Por Isaí Ángeles. Corresponsal
Panamá, 3 Ago (Notimex).- El mexicano Raúl Sánchez Vaca, director de la Oficina Scout Mundial de la Región Interamericana, cumplió al llegar a ese puesto un sueño que empezó de niño cuando formaba parte de la tropa scout en su país.
"Desde niño me veía arriba, fue como un sueño hecho realidad. Cuando niño me decía: quiero ser como mi jefe de tropa", comentó Sánchez Vaca a Notimex en la sede regional del movimiento scout de América, en la capital panameña.
En 2010, a raíz de cambios en la estructura regional de la organización que implicó mover la sede de Santiago de Chile a Panamá, el mexicano fue electo como director de la región interamericana por el buró mundial para un periodo de tres años.
"Para mí es como cristalizar un sueño de poder estar sirviendo en un nivel de este tipo y un gran desafío porque nuestra región enfrenta grandes retos", comentó el primer mexicano en llegar al cargo de director interamericano del movimiento scout.
Sánchez Vaca, quien a menudo viste de morado -el color scout, además de las insignias respectivas- empezó su "carrera" en el movimiento a los 13 años, cuando se incorpora a la "tropa" del Grupo 77 que se reúne en el parque María Enriqueta Camarillo de la capital mexicana.
"Me integraron en una patrulla y me pareció fenomenal, me divertí muchísimo el primer día y me parecía que los conocí de toda mi vida, me trataron como un amigo más de ellos; las cosas que aprendí no tenían que ver lo con lo que aprendía en la escuela", dijo.
Su ingreso fue marcado por la lectura previa del "Manual del Scout" y decidió quedarse cuando en su primera sesión "se cumplió lo que el libro decía, lo que enunciaba el autor de que uno entraba a una hermandad, de que conocía gente".
"Cuando uno crece se da cuenta de que lo que ha hecho el movimiento por uno; uno se ha ido forjando como persona y llega el momento en que uno quiere devolver eso y pensar: si por mí lo hicieron unos adultos a mí me toca continuar con ese espíritu", indicó.
Cuando cumplió 18 años, Sánchez Vaca se convirtió en dirigente de tropa en el Grupo 77, para iniciar un largo recorrido por los diversos niveles de la estructura scout, lo cual incluyó escalar a director de su grupo, de su provincia y nacional.
"Cuando me convertí en dirigente, lo que tenía en mente era que esos niños vivieran cada sábado una experiencia única; eso fue lo que lograron sembrar en mí", explicó Sánchez Vaca, un ingeniero químico graduado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Por ello, "ahora en esta posición (de dirigente interamericano), lo que quiero es devolverle al movimiento scout un poco de lo mucho que me aportó cuando era un niño y un adolescente".
Dijo que uno de los retos de los dirigentes es lograr que los niños vivan en cada sesión experiencias inolvidables con miras a que cuando sean adultos sientan la necesidad de comprometerse con el movimiento para mantener la tradición de los grupos y transmitirla a sus sucesores.
Señaló que lograr adultos comprometidos y responsables con el movimiento scout es uno de los retos más acuciantes de los grupos en la región.
"Atraer niños es una tarea fácil, pero quién atiende a esos niños y quién cubre sus expectativas. Eso requiere de adultos que se comprometan y ahí ya no es tan fácil. Estamos trabajando en modelos de captación de adultos, captar y retener adultos de calidad", comentó.
Desde su oficina en Panamá, Sánchez Vaca, quien se mudó con su familia a esta capital hace dos años, atiende las necesidades de las oficinas nacionales de América mediante la provisión de servicios técnicos.
Sobre los retos del movimiento scout dijo que están relacionados con "renovarse, replantear su objetivos, su forma de actuar, de estar en sintonía con lo que la juventud busca y quiere; hoy los jóvenes buscan más que su voz se haga valer y quieren una organización que les permita participar".
Contó que en América las asociaciones son un mosaico de diversidad en dependencia de sus regiones, para sumar unos cuatro millones en Estados Unidos, 150 mil en Canadá y alrededor de 300 mil en América Latina.
"Nuestras sociedades han seguido creciendo de manera general, pero los scout se han mantenido en los mismos; nuestro índice de penetración ha disminuido", admitió.
Distintas alternativas para los jóvenes, entre ellos la posibilidad de quedarse en casa para tener amigos virtuales que quizás no vean nunca, y la inseguridad existente en algunos países han repercutido en mantener baja la membresía, dijo el dirigente regional.
