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    Ex presidentes, un dolor de cabeza para sus sucesores

    Ni siquiera el cáncer de laringe que le detectaron el año pasado pudo distanciarlo de la vida política brasileña. Ya sin rastros del tumor, esta semana sus médicos lo liberaron para que hiciera "lo que quisiera". Y lo que ya está haciendo el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva es desplegar toda su influencia para impulsar a los candidatos del Partido de los Trabajadores (PT) para las cruciales elecciones municipales de octubre, y hasta coquetea con un regreso al poder en 2014.

    Igual que a Lula, a muchos otros líderes les cuesta alejarse del poder y asimilar su papel de ex mandatarios. En los últimos tiempos, esa dificultad se ha puesto de manifiesto en América latina, aunque con distintas caras. Rostros que, además, suelen incomodar a los presidentes en ejercicio.

    Mientras Lula se metió "de lleno" en la campaña electoral -y, según reconocieron las autoridades del PT, será su principal carta de triunfo-, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet eligió la discreción absoluta, pero su sombra ya se proyecta sobre los comicios del año próximo: con un altísimo nivel de popularidad, es el as al que apuesta la Concertación para recuperar el poder.

    Luego de dejar la presidencia en marzo de 2010 con un 84% de imagen positiva, Bachelet tomó la decisión de abstraerse de la arena política local, aceptó el nombramiento de directora ejecutiva de ONU Mujeres y se radicó en Nueva York. En Chile poco se sabe sobre su vida en Estados Unidos. Pero es un secreto a voces que la médica socialista volvería al ruedo político como candidata en las elecciones de noviembre de 2013, empujada por la falta de renovación en la Concertación.

    "Bachelet es, antes que nada, una militante con un alto concepto de la lealtad partidaria. Si ella fuera la única alternativa para que su coalición vuelva al poder, no le dará la espalda", señaló a LA NACION Luis Argandoña, director de la consultora chilena Conecta Research. Para el gobierno de centroderecha de Sebastián Piñera sería un escollo difícil de sortear. Según las últimas encuestas, su principal candidato, el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, cara visible del rescate de los mineros, cosecha sólo un 15% de respaldo electoral, frente a un 42% de Bachelet.

    Como Piñera, el colombiano Juan Manuel Santos es otro de los líderes de la región que sufren por su antecesor. Aunque en este caso lo llamativo es que Alvaro Uribe fue quien guió a su ex ministro de Defensa hacia la presidencia.

    Uribe, que tras ocho años en el cargo dejó el poder en 2010 con un fuerte respaldo popular, acusa a Santos de traicionar sus políticas -sobre todo en el combate a la guerrilla- y se convirtió en su principal enemigo político. "Este gobierno abandonó el camino. No le dejamos pollos robustos, pero sí huevos fecundados; por no cuidarlos ya quebró el de la seguridad", se despachó hace poco Uribe en Twitter, su trinchera predilecta.

    "Es evidente que el apresurado regreso [al escenario político] del ex presidente está marcado por la creciente desconfianza en el gobierno de Santos y el progresivo desmonte que emprendió de sus políticas", consideró el analista político colombiano Pedro Medellín.

    Para Santos, a quien le quedan dos años de mandato, el duelo con su ex padrino político ya tuvo secuelas negativas: el martes cumplió dos años de gestión con su menor nivel de popularidad, 45%. En los primeros meses de mandato esta se ubicaba en el orden del 80%.

    Contraste

    La dificultad de algunos de estos dirigentes de la región para llevar a cuestas la mochila de "ex persona más importante" del país contrasta con lo que pasa, por ejemplo, en Estados Unidos.

    Una vez fuera de la Casa Blanca, los ex presidentes norteamericanos suelen tomar distancia de la vida política y se dedican mayormente a brindar conferencias o dirigir fundaciones.

    En Uruguay, en tanto, Tabaré Vázquez -el dirigente que con su histórico triunfo en 2004 llevó por primera vez a la izquierda al poder- mantuvo un bajo perfil durante la presidencia de su sucesor, José Mujica. Pero no descarta la posibilidad de buscar un segundo mandato en las elecciones de 2014, aunque ya aclaró que lo haría sólo si cuenta con el apoyo del Frente Amplio (FA).

    Para el oficialismo, hoy parece ser la opción más sólida. Sobre todo luego de las diferencias que salieron a la luz entre Mujica y su vice, Danilo Astori, impulsado sin éxito por Tabaré para la candidatura presidencial de 2009.

    En Brasil, algo parecido dijo Lula, que con su fuerte apuesta por los candidatos del PT en las municipales de octubre pondrá a prueba su influencia real en el electorado. "La única situación bajo la que yo sería candidato de nuevo es que ella [por Rousseff] no quiera el trabajo", avisó, lo que fue interpretado por algunos analistas como una presión para la mandataria, dado el incombustible nivel de popularidad de Lula.

    "El se dedica a la política las 24 horas. ¿Si será candidato en 2014? Depende de su salud. Si estuviera en condiciones, será. Piensa nada más que en eso. Dilma es sólo una «criatura». Y el creador es Lula", señaló a LA NACION Marco Antonio Villa, sociólogo y profesor de historia de la Universidad Federal de São Carlos.

    Un estilo muy distinto al de su antecesor, otro exitoso ex presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso. Mientras la figura emblemática del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que gobernó el país entre 1995 y 2002, fue galardonada este año por su desempeño académico en Estados Unidos, en los últimos días Lula pidió al electorado de São Bernardo do Campo que apoye la candidatura de su hijastro, Marcos Claudio da Silva, "Lulinha", para legislador municipal. "Es como si me estuvieran eligiendo a mí", fue la promesa del ex presidente.

    La vida después del poder

    Luiz Inacio Lula da Silva

    Apartado durante un tiempo por cuestiones de salud, el ex presidente brasileño, que amaga con candidatearse 2014, volvió con todo a la arena política para impulsar a sus propios candidatos para las próximas elecciones municipales.

    Alvaro Uribe

    Se convirtió en el mayor enemigo de quien fue su delfín, Juan Manuel Santos. Twitter es su plataforma preferida para lanzar sus críticas.

    Tabaré Vázquez

    Llegó a anunciar su retiro de la política, pero se mantiene como una de las figuras de mayor peso dentro del oficialismo.

    Fernando H. Cardoso

    Es señalado como un ejemplo por seguir. Luego de dejar la presidencia, eligió un camino similar al de los ex mandatarios norteamericanos.

    Michelle Bachelet

    Afuera de Chile por su cargo en la ONU, su sombra siempre se extiende por sobre el gobierno de Piñera, y podría volver en 2013.

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