Tres militantes del Partido Comunista, víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, fueron sepultados este sábado por sus amigos y familiares en el Cementerio General de Santiago, 36 años después de su desaparición y posterior tortura y asesinato.
Los restos de Horacio Cepeda, Lincoyán Berríos y Fernando Ortiz fueron entregados este viernes por el Servicio Médico Legal (SML) a sus familiares, junto a los de una cuarta víctima, Ángel Guerrero, un estudiante que fue miembro de la organización Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), según notificaron en un comunicado conjunto las familias. Se desconoce por el momento cuando será sepultado Guerrero.
Los cuatro cuerpos lograron ser identificados después de años de trabajo por parte de los peritos del SML, tras haber sido encontrados en el 2001 en una mina abandonada en la Cuesta Barriga, una carretera alternativa que une Santiago y Valparaíso (120 km al oeste de la capital).
En la antigua mina se encontraron 200 pequeñas osamentas, los rastros de los cuerpos que en 1979 los agentes de la dictadura desenterraron e hicieron desaparecer de nuevo para eliminar las huellas de los fallecidos, en la conocida como operación "Traslado de televisores".
Según el comunicado, la justicia logró establecer el paso de los tres militantes comunistas por el cuartel Símon Bolívar, donde aparentemente fueron asesinados.
"Recién en 2007 sabemos de este cuartel de exterminio con las brutalidades que ellos hicieron. Aquí aún sigue existiendo un manto de impunidad", dijo a radio Bio Bio la hija de Fernando Ortiz, Estela.
Cepeda tenía 54 años cuando desapareció en 1976. Lincoyán Berríos, de 48 años, cuando fue detenido en la vía pública el mismo año, era casado y con tres hijos. Fernando Ortiz, también con tres hijos, era profesor universitario y miembro del Comité Central del Partido Comunista.
A fines de 1976 fueron detenidas por agentes de la dictadura trece personas relacionadas con el Partido Comunista, que resultaron desaparecidas. El gobierno militar afirmó que la mayoría de ellos habían salido de Chile en dirección a Argentina, información que demostró ser falsa en posteriores procesos judiciales.
La dictadura de Pinochet, que acabó el 11 de marzo de 1990, dejó un saldo de más de 3.000 muertos, y otras 37.000 víctimas que sufrieron cárcel y torturas.
Familiares de víctimas de la dictadura protestan contra un documental sobre Pincohet, el 10 de junio de 2012. Tres militantes del Partido Comunista, víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet, fueron sepultados este sábado por sus amigos y familiares en el Cementerio General de Santiago, 36 años después de su desaparición y posterior tortura y asesinato.

