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    ?nicaragua? el sueño de una generacion?, homenaje a una revolucion olv

    Buenos Aires, 19 de julio (Télam).- “Nicaragua

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    el sueño de una generación” es un documental dirigido por Roberto Persano, Santiago Nacif y Daniel Burak, que se estrena hoy y que rinde homenaje a la revolución sandinista que en 1979 expulsó al dictador Anastasio Somoza tras 43 años de una dictadura impulsada y apoyada por Estados Unidos, y que se convirtió en un ejemplo para toda Latinoamérica.

    “La película es un homenaje al pueblo de Nicaragua y también a todos los internacionalistas -entre los cuales hubo muchos argentinos- que fueron a colaborar con la revolución poniendo en riesgo su propia vida”, afirmó Persano en relación a uno de los objetivos del filme, que se estrena en el Espacio Incaa KM 0, Cine Gaumont, al cumplirse justamente 33 años del triunfo de la revuelta popular.

    “Siempre tuvimos afinidad con los procesos revolucionarios latinoamericanos y el de Nicaragua estaba un poco olvidado. Por eso, queríamos rescatarlo de ese olvido a través de esta película. Era importante ver los lazos de solidaridad que existieron entre los pueblos de América Latina en ese momento”, añadió el director.

    A la vista de algunos retrocesos en el camino de unidad que se viene gestando entre los países de América Latina desde hace varios años, como los recientes golpes de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay, Persano sostuvo que el objetivo del filme era “recordar y revivir la fuerza de aquellos procesos de lucha y solidaridad entre los latinoamericanos”.

    En ese sentido, los directores escribieron que “el objetivo de la película es traer a la luz este proceso revolucionario y los fuertes lazos solidarios que se vivieron intensamente entre pueblos latinoamericanos, cosa que nos permite pensar los actuales intentos de la región por retomar una posición continental autónoma, libre y soberana”.

    “Evocar la revolución sandinista, no debe ser considerado como un puro ejercicio de nostalgia; es la recuperación de una memoria a la que se ha intentado invisibilizar, pero que sin embargo sigue viva. Recuperar la memoria de la revolución sandinista es entonces recuperar la lucha por un mundo más justo”, agregaron.

    La lucha contra la dictadura de Somoza empezó años antes, pero el 19 de julio de 1979 la Revolución Popular Sandinista logró expulsar al dictador Somoza de Nicaragua tras 33 años de corrupción, privilegios, crímenes, persecuciones y torturas contra toda expresión popular que reivindicara los valores nacionales enarbolados por Augusto César Sandino, asesinado en 1934 con el apoyo de Estados Unidos.

    “La revolución fue netamente nicaragüense y la obtuvo el pueblo de Nicaragua”, subrayó Persano, pero al mismo tiempo reivindicó el papel de los internacionalistas -muchos de ellos argentinos- que se sumaron a la lucha en aquel país, ya que “cada uno fue aportar su experiencia y poner su historia al servicio de la revolución”.

    Para el director, “en ese momento Nicaragua era la luz de Latinoamérica y todo lo que uno soñaba y no se pudo lograr en la Argentina muchos creían que se podía vivir en Nicaragua y sobre todo aprender un proceso revolucionario y cómo empezar un país de cero, todo de vuelta”.

    En ese sentido, Persano destacó el papel de los militantes internacionalistas argentinos -de hecho, el filme surgió a partir del contacto con varios de ellos- que no se sumaron únicamente desde la lucha militar, sino que además contribuyeron a sostener la revolución con el corte del café en el campo o grandes campañas de alfabetización.

    “Nuestro hincapié está en las historias de los argentinos que colaboraron y aportaron su pequeño grano de arena a la revolución. Queríamos rescatar las historias de vida menos conocidas de aquellos argentinos que fueron y colaboraron militarmente con la revolución. Son historias sobre las actividades cotidianas que hacían ellos y no tanto su papel militar”, explicó el cineasta.

    En aquel momento, recordó Persano, “toda Latinoamérica estaba bajo el poder de dictaduras militares. Muchos argentinos que llegaron a Nicaragua estaban exiliados en México y otros llegaron del exilio europeo. La paradoja fue que los propios militares argentinos por los cuales debieron exiliarse eran los mismos que después entrenaron a la contra revolución financiada por Estados Unidos”.

    Por otra parte, el director señaló que también intentaron “rescatar la alegría que hubo en esa revolución, más allá de que indudablemente hubo mucho dolor y sufrimiento, y un total de 50 mil muertos. Sin embargo, todos celebraban la alegría y solidaridad de ese proceso. Queríamos rescatar eso y no tanto el dolor y el sufrimiento”.

    Por ejemplo, añadió, “algunos argentinos señalaban la diferencia entre el terror que se vivía en los 70 en la Argentina y el miedo que se vivía allá. Acá había terror a morir solo y a que la muerte fuera en vano, mientras que allá se sentían parte de un todo, a pesar de sentir miedo, porque allá si se moría se moría en pos de un objetivo y rodeado de compañeros”.

    El realizador destacó además “los fuertes lazos de solidaridad internacional que generó la revolución nicaragüense, lo cual es muy bueno para rescatar. Si bien ahora la situación de Latinoamérica cambió y el sueño de los libertadores parece estar tomando forma, los golpes en Honduras y Paraguay nos obligan a estar atentos y la revolución sandinista es un ejemplo a seguir”.

    Además de ofrecer imágenes inéditas sobre el proceso revolucionario, la película cuenta con entrevistas a varios argentinos que lucharon en Nicaragua o aportaron a la revolución, como los cineastas Jorge Denti y Nerio Barberis (ex miembros del Grupo Cine de la Base) o Felisa Lemos, autora de un libro sobre su experiencia personal llamado “Nicaragua, el huracán del ojo revolucionario”. (Télam).-

    pap-jja 19/07/2012 14:08

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