Ómicron gana terreno, pero a finales de 2021 aún se registraban casos de variantes anteriores

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Un meme que indica que “nadie da positivo de una variante antigua después de que una nueva llega” se ha compartido más de 3.600 veces en redes sociales desde al menos el 30 de diciembre de 2021. Sin embargo, aunque se ha registrado una prevalencia de las nuevas variantes del coronavirus por sobre las anteriores, aún se siguen detectando casos positivos de cepas previas, como lo muestran los datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de finales de 2021 y especialistas consultados por la AFP.

Esta noche sobre misterios sin resolver… Investigamos por qué nadie da positivo para una variante antigua después de que una nueva llega”, dicen publicaciones en Facebook (1, 2, 3), Twitter (1, 2, 3) e Instagram (1, 2) que comparten la imagen o su transcripción.

Mensajes similares también circulan en inglés y portugués.

Captura de pantalla realizada el 5 de enero de 2022 de una publicación en Facebook

El meme viralizado utiliza una imagen del comediante e imitador estadounidense Will Ferrell, en la película “Anchorman: The legend of Ron Burgundy”, de 2004.

Sin embargo, no es cierto que luego de la aparición de una nueva variante ya no se presenten casos de infección generados por cepas anteriores del SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19.

De acuerdo con los últimos datos disponibles de la Red Regional de Vigilancia Genómica de COVID-19 de la OPS, en las últimas semanas de 2021 se secuenciaron varias cepas del coronavirus en las pruebas de diagnóstico de la enfermedad. Por ejemplo, como muestra el gráfico titulado "SARS-CoV-2 Variants in the Region of the Americas" de la OPS, en la semana del 12 al 18 de diciembre de 2021, en Suramérica se obtuvieron 468 secuencias de ómicron, 485 de delta y 24 de otras variantes.

Según la información recolectada por la OPS, lo que sí es cierto es que cada vez hay menos presencia de las “variantes de preocupación” (VOC) alpha, beta y gamma, detectadas antes que ómicron, la cepa predominante en enero de 2022 en países como Estados Unidos.

Juan Sabatté, médico y doctor en microbiología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, explicó a AFP Factual el 5 de enero de 2022:

“Lo que permite la aparición de una nueva variante es que tiene una ventaja para poder transmitirse y sobrevivir en relación a la variante anterior. Las primeras variantes no lograron seguir sobreviviendo en el ser humano con la vacunación, con la respuesta inmune y la inmunidad de rebaño. Pero aparecieron nuevas variantes que sí tienen más capacidad que las anteriores para sobrevivir. Por eso esas variantes son predominantes”.

¿Qué es una variante y cómo se identifica?

Una variante es una versión de un virus que tiene diferencias genéticas en regiones de importancia biológica respecto de un genoma de referencia”, explicó a la AFP Carolina Torres, integrante del Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2 en esta verificación. “En el caso del SARS-CoV-2, las diferencias genéticas se definen respecto a los virus iniciales que se secuenciaron en China a fines de 2019”, precisó.

Los virus incorporan mutaciones porque es una característica intrínseca de su biología”, dijo Torres, al explicar que “esto ocurre en cada ciclo de multiplicación del virus, dentro de cada célula, en cada persona que cursa una infección”.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos indican, en un apartado sobre la variante ómicron, que “las pruebas [de amplificación de ácido nucleico (NAAT) y de antígeno] pueden indicarle si actualmente está infectado por COVID-19”, pero “se necesitarían pruebas adicionales para determinar si su infección fue causada por la variante ómicron”.

También existe la prueba PCR (reacción en cadena de la polimerasa, por sus siglas en inglés), que se realiza en laboratorios cuando se sospecha de una infección en curso. Con un hisopo se toma una muestra de la nariz o de la parte posterior de la garganta del paciente y se la analiza a nivel molecular, en búsqueda de la presencia de genes específicos del SARS-CoV-2.

La prueba adicional que nombran los CDC es la secuenciación. Sabatté explicó: “La muestra es exactamente la misma, es el hisopado. Cuando uno hace la PCR ve si está el genoma del virus o no está. Para saber qué variante es, utilizando la misma muestra que contiene al virus, lo que se hace es secuenciar el genoma del virus. Secuenciar es ver todo el código genético del virus. Al saber el código genético sabemos qué variante tenemos enfrente”.

Esta secuenciación no se hace a todas las PCR, porque requiere de una tecnología y un equipamiento que no están en todos los laboratorios: “No se hace el análisis de la variante de cada paciente que se hace diagnóstico. En Argentina se hace un porcentaje muy chiquito y se realiza en dos centros: el Consorcio PAÍS y el Instituto Malbrán”, añadió Sabatté. Dijo que el número de muestras es acotado, y que la secuenciación suele hacerse a pruebas de viajeros o de brotes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el 8 de enero de 2021 un documento titulado “Secuenciación del genoma del SARS-CoV-2 con fines de salud pública”. Allí se explica que “un programa eficaz de secuenciación sigue requiriendo una inversión considerable en personal, equipo, reactivos e infraestructura bioinformática”.

La puesta en marcha de las campañas de vacunación contra el SARS-CoV-2 debe ir acompañada de vigilancia ante cambios en el genoma del SARS-CoV-2 que puedan reducir la eficacia de las vacunas”, explicó la OMS en el mismo informe.

Las siguientes gráficas muestran la proporción de casos por variante desde abril y mayo y hasta diciembre de 2021 en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente:

Seguimiento de las variantes

Todos los virus cambian con el paso del tiempo, y también lo hace el SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19. La mayoría de los cambios tienen escaso o nulo efecto sobre las propiedades del virus. Sin embargo, algunos cambios pueden influir sobre algunas de ellas, como por ejemplo su facilidad de propagación, la gravedad de la enfermedad asociada o la eficacia de las vacunas, los medicamentos para el tratamiento, los medios de diagnóstico u otras medidas de salud pública y social”, explicó la OMS en un documento sobre el seguimiento de las variantes.

La aparición de variantes que suponían un mayor riesgo para la salud pública mundial, a finales de 2020, hizo que se empezaran a utilizar las categorías específicas de ‘variante de interés’ (VOI) y ’variante preocupante’ (VOC), con el fin de priorizar el seguimiento y la investigación a escala mundial y, en última instancia, orientar la respuesta a la pandemia de COVID-19”, indicó.

Las mutaciones o variantes virales han sido monitoreadas desde el inicio de la pandemia del covid-19 a través del banco de datos de secuencia GISAID (del inglés, Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data).

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