EUGENE, Oregón, EE.UU. (AP) — La madre de una niña que nació en México durante unas vacaciones de la mujer estadounidense está peleando para que se reconozca la ciudadanía de su hija y para que pueda recibir ayuda gubernamental en el tratamiento de un desorden de salud mental.
Cerrina Foster, ahora de 13 años, nació de forma prematura en 1999 con un peso de 1,10 kilos (2 libras y 7 onzas) y pasó las primeras dos semanas de su vida en una incubadora antes que su madre, Crissy Foster, pudiera reunirse con ella en Estados Unidos.
La barrera del idioma impidió que Crissy Foster obtuviera un certificado que indicara que su hija había nacido en el extranjero.
"Ellos no hablaban inglés y yo no hablaba español", dijo Foster. "Cuando nos pararon en la frontera, el agente me preguntó si mi hija había nacido en México y yo le dije que sí. Y el respondió, '¡Ah!, entonces ella debe tener la doble nacionalidad... Bienvenida de vuelta a casa'''.
Cerrina es una de cerca de 12 millones de personas en todo el mundo que carecen de un acta de nacimiento adecuada, lo que las deja sin ciudadanía de un país.
El caso de la menor ha pasado de una agencia gubernamental a otra mientras su madre trata de obtener un pasaporte para ella, lo que le otorgaría la ciudadanía estadounidense.
"Esto es algo que ha estado afectando nuestras vidas por 13 años", dijo Foster.
Foster ha podido obtener un número de Seguridad Social para su hija, pero eso y los registros hospitalarios no han bastado para demostrar su ciudadanía estadounidense ante las autoridades de inmigración de Estados Unidos, reportó el miércoles el diario Eugene Register-Guard (http://bit.ly/ODgw0t ).
Cerrina tampoco puede obtener un documento de identidad para residentes permanentes, conocido como green card, porque técnicamente no es una inmigrante.
La adolescente sufre de una serie de problemas psiquiátricos, entre ellos alucinaciones y trastornos del estado de ánimo. El obtener la ciudadanía estadounidense permitiría que su madre, que tiene un bajo ingreso, busque ayuda para la atención médica.
El 8 de agosto, Foster y Cerrina se reunirán en Eugene con un juez de la Administración de la Seguridad Social de Estados Unidos. Esperan que la documentación que han recabado demuestre que Cerrina nació en México pero su madre es ciudadana estadounidense.
Los documentos sobre su nacimiento incluyen el peso, la estatura y la huella del pie de Cerrina, pero no su nombre, dado que Foster no había elegido uno para su hija al momento de su nacimiento.

