Ómicron: ¿Qué tan peligrosa es la nueva variante de covid-19?

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La variante ómicron del covid-19, que surgió en el sur de África a fines de noviembre, ahora se extendió al menos a 55 países de todo el mundo, incluido el Reino Unido.

El jueves 9 de diciembre se detectaron en Gran Bretaña otras 249 infecciones de la última variante de covid-19, lo que eleva el total a 819, según la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido. La llegada de ómicron obligó al gobierno de Boris Johnson a reintroducir restricciones sociales por primera vez desde el “Día de la Libertad”, el 19 de julio.

A su vez, en el Reino Unido la tasa de infecciones, que ya era alta pero estable, comenzó a subir en el periodo previo a la Navidad. Se teme que haya un pico invernal similar al de la temporada festiva de 2020 que amenace con abrumar una vez más al NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), con lo cual podría surgir la necesidad de implementar medidas aún más estrictas del “Plan C”.

Sin embargo, aunque se cree que la variante ómicron es más transmisible que la variante delta, esta última es la dominante en el Reino Unido. La verdad es que aún se necesitan más datos del “mundo real” antes de que se pueda determinar el alcance de la amenaza que representa.

Lo que sí sabemos sobre la variante en esta etapa inicial es lo siguiente.

Los científicos del Reino Unido se enteraron por primera vez el 23 de noviembre cuando se cargaron muestras de Sudáfrica, Botsuana y Hong Kong en un programa de seguimiento del covid-19, aunque el examen posterior de su secuenciación genética ha indicado que pudo haber surgido a mediados de octubre.

El 26 de noviembre, la OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró a ómicron una “variante de preocupación”, alarmada por sus 32 mutaciones en la proteína de la espícula, lo que sugería un potencial para evadir el conjunto de vacunas contra el covid-19 actualmente disponibles.

El subdirector médico de Inglaterra, el profesor Jonathan Van-Tam, demostró la misma preocupación cuando dijo en una rueda de prensa el 29 de noviembre: “La cantidad de mutaciones presentes, ya por principio, nos hace preocuparnos por un posible efecto sobre la efectividad de la vacuna”.

Una de las dificultades de esta variante es que, hasta el momento, solo una prueba de PCR puede determinar la variante concreta de coronavirus que un paciente contrajo, y este proceso puede tomar hasta 14 días debido a que, a diferencia de las pruebas rápidas, estas deben enviarse a un laboratorio para su análisis.

El diagnóstico se complica aún más debido a que los síntomas de ómicron parecen ser leves y a que el covid-19 ya presenta signos similares a los del resfriado común, como congestión nasal, dolor de garganta y dolores de cabeza.

Pero hasta ahora, en el momento de escribir este artículo (10 de diciembre), no se registran muertes como resultado de una infección por la variante ómicron, y el ECDC (Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades) lo confirmó en su última actualización, en la cual registró 402 casos en la Unión Europea y 1.378 más en el resto del mundo.

Sin embargo, estadísticamente, solo puede ser cuestión de tiempo antes de que eso cambie.

“Todavía no hay suficiente información para hacer una evaluación definitiva de la variante, pero cada día aprendemos más”, comentó para Prevention el Dr. Amesh Adalja, experto en enfermedades infecciosas del Centro para la Seguridad Sanitaria de Johns Hopkins.

“No está claro cuán ‘mortal’ es esta variante, porque hasta ahora no se han reportado muertes, pero las muertes tardan en presentarse”.

Al hablar en concreto sobre la situación en el Reino Unido, el profesor John Edmunds, miembro del Sage (Grupo Asesor Científico para Emergencias) del gobierno, declaró en una sesión informativa de la Royal Society of Medicine esta semana que confiaba en que el Reino Unido vería una “ola bastante grande de ómicron” y muertes en los próximos meses y advirtió que el virus seguiría evolucionando para escapar de la inmunidad.

“Estamos recibiendo una gran cantidad de casos y eso resultará en una gran cantidad de hospitalizaciones y, por desgracia, resultará en una gran cantidad de muertes, estoy bastante seguro de eso”, aseveró el profesor Edmunds.

“¿Qué pasa después? Está bastante claro que el virus no ha terminado con la evolución. Continuará evolucionando. Durante mucho tiempo pensé que lo que empezaremos a ver es que el virus evoluciona hacia un escape inmunológico en lugar de algo necesariamente más transmisible”.

El experto calificó la necesidad de restricciones sociales, como las reintroducidas por Johnson y otros líderes políticos en Europa Occidental, como “un mal necesario”. Admitió que son “muy perjudiciales para ciertas partes de la economía, el sector de hotelería, el sector minorista en particular”, pero insistió: “Por desgracia, tenemos que hacerlo. La velocidad a la que se propaga este virus se duplica cada dos o tres días”.

El profesor Edmunds compartió el llamado del gobierno del Reino Unido para que el público reciba sus inyecciones de refuerzo de la vacuna, medida con lo cual el primer ministro esperaba que bastara para mantener a raya al virus este invierno, antes de que la repentina aparición de ómicron cambiara el panorama.

Eso plantea interrogantes sobre la eficacia de nuestras vacunas existentes contra la nueva variante.

Los resultados de estudios preliminares del Centro Alemán de Investigación de Infecciones encontraron que hubo reducciones significativas en la potencia de los anticuerpos para las vacunas Pfizer/BioNTech, Moderna y Oxford/AstraZeneca cuando se enfrentaron a ómicron.

Sin embargo, dos dosis de cualquiera de esas vacunas deberían ofrecer cierta protección contra la enfermedad grave según la OMS, que ha dicho que “las vacunas actuales siguen siendo eficaces contra las enfermedades graves y la muerte”.

Mientras tanto, los fabricantes se comprometieron a trabajar “a toda velocidad” para producir una inoculación específica para ómicron y esperan tener una versión en marzo de 2022.

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