Nuevo índice de precios antes de la elección rondará el 10%: por qué Massa no lo ve como un riesgo

El último dato de inflación antes de la segunda vuelta electoral -es decir, el IPC correspondiente a octubre- se dará a conocer el lunes previo a la votación, y un día después del debate entre Sergio Massa y Javier Milei.

¿Es un "timing" que favorece o perjudica a Massa? Todo dependerá, naturalmente, de la expectativa que se tenga sobre el número y de cómo puede incidir sobre la opinión pública. Desde ya, todos los economistas coinciden en que será una cifra sustancialmente menor a la registrada en septiembre. Claro que no se necesita mucho: ese dato de 12,7%, un récord en 32 años, reflejaba en toda su plenitud el contagio de la devaluación a los precios de la economía.

Ahora, en cambio, el número podría volver a la zona de un dígito, aunque en los últimos días aparecieron datos que pusieron en duda el optimismo que había dejado traslucir el viceministro Gabriel Rubinstein, que preveía que la inflación volvería al escalón del 7%. Lo cierto es que las consultoras que hacen mediciones propias de aumentos de precios están corrigiendo al alza sus expectativas.

Por caso, Eco Go proyectó que el rubro alimentos -el de mayor ponderación en el IPC que mide el Indec- estaría ubicándose en 9,5% para octubre. Otros son más pesimistas: Econviews proyecta que el índice mensual se ubicará en 10%, mientras que el director de la fundación FIEL, Juan Luis Bour, estimó un 11%.

Por su parte, la consultora LCG, que mide la canasta alimenticia semanalmente, también marca una tendencia ascendente y registró en la cuarta semana del mes una inflación acumulada de 7,9% para el rubro de alimentos.

Y el propio Rubinstein, en su informe paralelo de "inflación de alta frecuencia", reconoce que los números están dando por encima de lo previsto y que la inflación mensual medida hasta la semana del 22 de octubre -es decir, la última previa a la elección de primera vuelta- estaba dando 8,4%.

Los precios de los alimentos acusaron una aceleración en las últimas semanas: se espera un IPC en torno de 10%
Los precios de los alimentos acusaron una aceleración en las últimas semanas: se espera un IPC en torno de 10%

Los precios de los alimentos acusaron una aceleración en las últimas semanas: se espera un IPC en torno de 10%

Pero justificó esa aceleración con el argumento de que la semana pre-electoral es típicamente un momento de incertidumbre y nerviosismo entre los consumidores y los comerciantes. En otras palabras, que los precios sufrieron una suba anómala, por la tendencia de los consumidores a comprar más de lo habitual para hacer stock de productos varios, en contraposición con los vendedores, que se mostraron temerosos de quedarse sin mercadería.

"Esperaríamos que, en un entorno más calmo, la próxima semana pueda exhibir subas de precios un poco más acotadas", apuntó Rubinstein, quien insinúa entrelíneas el diagnóstico de que el triunfo de Massa sirvió para ahuyentar temores de shocks inflacionarios y que, por lo tanto, traerá calma a la economía.

Sin embargo, están apareciendo señales en el mercado que no están convalidando esa presunción.

La revancha de la carne

Para empezar, está el factor de la carne, siempre fundamental, dada la alta ponderación -casi una cuarta parte- que tiene sobre el índice inflacionario. Y así como durante muchos meses la abundancia anormal de oferta -una consecuencia de la sequía, que hacía que los ganaderos, por falta de alimentos, mandaran más animales a faena-, ahora se está verificando el fenómeno inverso.

Un reporte de la consultora Ecolatina marca que los últimos aumentos en las carnicerías llegaron al 20%, como consecuencia del valor de la hacienda. Señala que, así como antes los productores tenían un incentivo para la venta, ahora lo tienen para retener animales, dado que las lluvias generaron la posibilidad de engordar las vacas por la mayor abundancia de pasturas.

Pero eso no es todo. Además, está influyendo de manera directa una medida del propio Massa. En el día siguiente a la elección, el ministro/candidato anunció la generalización del esquema cambiario de incentivo exportador -el que permite liquidar hasta 30% del precio en el mercado del dólar "contado con liquidación"-.

El efecto de esa medida es el de una devaluación indirecta, que en ese momento implicaba un dólar efectivo de exportación de $509, es decir una suba de 45% respecto del tipo de cambio oficial, que sigue congelado en $350. Massa tomó esta medida para descomprimir la tensión en el mercado cambiario y fomentar el ingreso de dólares.

El cometido oficial se alcanzó con éxito desde el punto de vista financiero: cayeron las cotizaciones del mercado paralelo -tanto el CCL como el MEP y el dólar blue- y el mayor ingreso de dólares le permitió al Banco Central darse el lujo de cortar su racha vendedora y poder comprar divisas en el mercado cambiario.

En el mercado ganadero se registró una fuerte suba de la hacienda, en parte por el factor climático, pero también por el nuevo esquema exportador de Massa
En el mercado ganadero se registró una fuerte suba de la hacienda, en parte por el factor climático, pero también por el nuevo esquema exportador de Massa

En el mercado ganadero se registró una fuerte suba de la hacienda, en parte por el factor climático, pero también por el nuevo esquema exportador de Massa

Pero todos sabían que había un lado B en la medida. Ni bien se hizo ese anuncio, los expertos del negocio agropecuario pronosticaron que habría un impacto sobre los costos de producción.

"Es una medida que tiene una externalidad positiva y una negativa. Lo positivo es que podrían alentar exportaciones y tendrían un alivio. Lo negativo es que si vos estás en el proceso de agregado de valor, por ejemplo si tenés un feed lot, vas a tenés que comprar el maíz a más de 100 mil pesos", advertía el consultor Salvador Di Stefano.

