CARACAS.- La Venezuela electoral se ha convertido en un gran "manifestódromo": las 14 protestas diarias, en lo que va de año, no sólo acompañan la campaña presidencial, sino también inciden en ella.
El comando de Hugo Chávez decidió suspender un acto previsto el jueves pasado en Ciudad Guayana, estado de Bolívar, para evitar las manifestaciones que colapsan la ciudad. A las pocas horas, se produjo una víctima política: el presidente de la empresa estatizada Siderúrgica del Orinoco era destituido de forma fulminante tras recibir una llamada desde Caracas.
Los manifestantes habían conseguido uno de sus objetivos en Guayana, "centro de la lucha obrera nacional", según Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual y antiguo guerrillero.
Empleados públicos en Bolívar, maestros en Caracas, damnificados sin vivienda, jóvenes contra la inseguridad. Un recorrido de pocas horas por la Venezuela que protestó 2442 veces de enero a julio traza un mapa de la "alta conflictividad social" del país, en palabras de Marco Antonio Ponce, coordinador general del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).
"Más del 70% de estas protestas son por derechos sociales, distribuidas en todo el territorio nacional. En los últimos cinco años, se ha consolidado la protesta por derechos laborales, por vivienda y por educación universitaria", añade Ponce.
Si a las peleas laborales (41%) y a las demandas de vivienda (32%) se unen las constantes protestas contra la inseguridad que desangra al país (22%, junto a las denuncias carcelarias y los abusos judiciales), el mapa estará dibujado. Un mapa que desnuda los grandes malestares sociales (convenios colectivos y pago de pasivos, problemas económicos, vivienda y violencia), y que el gobierno chavista acepta a regañadientes.
"Demuestra que hay democracia en Venezuela", se excusa el diputado Francisco Torrealba, del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
No obstante, el presidente aprovechó una cadena nacional en febrero para criticar a los damnificados de las inundaciones de 2011, que cortan a menudo las calles para exigir una vivienda. "Son actitudes contrarrevolucionarias", atacó Chávez. "Dame tiempo, compadre y comadre, dame tiempo, que estamos trabajando sin descanso", se quejó ante la desesperación de la gente.
Razones
La desesperación viene cargada de razones. "La conflictividad laboral se ha multiplicado en Venezuela como respuesta a la ofensiva del gran patrono Estado", explica Froilán Barrios, dirigente del Frente Autónomo en Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato (Fadess).
La ley orgánica del trabajo, impuesta por medio de la ley habilitante (pasando por encima del Parlamento), no calmó los ánimos sindicalistas.
Trabajadores petroleros, profesores universitarios, encargados de los peajes, vecinos que impiden las invasiones de edificios. Son tantas las manifestaciones en Caracas que a veces coinciden varias ante las puertas del Palacio de Miraflores. Muchos de ellos saben que en período electoral los gobiernos son más receptivos. "Los manifestantes obtienen respuesta luego de realizar numerosas protestas por la misma demanda. Es uno de los elementos que nos explica por qué la frecuencia es tan alta", desvela Ponce.
La mayoría de las protestas (98%) son pacíficas, pero la conflictividad laboral también se tiñe de rojo. En 2011, se registraron en todo el país 28 casos de sindicalistas asesinados. "Y para el primer semestre de 2012 contabilizamos, por lo menos, 48 sindicalistas asesinados. Todos estos se encuentran bajo el manto de la impunidad", denuncia Ponce.
Tantas protestas también provocan que surjan nuevos héroes ciudadanos. Como Rubén González, dirigente sindical que será juzgado este mes.
"Estuvo detenido durante 17 meses en un juicio que nunca terminó y que ahora se reabre. Lo que se está juzgando es que él acompañó una movilización de los trabajadores ferromineros, reclamando sus derechos", dijo ayer Petkoff. Los sindicatos que lo apoyan preparan una gran marcha para el día 22, un nuevo desafío al gobierno, "que ha desatado una persecución feroz", según Bogar Pérez, de Fadess.
"El Estado venezolano viene construyendo desde 2005 un marco jurídico para criminalizar y judicializar la protesta, estableciendo penas de hasta ocho años de cárcel por formas históricas de lucha, como pueden ser las huelgas", insiste Ponce. Las cifras que aporta el OVCS son sorprendentes y demuestran que el héroe González no está solo: en Venezuela hay 2500 personas en prisión o con juicios abiertos por protestar.
2442 Protestas
Se registraron en Venezuela entre enero y julio de este año, un promedio de 14 por día. Más del 70% de estas manifestaciones son por derechos sociales.
2500Presos por protestar
Activistas denuncian que el gobierno de Chávez viene construyendo en los últimos años un marco legal para criminalizar las manifestaciones sociales.
48Sindicalistas asesinados
En lo que va del año, se disparó la cantidad de sindicalistas víctimas de homicidios. En 2011, la cifra había sido de 28 asesinatos. La mayoría de esos crímenes quedan impunes.

