Éxodo en pandemia: Obtener la ciudadanía italiana, un trámite cada vez más complicado

María Nöllmann
·6  min de lectura
La mayoría de las personas que tramitan la ciudadanía son jóvenes que buscan emigrar a Europa
Shutterstock

Todos los miércoles a las 10, Patricia Storni apoya su celular sobre su escritorio de trabajo, marca el número del Consulado General de Italia en Buenos Aires y comienza a llamar. Lo hace una y otra vez, sin pausas, hasta las 14, horario de cierre de la atención telefónica de la oficina consular. La abogada, de 54 años, repite esta rutina todas las semanas desde noviembre del año pasado, cuando terminó de reunir los documentos necesarios para tramitar la ciudadanía italiana que heredó de su bisabuelo. Desde entonces, el único paso que le falta para ser italiana es lograr que el consulado atienda sus videollamadas y le programe un turno para que pueda acercarse a entregar los documentos de sus antepasados. Pero a pesar de lo mucho que lo intenta, por ahora no ha tenido éxito.

“En enero me fui de vacaciones y llamaba desde la playa. Mi familia se reía. Es indignante tener que hacer esta payasada, pero es la única alternativa que nos dan —dice Storni—. Me intriga si al menos le contestarán a alguien o si ni están trabajando”. Para ella, obtener la nacionalidad italiana es una forma de darle a su hijo la posibilidad de emigrar a Europa.

Según distintos gestores y abogados especialistas consultados por LA NACION, conseguir turno para la reconstrucción de la ciudadanía italiana —recuperar la ciudadanía de familiares no directos, como abuelos y bisabuelos— siempre fue difícil, pero se volvió aún más complicado a partir del año pasado, debido al sorpresivo aumento de la demanda de este tipo de trámites y a las restricciones impuestas por la cuarentena obligatoria por coronavirus. Esto último llevó a que los siete consulados italianos en el país suspendieran su actividad durante algunos meses.

Adultos mayores: Cómo enfrentan la segunda ola y qué cuidados deberían tener

Conseguir turno es especialmente complicado para las personas que viven en la ciudad de Buenos Aires (CABA) y en la zona norte del conurbano bonaerense, quienes deben realizar el trámite en el Consulado General de Italia en Buenos Aires, el segundo más grande del mundo, solo superado por el de Londres. Dado que en los últimos años muchas personas se dedicaban a vender turnos a altos precios, en noviembre de 2019, esta oficina consular decidió cambiar el método de obtención de turnos, que solía ser vía web, a uno que permitiera verificar la identidad del solicitante. Es por eso por lo que desde 2019 los interesados en obtener un turno en este establecimiento deben realizar una videollamada vía WhatsApp, lo cual, según aceptan fuentes del consulado, genera un retraso en la atención. Actualmente, solo se atienden llamadas los miércoles, de 10 a 14.

“Nadie sabe por qué, pero es casi imposible que te contesten”, sostiene Patricia Sackman, abogada y gestora, que trabaja desde hace más de 10 años ayudando a personas a reunir la carpeta de documentación necesaria para solicitar la ciudadanía italiana. La especialista, que últimamente tiene unos 30 clientes en simultáneo, solo conoce a una persona que logró ser atendida mediante el sistema de turnos por videollamada.

Los consulados y las agencias consulares de la provincia de Buenos Aires —ubicados en La Plata, Lomas de Zamora y Morón— y del resto del país continúan funcionando con el sistema de turnos web. Para Nicolás Azzaro, de 35 años, el problema del establecimiento ubicado en CABA es burocrático. “Mi primo empezó los trámites antes que yo en Bahía Blanca y tardó solo seis meses en obtener la ciudadanía. Yo, en Capital, estoy intentando sacarla hace cuatro años”, comenta.

A pesar de que su primo ya tenía recolectada toda la documentación de sus antepasados, que es prácticamente la misma, Azzaro no pudo adherirse a esa carpeta y debió empezar el trámite de cero en CABA. Él consiguió turno en 2019, luego de varios meses de llamadas sin respuesta, pero el consulado no le permitió reservar un turno para su hermana, que debía presentar los mismos documentos.

“Es ilógico que cada miembro de una familia mayor de 18 tenga que llamar por separado, y más teniendo en cuenta lo difícil que es que te atiendan. Mi hermana solo tiene que adherirse a la carpeta que yo ya abrí en CABA, pero no puede porque no le contestan”, manifiesta Azzaro. Él todavía no recibió su ciudadanía. Su documentación viajó a Italia para ser verificada. Una vez que la obtenga, deberá esperar seis meses más para tramitar el pasaporte.

Redes sociales

En total, hay cinco grupos de Facebook que reúnen argentinos que quieren obtener la ciudadanía italiana. Si se suman los miembros de cada uno, se podría inferir que son 123.000 las personas que se encuentran en esta situación. El grupo con más usuarios, llamado “Ciudadanía Italiana CABA”, tiene 65.911 miembros y se suman de a cientos semana a semana.

Según detalló el cónsul general de Italia en Buenos Aires, Marco Petacco, a LA NACION, el establecimiento que preside asigna un estimado de 50 turnos cada miércoles durante el horario de atención por videollamada. Originalmente, el personal del consulado atendía los llamados de solicitantes de reconstrucción de ciudadanía tres veces por semana, pero desde noviembre pasado, cuando se reanudó el funcionamiento de este servicio, que había sido interrumpido en marzo debido a la pandemia, se decidió recortar la atención a una vez por semana.

“Tenemos un cuello de botella debido a la capacidad de atención diaria actual, que es menor a la que teníamos antes de la cuarentena”, explica Petacco. Para preservar la salud del personal, el consulado los dividió en dos grupos, que se turnan para asistir al establecimiento consular. Debido a la escasez de personal, el consulado decidió priorizar ciertos trámites sobre otros. “Los prioritarios son los servicios de registro civil, de pasaporte y de asistencia socioeconómica, porque se brindan a nuestros ciudadanos. La reconstrucción de ciudadanía, en cambio, no es un servicio para italianos, sino para extranjeros que quieren demostrar su ascendencia italiana”, explica el cónsul.

Crisis educativa. Está en suspenso el aprendizaje de 640.000 estudiantes

Según los gestores consultados, existe un ingrediente extra que dificulta aún más la posibilidad de conseguir turno: el aumento en la demanda de los trámites de reconstrucción de ciudadanía. “Es impresionante la cantidad de personas que están empezando el trámite. La mayoría son jóvenes, de entre 23 y 28, y lo hacen con el objetivo de emigrar”, cuenta Sackman. El principal motivo por el que sus clientes quieren tramitar la ciudadanía es para poder trabajar en algún país de la Comunidad Europea, que raramente es Italia.

Ese es el caso de Paloma Suárez Echeverría, de 24 años, que recibió su pasaporte italiano hace dos semanas, casi dos años después de haber iniciado el trámite de ciudadanía, y piensa mudarse a Madrid en abril. Su trámite fue más corto porque su madre había obtenido la ciudadanía italiana unos años antes. De todas formas, tardó meses en conseguir turno. “Se acaban en microsegundos”, recuerda.

A partir de su experiencia viviendo unos meses en España durante 2019 sin ser ciudadana europea, Suárez Echeverría asegura que tener pasaporte comunitario “te cambia la vida”. Entre otros beneficios, este documento facilita el proceso de búsqueda de trabajo en Europa.