RIO DE JANEIRO (AP) — Era muy difícil encontrar a alguien satisfecho al término de la cumbre ambiental Río+20.
Nadie, entre la legión de negociadores gubernamentales soñolientos de las 188 naciones que se reunieron en un fallido intento por lograr un avance en la conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable.
Nadie entre los miles de activistas que habían censurado y descrito la cumbre como un paciente que llega muerto al hospital.
Tampoco quedó contento el principal funcionario de las Naciones Unidas que organizó la conferencia, la de mayor escala en la historia del ente mundial.
"Este resultado no satisface a nadie". Mi papel fue repartir por igual la disconformidad", dijo Sha Zukang, secretario general de la conferencia, en una síntesis amable del ánimo de la reunión. La conferencia, de tres días, concluyó la noche del viernes.
Al final, la cumbre terminó en una reunión para decidir la realización de ulteriores conferencias.
El resultado fue exaltado como un éxito por los 100 jefes de estado que asistieron a la reunión.
Ante los fracasos de las cumbres ambientales de los últimos años, en medio de la turbulencia financiera que ha suprimido la voluntad política para abordar problemas climáticos y conservacionistas, constituye en sí una victoria que se haya acordado una futura discusión.
Los negociadores habían batallado durante meses para preparar una documento final más ambicioso, pero ante la perspectiva real del fracaso absoluto optaron por el mínimo denominador común.
Apenas horas antes de la inauguración de la conferencia, los negociadores habían acordado una iniciativa que prácticamente no rebasaba los compromisos suscritos en la cumbre original de la Tierra de 1992.
Los negociadores eliminaron el tipo de propuestas conflictivas que los activistas consideran necesarias para evitar una crisis ambiental.
"Nuestras expectativas se han hundido tanto que reafirmamos que lo hecho hace 20 años es hoy considerado un éxito", dijo Martin Khor, director ejecutivo del Centro Sur, con sede en Ginebra, e integrante de la Comisión de las Naciones Unidas para Política de Desarrollo.
En efecto, la palabra "reafirmar" aparece 59 veces en el documento de 49 páginas titulado "El futuro que queremos".
En el texto se reafirma la necesidad de alcanzar el desarrollo sustentable (pero no ordena cómo); se reafirma el compromiso de fortalecer la cooperación internacional (pero no con carácter inmediato) y se reafirma la necesidad de lograr la estabilidad económica (pero sin nuevos recursos económicos para las naciones más pobres).
Entre algunos de los grandes temas que quedaron fuera y cuya inclusión deseaban los activistas en el documento figuran un exhorto para que se ponga fin a los subsidios a los combustibles fósiles; una redacción que destaque los derechos reproductivos de las mujeres y algunos párrafos sobre la manera como las naciones podrían comprometerse a la protección del alta mar, una región que está fuera de toda jurisdicción nacional.
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Bradley Brooks está en Twitter como http://twitter.com/bradleybrooks
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La periodista de The Associated Press, Jenny Barchfield, contribuyeron a este despacho.

