Los propios vecinos de la incipiente Buenos Aires fueron los que hicieron de Florida la principal calle del poblado. De tanto caminarla, la convirtieron en el paseo por excelencia. Esto ocurrió a partir del siglo XVIII, cuando en días festivos las familias -la mayoría vivía en la cercanías de nuestra Plaza de Mayo- partían rumbo a la Recoleta. Esa ruta era, con los nombres actuales, Florida hasta plaza San Martín, Juncal hasta Quintana, y desembocaban en los alrededores de la iglesia Nuestra Señora del Pilar.
Pero la consagración fue en 1801 cuando se inauguró la Plaza de Toros en Retiro. Todas las semanas, oleadas de vecinos se trasladaban por Florida para asistir a las corridas. Además, las diez cuadras del trayecto hasta plaza San Martín habían sido empedradas desde 1789 y antes que ninguna otra. Por este motivo, el valor de las propiedades superaba al resto. Mariquita Sánchez de Thompson, Domingo Matheu, Gaspar de Santa Coloma y el general Miguel Soler eran algunos de los que tenían casas en la calle Florida (nombre que recibió a partir de 1821).
Por el intenso tránsito fue la preferida del comercio. Pero no imagine manteros ni negocios. Los comerciantes alquilaban los cuartos que daban a la calle en las casas de las familias patricias y despachaban por las ventanas. Como una consecuencia natural frente a tanta actividad, Florida se erigió como la gran pasarela de Buenos Aires. Todos iban a mirar y a mostrarse. Los asuntos de la moda se ventilaban en sus cuadras y más adelante se agregó un nuevo condimento. Cuando en la década de 1880 se inició la tradición de los desfiles militares en días patrios, el recorrido que unía las plazas de Mayo y San Martín se hacía por Florida. Aquellos que -como la familia Pereda, por ejemplo- tenían sus casas en la famosa calle, reunían a sus amigos para ver el desfile desde los balcones y luego pasaban a los salones para bailar y seguir celebrando.
Fue peatonal por primera vez en 1910, durante los festejos por el Centenario. El intendente Manuel J. Güiraldes estableció la veda de tránsito de todo tipo de coches desde el 20 hasta el 28 de mayo, después de las 19. Los comerciantes pusieron el grito en el cielo, pero pronto advirtieron que valía la pena. Por eso, a partir de 1911 se establecieron horarios exclusivos para peatones. Sesenta años más tarde, en 1971, Florida fue peatonal a tiempo completo.
El autor es historiador. Escribe el blog Historias inesperadas

