Cada fin de semana, Buenos Aires muestra sus uñas de urbe global y globalizada. Y no por lo que hagan el gobierno local o las grandes empresas que salen a posicionar su marca en las calles, sino principalmente por lo que muestra la gente que vive o circula por la ciudad.
Volvió a ocurrir ayer en el Obelisco, donde un público mayormente joven puso de manifiesto algunos de los más claros signos de identidad de esta época: la búsqueda de una vida urbana sustentable, solidaria y tecnológica, en la que el elemento homegeneizante sea la cultura, en sus múltiples expresiones artísticas y creativas.
Muchos de los asistentes al recital gratuito de ayer -que se desarrolló buena parte de día con el objetivo de ahorrar energía- fueron en bicicleta y "pagaron" su entrada con botellas de PET (polietileno tereftalato), que serán vendidas para ser recicladas. Con el dinero recaudado, la Red Solidaria, cuya figura visible Juan Carr fue una de las estrellas de la tarde-noche, costeará las obras necesarias para que los 127 chicos que asisten a la Escuela N° 637 de Santiago del Estero accedan al agua potable.
Estéticamente, el concierto giró en torno de la megapantalla de LED de Coca-Cola que domina el paisaje en el corazón de la ciudad. De hecho, el evento sirvió de relanzamiento de esa plataforma publicitaria. Allí se proyectó el recital y se difundieron mensajes de personajes populares como Dalma Maradona y Martín Palermo, en los que se pidió la amplificación, celular mediante, de distintas campañas solidarias por medio de las redes sociales. Además, el recital se transmitió por Internet, en vivo y en video de alta definición.
Ciudad, cultura, pantallas, sustentabilidad y solidaridad, algunos de los signos de esta época.

