WASHINGTON (Reuters) - ¿Puede la historia repetirse a sí misma? Esa es una pregunta que se hacen muchos estadounidenses por estos días, mientras ven preocupados cómo los precios de la gasolina suben semana tras semana.
Después de todo, el alza en el precio de la gasolina vista a inicios del año pasado casi empuja nuevamente a la economía a una recesión.
La respuesta, dicen los economistas, es que esta vez es diferente: la recuperación está en mucho mejor forma para absorber el golpe.
"Esta es la nube negra en un escenario doméstico mayormente positivo para la economía. Es algo que debemos seguir de cerca, pero no es para entrar en pánico", dijo Jerry Webman, economista jefe de OppenheimerFunds en Nueva York.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos han subido un 8,8 por ciento desde que arrancó el año, según la Agencia de Información de Energía, alcanzando un promedio de 3,65 dólares por galón en la semana terminada el lunes.
Estos niveles marcan un récord para esta época del año, cuando los precios usualmente bajan debido a una menor demanda estacional.
A inicios del año pasado, una combinación de alzas en el precio de la gasolina tras la Primavera Arabe y problemas en la cadena de suministros tras el terremoto de Japón frenó el crecimiento de la economía estadounidense.
Aunque el precio de la gasolina está ahora 41 centavos más caro que en la misma época del año pasado, no hay problemas de abastecimiento en la producción fabril y el invierno ha sido inusualmente cálido en esta temporada, dando algo de estímulo a la economía.
"Afortunadamente, la economía estadounidense está en alza, no fuerte pero en alza. Está en mejor forma para lidiar con el precio del petróleo", dijo Sung Won Sohn, profesor de economía de la Universidad Estatal de California en Channel Island.
"No tenemos que preocuparnos por el tsunami japonés, la confianza de las empresas y del consumidor ha mejorado y el mercado laboral está creciendo de buena manera", agregó.
DILEMA PARA LA FED
Las últimas cifras económicas de Estados Unidos, desde el desempleo hasta la actividad industrial, han sido sólidas y han llevado a muchos economistas a reducir sus expectativas de una desaceleración del crecimiento económico durante este trimestre.
El mejor panorama ha ayudado a apoyar los precios del petróleo, aunque el principal motor de la escalada parece ser el temor a un enfrentamiento entre Occidente e Irán.
El precio del petróleo tocó un máximo en nueve meses de 106,72 dólares por barril el miércoles.
Irán, el quinto exportador mundial de crudo, ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz, el principal canal de la región para transportar petróleo por barco, en respuesta a las sanciones que buscan que Teherán ponga fin a su programa nuclear.
Las naciones occidentales afirman que este programa apunta a desarrollar armas nucleares, mientras que Irán sostiene que tiene fines pacíficos.
Pese a que los precios de la gasolina han subido, los economistas encuentran algo de alivio en que el ritmo de incrementos no ha sido tan rápido como en el 2011.
El precio de la gasolina tocó un máximo de 4,02 dólares por galón en mayo del año pasado, a una distancia relativamente corta del máximo histórico de 4,16 dólares alcanzado en julio del 2008.
Esta alza representa una amenaza tanto para la inflación como para el crecimiento económico, ya que actúa como un impuesto sobre los hogares, que ya están presionados por la débil expansión de su ingreso.
Hasta ahora, el impacto ha sido suavizado por una baja del 2,9 por ciento en el precio del gas natural en enero.
"Casi un tercio del alza de la gasolina ha sido atenuado por una baja en el precio del gas natural", dijo Joseph LaVorgna, economista de Deutsche Bank en Nueva York. Otros economistas sostienen que el impacto podría ser incluso mayor.
Con todo, un aumento sostenido de la gasolina podría complicar las cosas para la Reserva Federal. Los consejeros que quieran ir en ayuda de la economía con más estímulo tendrían que pensarlo dos veces si se ven presiones inflacionarias.
"Si quedamos atrapados en un ambiente de alzas sostenidas en el precio de la gasolina, eso los pondrá en un aprieto", dijo Anthony Karydakis, economista jefe de Commerzbank en Nueva York.
"Por un lado, estarán mirando el riesgo de un enfriamiento de la economía y por el otro mirarán el riesgo de un alza de los precios", señaló.
RECUPERACIÓN EN CAMARA LENTA
Sam Bullard, economista de Wells Fargo Securities en Charlotte, Carolina del Norte, dijo que incluso a 4 dólares por galón la gasolina por sí sola no empujará a la economía a una recesión, aunque podría comerse el beneficio de la reciente extensión del recorte en el impuesto a las nóminas, que daría 1.000 dólares a una familia promedio este año.
"Si eso es lo único que va a ocurrir, no creo que eso nos lleve nuevamente a una recesión", expresó.
El año pasado, cuando los precios traspasaron la marca de 4 dólares por galón, se mantuvieron en esos niveles solamente por tres semanas. Los economistas afirman que si subieran a esas marcas este año, los hogares verían el incremento como temporario y echarían mano a sus ahorros para financiar sus compras.
Una mejora del mercado laboral, que en dos meses seguidos ha visto una sólida creación de empleos, también está ayudando a apoyar el gasto de los consumidores.
Sin embargo, las alzas del precio de la gasolina representan una nueva dificultad que incrementa la vulnerabilidad de la economía estadounidense a nuevos riesgos.
"Hay que recordar que un auto que va a 20 millas por hora es más fácil de parar que uno que va a 60 millas, y la economía estadounidense está yendo a 20 millas. Eso nos hace un poco vulnerables a una pausa", dijo Webman de OppenheimerFunds.
(Reporte de Lucia Mutikani)


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