“Es el único modo de cambiar las cosas”: Los tres pedidos de los chicos de 16 años que votan por primera vez

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"Tengo miedo de equivocarme, pero también estoy emocionada. Siento una gran responsabilidad, porque me creen capaz de elegir a quién quiero que nos represente", dice Chiara Delmastro
Santiago Cichero/AFV

“Imagino un país sin tanta pelea”, dice Lucía Cafferata, que vive en la localidad bonaerense de Ezpeleta, y siente que estas elecciones legislativas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) son una oportunidad para tomar conciencia y empezar a entender un poco el mundo político. “Lo que más valoro de poder votar a mi edad es el conocimiento que adquiero porque me motiva a investigar e informarme”, agrega esta joven, que integra el padrón de los 861.149 adolescentes que podrán sufragar por primera vez el domingo próximo.

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“Ir a votar es una responsabilidad, pero además es la única manera que tenemos de cambiar las cosas. Me imagino un país muy diferente. De hecho, me quiero ir a estudiar afuera por el país que tenemos. Sueño con vivir en un lugar donde pueda salir a la calle y no tener miedo”, explica Agustín Literas, de Pilar, que aclara que en un candidato valora ante todo su transparencia y honestidad.

Coincide Renata Muscio Carnevale, de Villa Devoto: “Lo que busco es que cumpla con las promesas que hace, que las respete y que respete a las personas y sus derechos, que no solo se interese en la plata. Imagino un país con una economía mucho mejor, con menos violencia e inseguridad y con mayor educación”.

Sin embargo, otros no tienen expectativas tan altas para este debut electoral, como Irene Wisznia, de Nueva Pompeya: “No me siento identificada con ninguna lista o candidato y eso me genera angustia, porque siempre quise ir a votar. Me parece que es un derecho muy grande que ganamos como juventud, el hecho de poder votar a partir de los 16, y me da pena no tener esa emoción que me imaginaba”. Y completa: “En un candidato busco que represente mis ideales. Imagino un país más igualitario en todos los aspectos, más justo, con mejor salud y educación pública, en el que todos podamos tener acceso a lo básico”.

Para Agustín Plaul, de Victoria, San Fernando, lo importante a la hora de elegir a un candidato es que aporte nuevas ideas para resolver los problemas de siempre. “Pasaron muchos gobiernos, pero hay muchas cosas que todavía no están resueltas. Busco un país que sea más seguro, donde no haya tanta inflación, donde bajen los impuestos y en el que haya trabajo. Esto haría que la gente quiera quedarse en el país. De hecho, tengo muchos amigos y compañeros que tienen planeado irse”, cuenta.

"Imagino un país con una economía mucho mejor, con menos violencia e inseguridad y con mayor educación", indica Renata Muscio Carnevale
Hernan Zenteno


"Imagino un país con una economía mucho mejor, con menos violencia e inseguridad y con mayor educación", indica Renata Muscio Carnevale (Hernan Zenteno/)

Circunstancias

Los adolescentes entrevistados no solo participan de una elección por primera vez, sino que lo hacen en el contexto atípico de pandemia, lo que implica que, como todos los ciudadanos, deberán atravesar una serie de protocolos sanitarios al momento de ir a votar, –uso de tapabocas, distanciamiento, higiene de manos, no tocar la urna en ningún momento, y usar bolígrafo propio, entre otras medidas–. Así, seguramente, ellos lo vivirán como un cambio fuerte respecto a otras generaciones.

“Logramos crear protocolos y maneras de que se pueda llevar a cabo y eso está buenísimo. Obviamente, preferiría que no fuese una votación en un contexto tan raro, pero igual estoy contenta de que, aun así, con una pandemia de por medio, se pueda ir a votar en forma presencial”, dice Wisznia. Aunque Nicolás Laino, de Villa Pueyrredón, también valora poder participar en las elecciones a su edad: “Votar en pandemia es más complicado, ya que en todo momento hay que estar atentos a la distancia entre las personas, el uso del barbijo todo el tiempo, el alcohol en gel y hay que seguir los protocolos”.

También para Plaul, esta elección va a ser una experiencia única y muy rara. “Nunca pensé que mi primera votación sería en medio de una situación como esta. Pero es necesario seguir los protocolos así prevenimos el contagio en estos lugares donde hay mucha gente amontonada”, señala.

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Espíritu adolescente

La mayoría de los entrevistados sostiene que su voto dará un aire fresco a la política, traerá nuevos ideales y perspectivas y la esperanza de un cambio. “Me parece que poder votar a los 16, aunque mucha gente piense que todavía no estamos aptos para hacerlo, da una perspectiva más joven, de alguien que mira a futuro”, describe Literas.

Una mezcla de responsabilidad, alegría y de temor sienten los adolescentes en los días previos a los comicios. “Tengo miedo de equivocarme, pero también estoy emocionada. Siento una enorme responsabilidad, porque me creen capaz de elegir a quién quiero que nos represente como país. Lo que busco en un candidato es que sea honesto y que cumpla con su palabra”, dice Chiara Delmastro, de Villa Urquiza. A Valentina Castro, de Almagro, también la emociona poder ir a votar: “Creo que es más por la idea de que es la primera vez, que por la elección en sí”.

Mientras que Valentina Fernández Álvarez, del mismo barrio, señala que le gustaría poder votar a un partido que “le sirva” al país, aunque no se siente identificada con ninguno. “La principal sensación que tengo hoy es la de confusión, porque no estoy segura al 100% sobre a quién quiero votar. No hay ninguno que me convenza por completo”, explica. Y concluye: “Busco un candidato que defienda los derechos de las mujeres, de los animales, el medio ambiente y el respeto a la naturaleza”.

Las huellas del aislamiento

Sin duda, los adolescentes están entre los grupos etarios más afectados por el año de encierro. Sin clases presenciales, y sin poder ver a familiares y amigos, las restricciones dejaron huellas en su ánimo y en sus relaciones. “La virtualidad fue algo que me pegó muy fuerte, porque no es lo mismo estar en clase en el colegio que estar siete u ocho horas atrás de una pantalla”, aclara Plaul. “No la pasé tan mal, tampoco la pasé genial. Fue difícil estar en mi casa. Antes de la pandemia no estaba en todo el día, porque iba al colegio hasta el mediodía y después, al club hasta tarde. Tampoco estaba acostumbrada a que mi familia estuviera junta: antes, durante el día, no los veía mucho”, explica Muscio Carnevale.

Y concluye Laino: “En 2020, la pandemia fue una experiencia muy fea, la escuela de manera virtual también fue difícil. Todo el tiempo en tu casa sentado en la silla fue agotador. También me molestó no poder ver a mis amigos en persona, y tener que estar delante de una pantalla y con un micrófono para poder comunicarme con ellos”.

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