Y concluía con un pronóstico inquietante: "Eso va a determinar que todas las carnes, la vacuna, la aviar y la porcina, tengan que aumentar de precio, y también la leche. Estamos en un escenario de manta corta, en que una medida te soluciona un problema pero te genera otro".

Los números parecen darle la razón: en el mercado de Cañuelas, los aumentos en la hacienda fueron de 13% en la semana previa a la elección y se agregó otro 5% cuando se conoció la medida de incentivo exportador.

La lupa sobre la nafta y los servicios

La carne no es el único factor que preocupa. Está, además, otra situación ya esperada: el reacomodamiento de precios regulados, que hasta ahora venían contenidos, en el marco de la campaña electoral.

Aunque algunos de los más sensibles, como las tarifas de los servicios públicos hogareños siguieron congelados, otros rubros sí están registrando aumentos que impactarán en el IPC que se conocerá seis días antes de la segunda vuelta electoral.

Los alquileres, la medicina prepaga, las cuotas de los colegios privados y los planes de telefonía y conexión a internet estuvieron entre los más impactados. En casos como la telefonía los aumentos rondaron el 7%, pero en los alquileres se superaron los dos dígitos.

Y, finalmente, el aumento más preocupante, por su capacidad de incidencia sobre toda la cadena comercial, es el de los combustibles. Luego del domingo electoral, YPF se sumó a los incrementos, con un retoque de 5% en las naftas.

Es, como suele ocurrir, una situación que deja insatisfechos a todos: las petroleras y estacioneros lo consideran insuficientes, pero entre los consumidores genera la inquietud suficiente como para que se generen las típicas colas frente a las estaciones, ante el temor de un desabastecimiento.

Massa siguió en consejo de los gobernadores, que le dijeron que se puede ganar con inflación alta, siempre que se controle el tipo de cambio y se sostenga elevado el consumo
Massa siguió en consejo de los gobernadores, que le dijeron que se puede ganar con inflación alta, siempre que se controle el tipo de cambio y se sostenga elevado el consumo

Massa siguió en consejo de los gobernadores, que le dijeron que se puede ganar con inflación alta, siempre que se controle el tipo de cambio y se sostenga elevado el consumo

¿Masa está preocupado?

En todo caso, visto desde el punto de vista político, la pregunta que se plantea es si un índice relativamente malo que se conozca sobre el cierre de la campaña tiene el potencial de dañar las chances de Massa.

Y, a juzgar por los antecedentes, la respuesta es un no. Al menos eso es lo que creen en el comité de campaña peronista, con el resultado de la primera vuelta a la vista.

Creen que se confirmó la tesis que ya le habían expuesto a principios de año los gobernadores peronistas que ganaban los comicios provinciales: la alta inflación no es un impedimento para triunfar en las urnas. El consejo de los gobernadores - después de ganarle a una oposición que había machacado con la alta inflación- era que aun con aumentos de precios podría ganar, siempre que cumpliera con dos condiciones: una relativa estabilidad cambiaria y el sostenimiento de la actividad comercial y el consumo.

El propio Massa confirmó que había internalizado ese consejo cuando confesó en entrevistas periodísticas que, puesto en la disyuntiva de frenar la actividad o de sufrir mayores distorsiones financieras y una inflación más alta, eligió este segundo escenario. Es por eso que, para sorpresa de los analistas, mantuvo las importaciones por encima de u$s6.500 millones, una cifra similar a la del año pasado, con la diferencia de que este año las exportaciones caerán u$s20.000 millones.

Es por eso que, al dato de la alta inflación, se contrapone el de la recuperación de la actividad: el EMAE muestra un crecimiento luego de una seguidilla de cuatro meses en caída, y los números del consumo masivo en las últimas semanas, reportados por las cadenas supermercadistas, muestran una suba real del 8,5%.

Si bien parte de esa mayor actividad se explica por la actitud defensiva de quienes buscan protegerse de la inflación, también es cierto que el plan de Massa por lubricar el consumo mediante la devolución del IVA y las diversas medidas de alivio sectorial, tuvieron su incidencia.

Las tarifas, cada vez más bajas

Lo irónico es que, en cierto sentido, la inflación terminó jugando a favor, porque fue acompañada por una suba nominal de salarios mientras hubo precios regulados que se mantuvieron congelados.

Es elocuente el caso de los servicios públicos. Una investigación del economista Alejandro Einstoss, del Instituto General Mosconi, reveló que el peso de las facturas de gas y electricidad sobre el salario viene en marcada caída, aun con la aplicación del nuevo esquema de aumentos.

Así, para los hogares de ingresos bajos, esos servicios representan en octubre apenas el 1,4% del salario promedio, mientras que en junio de 2019, como consecuencia de las subas tarifarias de la gestión macrista, ese ratio era del 5,6% sobre el salario promedio.

Ahora, incluso los hogares de ingresos medios y altos han visto un alivio: para los primeros, la electricidad y el gas apenas representan un 1,6% del salario, mientras que para el segmento de ingresos altos, que perdió la mayoría de los subsidios, el costo es de 4,2%. Es decir, sigue siendo una tarifa más baja que la que regía hace cuatro años. Esa tendencia se intensifica cuanto más acelera la inflación -y es acompañada por subas nominales de ingresos-.

Claro, más temprano que tarde llegará el momento de la corrección. Pero en el mientras tanto, la inflación alta se transformó en un factor de impulso al consumo. Y Massa lo sabe.