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    Uruguay reaccionó con una dura advertencia

    MONTEVIDEO.- La carta del canciller Héctor Timerman a su par Luis Almagro cayó como un balde de agua fría en Montevideo. Y esta vez el gobierno de José Mujica se encargó de que no quedaran dudas.

    Anoche, el propio Almagro le respondió a Timerman con una breve nota en la que rechaza la decisión argentina de excluir a la empresa Boskalis/Riovia del concurso de precios para la adjudicación del mantenimiento y la profundización del dragado del canal Martín García, en el Río de la Plata.

    "Los efectos jurídicos y económicos de las medidas unilateralmente tomadas (...) serán de exclusiva responsabilidad de su parte", señaló Almagro.

    Timerman había justificado su decisión en las sospechas de un intento argentino por favorecer a Boskalis surgidas en Uruguay a partir de una auditoría del Tribunal de Cuentas de la República (TCR).

    Almagro dijo anoche que el informe del TCR se realizó "en el ámbito de su competencia y jurisdicción", por lo que sus efectos "alcanzan en exclusividad a la parte uruguaya".

    Durante la tarde, los funcionarios uruguayos se habían mostrado desconcertados por la jugada de Timerman. Algunos, en el intercambio de opiniones entre Cancillería y la Casa de Gobierno, observaron que la exclusión de Boskalis del negocio del dragado del canal implicaba que la Argentina sigue con las negociaciones para lo que le interesa a Uruguay: las obras que faciliten la navegación en los ríos compartidos.

    "Si tomamos en serio la carta de Timerman, ya no corre la suspensión de contactos anunciada dos días antes y, por lo tanto, podemos seguir adelante con el proceso licitatorio, tanto para obras de mantenimiento como de profundización", dijo una fuente oficial.

    En las horas previas, se había dispuesto desconocer la suspensión de acciones sobre contratos en el dragado, anunciada el miércoles por la Argentina, porque eso no se ajustaba a los procedimientos formales.

    El objetivo del gobierno de José Mujica es profundizar el dragado del canal, porque entiende que eso llevará tiempo y que la negociación con la Argentina no es sencilla, pero que "hay que persistir" y "tener paciencia".

    El martes próximo, en Río de Janeiro, Mujica y la presidenta argentina se reunirán en la Cumbre del Mercosur en busca de bajar la tensión que generaron estos días los cruces de comunicados e informes sobre el dragado. Mujica había dado una señal de cuál será su talante al tratar con la Argentina cuando esta semana dijo estar dispuesto "a tragar sapos y culebras". Hay que ver si los últimos movimientos cambian en algo la actitud.

    En sintonía con la voluntad de Mujica de extremar cuidados de buena relación con Cristina Fernández de Kirchner, ayer el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley para ratificar el tratado con la Argentina para el intercambio de información tributaria y para evitar la doble imposición.

    Uruguay suscribió este acuerdo con la Argentina bajo la presión del foro de transparencia fiscal de la OCDE y luego de que el gobierno de Cristina Kirchner denunciara que su vecino se rehusaba a un tratado de esta naturaleza, que le permitiera a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) perseguir a supuestos evasores.

    Según el acuerdo, las autoridades impositivas de cada país se prestarán asistencia mutua mediante el intercambio de "información que sea previsiblemente relevante para la determinación, liquidación, implementación, control y recaudación" de impuestos, para el cobro y la ejecución de créditos tributarios o para la investigación o enjuiciamiento de asuntos tributarios.

    El tratado establece que la información "se intercambiará de manera confidencial y ante el pedido explícito de la autoridad competente" y que, por lo tanto, queda totalmente descartada "la recolección de datos con carácter especulativo".


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