Ana Anabitarte, corresponsal
MADRID, España., diciembre 22 (EL UNIVERSAL).- Hace unos días, cuando todos los periódicos españoles publicaban en sus páginas la noticia sobre las investigaciones que la Fiscalía Anticorrupción está llevando a cabo al marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, por apropiación indebida de más de 16 millones de euros, la revistas del corazón españolas decidían no mencionar casi el tema.
Y aunque en el interior de sus ejemplares semanales dedicaban algunas páginas al yerno del rey, lo hacían sin ahondar en el núcleo del escándalo: los delitos de falsedad documental, prevaricación, fraude a la Administración y malversación de fondos públicos y la posibilidad de que dentro de dos meses pase de ser investigado a imputado.
La revista Hola, vocera habitual de la familia real, era la que más sorprendía a los lectores con una portada en la que aparecía la reina Sofía con los duques de Palma, todos sonriendo, y el titular “La reina, días en familia con los duques de Palma en Washington”.
Aquella foto había sido hecha a la salida de la casa de los duques de Palma en Estados Unidos, donde viven desde hace dos años. Pero aunque lo habitual es que los guardaespaldas de la casa real no dejen a los fotógrafos que saquen imágenes de la familia real durante sus actividades privadas, en aquella ocasión sí lo permitieron e incluso desde muy cerca. Un gesto que se interpretó como un apoyo implícito de la esposa del monarca a Urdangarin en los duros momentos por los que está pasando.
Y no sólo de la reina. El hecho de publicar en la portada la foto, que compró Hola en exclusiva junto a otras imágenes más que ilustraban el reportaje, y de escribir el texto que la acompañaba, en el que se obviaban las duras sospechas que recaen sobre el marido de la hija menor de los monarcas, mostraba también un apoyo de la revista a la familia real española.
No todos guardan silencio
La decisión de la reina de dejarse fotografiar fue, sin embargo, muy criticada por la prensa. Fueron muy pocos los que no entendieron como la esposa del monarca, que es el jefe del Estado y máximo representante de una institución como la corona, daba su apoyo públicamente a una persona que está siendo investigada de cometer delitos graves. Y también muchos resaltaban lo llamativo del hecho de que el rey dijera que estaría siempre del lado de la justicia si se llegara a imputar a su yerno cuando la reina se dejó fotografiar con él.
Y mientras los periódicos cada día llenan sus páginas de informaciones que apuntan a nuevos indicios acusando a Urdangarin, Hola ha dejado de lado el tema, consciente del daño que está haciendo el caso a la monarquía española, cada vez menos valorada entre los ciudadanos sobre todo los más jóvenes.
Y, siguiendo la consigna de la casa real, se ha apresurado a separar la figura de Urdangarin del resto de la familia.
El resto de las revistas del corazón también han querido seguir dando una imagen de honradez de Urdangarin. La semana del escándalo la revista Diez Minutos titulaba “La infanta Cristina ve peligrar su matrimonio” , mientras Semana apostaba por “El difícil papel de la infanta Cristina”.
Y aunque ponían énfasis en los difíciles momentos por los que pasa por culpa de su marido, no ahondaban en los problemas legales de éste. Y por supuesto sin escribir una sola palabra relativa al hecho de que ella también podría ser imputada, puesto que ocupó varios cargos en algunas de las cinco empresas que él creó.
Sólo Semana en su siguiente edición decidió “mojarse” y dedicarle, además de la portada, un completo reportaje sobre la investigación.
A diferencia de lo que ha ocurrido en otras casas reales europeas, ésta es la primera vez que un miembro de la familia real española se ve envuelto en un escándalo por sus actividades empresariales. Aunque el joven por el momento no ha sido acusado formalmente de ningún delito, la Fiscalía Anticorrupción sospecha que él y su socio Diego Torres, a través del Instituto Nóos, una entidad que fundaron sin ánimo de lucro, desviaron a sus empresas fondos públicos y privados por los servicios que prestaban y por los que cobraban precios un 170% más elevado de lo normal, según datos de Hacienda.
Además, simulaban trabajos ficticios y emitían facturas falsas. Y todo ello en los últimos años. en los que España ha vivido y vive la peor crisis económica desde hace mucho tiempo.


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