BALCARCE.- De no mediar una esperada sorpresa que llegue en la fecha desde Brasil, con el levantamiento de las restricciones y una nueva habilitación para el ingreso de papas fritas argentinas a ese país, 299 empleados de la planta fabril de la empresa canadiense McCain completarán hoy un período de suspensión de 15 días e iniciarán, de manera inmediata, vacaciones anticipadas y obligadas.
La firma comenzó a enviar los telegramas durante el cierre de la semana pasada, al advertir que las condiciones para exportar a aquel país no cambiaban y su producción ya no encuentra espacio para almacenamiento. Fuentes del establecimiento aseguraron que el stock actual es de 18.000 toneladas, equivalente a dos meses de los despachos habituales que se hacían con destino a Brasil, en especial para abastecer a cadenas de comidas rápidas como McDonald's.
Las máquinas sólo se ponen en marcha en la línea de producción de puré, sólo porque es mercadería que en su mayoría se comercializa en el mercado local. Pero en la empresa explican que no es lo mismo comprar papa para el proceso completo que para un único derivado.
Voto de confianza
Los trabajadores, que a pesar de este conflicto siempre han destacado un buen diálogo y relación con la empresa, aceptaron primero la suspensión, previo reclamo para que se les abone el total de los haberes durante esos 15 días.
Y el viernes, en asamblea convocada por dirigentes locales del Sindicato de la Alimentación, levantaron la mano para aceptar la instancia de vacaciones anticipadas y, al mismo tiempo, rechazar medidas de fuerza del personal que sigue en actividad. Lo que se dice, un voto de confianza y apoyo a la patronal.
Los problemas para McCain comenzaron hace casi dos meses, cuando a 18 camiones cargados con sus mercaderías, al llegar a uno de los puestos aduaneros de Brasil, se les impidió avanzar por las medidas del gobierno de Dilma Rousseff que restringían la importación de productos argentinos, entre ellos las papas fritas y similares.
Frente a este escenario, la planta de Balcarce paralizó su producción el 20 de mayo. Y al mismo tiempo, los directivos iniciaron gestiones ante el gobierno nacional para destrabar las exportaciones a Brasil. La respuesta fue que siguieran produciendo, con garantías de ubicar su mercadería en mercados alternativos. Con un ritmo de producción de unas 24 toneladas de papas/hora y sin novedades de aquella promesa, las cámaras frigoríficas pronto quedaron atestadas -las propias y las alquiladas ante la coyuntura- y entonces, otra vez, hubo que parar la mayoría de las líneas de la planta, situación que aún hoy continúa.
El tema preocupa mucho no sólo a los 700 empleados de la empresa, sino también a entre 1500 y 2000 personas cuyos puestos dependen de la empresa de manera indirecta. El impacto además se siente en el conjunto de la economía local. Hay productores que tienen stock de papa que si no las compra McCain deberá ir al mercado. Eso significaría cambiar el ritmo de la oferta, caída en el precio de la materia prima y, para los chacareros, menos ingresos.
Una posibilidad abierta es que Brasil disponga un cambio y levante las barreras a estos y otros productos argentinos. Hoy vence el plazo de 60 días que da la Organización Mundial de Comercio para aplicar licencias no automáticas. Aquí, en Balcarce, tienen en claro que es muy difícil que del otro lado de la frontera llegue la noticia tan esperada. "Sería un milagro", admiten.

