del total de combatientes, 745 fallecieron en aquellas zonas, y 270 volvieron a su país de origen, siendo la mayoría juzgados gracias a una reforma del Código Penal aprobada en 2015 para castigar "la incorporación a zonas de conflicto para practicar la yihad" con penas de entre cinco y diez años de cárcel.

Junto a los yihadistas viajaron 288 mujeres marroquíes, que en gran parte tuvieron hijos una vez en el "califato". Un centenar de ellas retornaron y ahora se calcula que quedan en los campamentos de detenidos en Siria 189 mujeres y 309 niños.

Cherkaoui dijo que las que optaron por el retorno fueron primero objeto de investigación, y ahora se benefician de programas socioeconómicos para facilitar su reintegración social y la de sus hijos.

En marzo de 2019, Marruecos repatrió a ocho de sus nacionales del territorio del "califato", en coordinación con Estados Unidos, aliado de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) que derrotaron entonces al Daesh y acabaron con el último reducto de este grupo en la localidad siria de Al Baguz.

Aquella repatriación fue la última iniciativa de Marruecos con sus nacionales que se encuentran en aquellas zonas, y hasta ahora no fue seguida por otras similares.

Preguntado al respecto, Cherkaoui señaló que la gestión del tema de retornados es una decisión política que debe tomarse "en el marco de la coalición internacional" existente.

Se calcula que solo en el campamento de Al Hol (noreste de Siria) hay internados 22.000 menores y 45.000 mujeres extranjeros de distintas nacionalidades; hasta ahora, los países occidentales han accedido a sacar solo a cuentagotas a números muy limitados de estos detenidos.

La ONG marroquí Observatorio del Norte de Derechos Humanos instó el pasado febrero al gobierno marroquí a intervenir para repatriar a las mujeres y niños detenidos en aquellos campos, al tiempo que denunció las "duras e inhumanas" condiciones en las que viven ante la falta de alimentación y agua potable y la inseguridad que reina en aquella zona.

También el Parlamento marroquí formó una comisión para estudiar el caso de los familiares y huérfanos de los yihadistas de Siria e Irak, y las posibilidades de su repatriación.

LAS REDES DEL HACHÍS Y DE LA COCAÍNA

Cherkaoui también se refirió a la nueva ley aprobada por el gobierno para legalizar los usos terapéuticos e industriales del cannabis -planta de la que Marruecos es primer productor mundial-, y consideró que la nueva ley puede conseguir "reducir la actividad de los narcotraficantes", sin entrar en detalles.

Pero mientras se concreta la ley -matizó-, la estrategia de lucha contra el narcotráfico se mantiene "constante".

Esta firmeza ha impedido que los carteles latinoamericanos de tráfico de cocaína penetren y creen aquí una plataforma de tránsito hacia Europa aprovechando los canales existentes del hachís.

Cherkaoui reconoció que hay "contactos" entre los carteles latinoamericanos y los barones marroquíes, pero solo se han traducido en el uso ocasional de depósitos donde los carteles de cocaína almacenan su mercancía.

El jefe del BCIJ -que en los últimos seis años se incautó de 59,9 toneladas de hachís y 5,3 toneladas de cocaína- asegura que los narcotraficantes no han logrado "encontrar un refugio" en el país porque "Marruecos tiene aseguradas sus fronteras".

Fatima Zohra Bouaziz

(c) Agencia EFE