BUCAREST (AP) — El impopular presidente rumano luchaba el domingo por su carrera política mientras los ciudadanos votaban en todo el país sobre su posible enjuiciamiento político, una batalla que ha planteado dudas sobre el imperio de la ley en esta antigua nación comunista.
Los rivales en el gobierno de Traian Basescu intentan procesarlo políticamente por segunda vez en cinco años. Sostienen que el mandatario populista, de 60 años, se ha dedicado a inmiscuirse en los negocios del gobierno, repartir favores entre sus partidarios y usar el servicio secreto contra sus enemigos.
Basescu, ex capitán de marina cuya popularidad se ha desplomado ante los problemas económicos, sostiene que el proceso de encausamiento sólo es una venganza política tramada por la oposición. Pidió a sus partidarios que boicoteen la votación, una táctica que quizá le permita sobrevivir, pues la consulta requiere una asistencia a las urnas de más de la mitad del electorado total.
La situación política ha minado la credibilidad de Rumania y tanto Estados Unidos como la Unión Europea dudan que el gobierno izquierdista respete la independencia del poder judicial. Los detractores acusan al primer ministro Víctor Ponta, sumido en un escándalo de plagio de documentos, de orquestar la medida para acaparar más poder.
Las urnas abrieron a las 0400 GMT y estaban por cerrar a las 2000 GMT, con 18 millones de rumanos habilitados para votar. Seguramente la mayoría votará a favor del encausamiento de Basescu, pero no estaba claro si los promotores del referéndum podrán lograr la asistencia necesaria.
Basescu, presidente desde 2004, vio caer su popularidad tras adoptar el gobierno medidas de austeridad en 2010 a pedido del Fondo Monetario Internacional a cambio de un plan de rescate multimillonario.

