Ángela Rodríguez, la filósofa de Igualdad que ve como una "anomalía" estar gobernando

La secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez.
La secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez.

La secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez.

“Tenemos la diarrea legislativa que tenemos porque no vaya a ser que mañana se acabe”. Ángela Rodríguez sabe que su sitio no está en el Gobierno, aunque desde octubre de 2021 sea Secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género. La ‘número 2’ de Irene Montero es uno de los rostros más visibles del feminismo combativo que desde el ministerio de Igualdad se enarbola. Fruto de su trabajo son las leyes del “sólo sí es sí” o la “ley trans”, todas ellas gestadas en mitad de sonadas polémicas en el Congreso. “Que estemos nosotros en el gobierno es una anomalía. La gente como yo no está  gobernando”, aseguraba el pasado mes de junio en una entrevista en la Cadena Ser.

De hecho, Rodríguez (Pontevedra, 1989) ha admitido en varias ocasiones que la pulsión por la política no nació en ella hasta la aparición de Podemos. Licenciada en Filosofía por la Universidad de Santiago de Compostela, en 2015 fue secretaria de Coordinación e Igualdad de Podemos Galicia y un año después ya era diputada del Congreso. Nunca ha sido fácil para una mujer joven tocar el techo del poder, como ella mismo pudo comprobar el mismo día que acudió a recoger su acreditación en la Cámara Baja. Según ella misma contó a través de su perfil de Facebook, se encontró con las burlas de un agente de policía que no creía que ella había sido elegida en las urnas. Llegó a decirle que “cómo iba” ella a ser diputada “con esa cara de niña”.

Popularmente conocida como Ángela “Pam”, en su primera fase como diputada ocupó la vicepresidencia segunda de la Comisión de Igualdad y la portavocía adjunta de dicha comisión. Además, participó de forma muy activa en la aprobación del Pacto de Estado Contra la Violencia de Género. En 2021, después de que Noelia Vera anunciara que abandonaba la política, se convirtió en secretaria de Estado de Igualdad con un sueldo anual de casi 120.000 euros.

Durante su largo año en este puesto, Rodríguez ha protagonizado diferentes polémicas que han llevado a la oposición a pedir su dimisión en reiteradas ocasiones. Incluso, ministras socialistas la han llegado a desautorizar por algún que otro desliz.

Esta misma semana, la dirigente participaba en una mesa redonda organizada esta semana por Podemos bajo el lema “Feminismo para todo el mundo ¿Qué está pasando con la violencia machista?”. En un momento dado, la secretaria de Estado bromeó sobre la rebaja de penas a agresores tras la entrada en vigor de ley “sólo sí es sí”. “De los creadores de ‘las personas van a ir al registro a cambiarse de sexo todas las mañanas’ llega... ‘¡Los violadores a la calle!’ (...) Miles, oleadas”, fue uno de los comentarios que realizó, entre risas, Rodríguez.

La escena indignó a PP y Vox e incluso Feijóo llegó a pedir a Sánchez públicamente a través de un tuit que la destituyera de su cargo. Ante las acusaciones, Rodríguez aseguró que se trataba de una “manipulación” y que todo estaba orquestado por la “ultraderecha”. “Manipular lo que hacemos y decimos las feministas es una estrategia peligrosa e irresponsable”, denunció. Este viernes, en una entrevista en la televisión pública gallega, pidió disculpas aunque insistió en que sus palabras se habían “descontextualizado”.

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Pero no ha sido el único dardo que ha tenido que sortear. Semanas antes de que la ley del “sólo sí es sí” fuera aprobada, dijo que las especulaciones sobre la posibilidad de una rebaja de penas a agresores sexuales eran “propaganda machista”. Y cuando ya fueron efectivas, acusó a los jueces de no estar formados en materia de género e Igualdad. ”¡Fórmense, señores jueces, fórmense!”, llegó a proclamar. En su opinión, no es necesario cambiar la ley, sino aplicarla “con sentidiño”.

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De su departamento también salió la campaña publicitaria que reivindicaba un verano “sin estereotipos ni violencia estética”. Dos modelos británicas denunciaron que se habían usado fotos suyas sin su consentimiento y que a una de ellas, incluso, le habían borrado la pierna ortopédica en el plagio. Igualdad tuvo que pedir disculpas. Cinco años antes, Rodríguez fue denunciada por llamar “puta coja” a la entonces líder de Podemos en Galicia, Carmen Santos - que tiene movilidad reducida - a través de un chat interno.

A la RAE, además, le dedicó un emoticono de un dinosaurio después de que la institución cultural se pronunciara en contra de la terminación ”-e” para hablar de personas que no se sienten ni hombre ni mujer.

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Aunque algunas de sus declaraciones puedan dibujarla como una persona impulsiva, lo cierto es que Ángela tampoco ha dudado en mostrarse vulnerable y muy cercana. Como cuando admitió haber sido víctima de la violencia sexual ante los ataques de la diputada de Vox, Carla Toscano. “A mujeres como a mí, el feminismo nos salva la vida. Y quiero que lo recuerde”, le dijo. O cuando aseguró que una anciana se le acercó “con lágrimas en los ojos” para felicitarla por la ley del “sólo sí es sí”. “Su generación nos da las gracias”, tuiteó.

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