Advirtió que el movimiento scout necesita renovarse porque "muchos jóvenes lo ven pasado de moda, como un movimiento que sigue haciendo las mismas cosas que hacía hace 50 años; que no se ha renovado".
Por Isaí Ángeles. Corresponsal
Panamá, 3 Ago (Notimex).- El mexicano Raúl Sánchez Vaca, director de la Oficina Scout Mundial de la Región Interamericana, cumplió al llegar a ese puesto un sueño que empezó de niño cuando formaba parte de la tropa scout en su país.
"Desde niño me veía arriba, fue como un sueño hecho realidad. Cuando niño me decía: quiero ser como mi jefe de tropa", comentó Sánchez Vaca a Notimex en la sede regional del movimiento scout de América, en la capital panameña.
En 2010, a raíz de cambios en la estructura regional de la organización que implicó mover la sede de Santiago de Chile a Panamá, el mexicano fue electo como director de la región interamericana por el buró mundial para un periodo de tres años.
"Para mí es como cristalizar un sueño de poder estar sirviendo en un nivel de este tipo y un gran desafío porque nuestra región enfrenta grandes retos", comentó el primer mexicano en llegar al cargo de director interamericano del movimiento scout.
Sánchez Vaca, quien a menudo viste de morado -el color scout, además de las insignias respectivas- empezó su "carrera" en el movimiento a los 13 años, cuando se incorpora a la "tropa" del Grupo 77 que se reúne en el parque María Enriqueta Camarillo de la capital mexicana.
"Me integraron en una patrulla y me pareció fenomenal, me divertí muchísimo el primer día y me parecía que los conocí de toda mi vida, me trataron como un amigo más de ellos; las cosas que aprendí no tenían que ver lo con lo que aprendía en la escuela", dijo.
Su ingreso fue marcado por la lectura previa del "Manual del Scout" y decidió quedarse cuando en su primera sesión "se cumplió lo que el libro decía, lo que enunciaba el autor de que uno entraba a una hermandad, de que conocía gente".
"Cuando uno crece se da cuenta de que lo que ha hecho el movimiento por uno; uno se ha ido forjando como persona y llega el momento en que uno quiere devolver eso y pensar: si por mí lo hicieron unos adultos a mí me toca continuar con ese espíritu", indicó.
Cuando cumplió 18 años, Sánchez Vaca se convirtió en dirigente de tropa en el Grupo 77, para iniciar un largo recorrido por los diversos niveles de la estructura scout, lo cual incluyó escalar a director de su grupo, de su provincia y nacional.
"Cuando me convertí en dirigente, lo que tenía en mente era que esos niños vivieran cada sábado una experiencia única; eso fue lo que lograron sembrar en mí", explicó Sánchez Vaca, un ingeniero químico graduado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Por ello, "ahora en esta posición (de dirigente interamericano), lo que quiero es devolverle al movimiento scout un poco de lo mucho que me aportó cuando era un niño y un adolescente".
Dijo que uno de los retos de los dirigentes es lograr que los niños vivan en cada sesión experiencias inolvidables con miras a que cuando sean adultos sientan la necesidad de comprometerse con el movimiento para mantener la tradición de los grupos y transmitirla a sus sucesores.
Señaló que lograr adultos comprometidos y responsables con el movimiento scout es uno de los retos más acuciantes de los grupos en la región.
"Atraer niños es una tarea fácil, pero quién atiende a esos niños y quién cubre sus expectativas. Eso requiere de adultos que se comprometan y ahí ya no es tan fácil. Estamos trabajando en modelos de captación de adultos, captar y retener adultos de calidad", comentó.
Desde su oficina en Panamá, Sánchez Vaca, quien se mudó con su familia a esta capital hace dos años, atiende las necesidades de las oficinas nacionales de América mediante la provisión de servicios técnicos.
Sobre los retos del movimiento scout dijo que están relacionados con "renovarse, replantear su objetivos, su forma de actuar, de estar en sintonía con lo que la juventud busca y quiere; hoy los jóvenes buscan más que su voz se haga valer y quieren una organización que les permita participar".
Contó que en América las asociaciones son un mosaico de diversidad en dependencia de sus regiones, para sumar unos cuatro millones en Estados Unidos, 150 mil en Canadá y alrededor de 300 mil en América Latina.
"Nuestras sociedades han seguido creciendo de manera general, pero los scout se han mantenido en los mismos; nuestro índice de penetración ha disminuido", admitió.
Distintas alternativas para los jóvenes, entre ellos la posibilidad de quedarse en casa para tener amigos virtuales que quizás no vean nunca, y la inseguridad existente en algunos países han repercutido en mantener baja la membresía, dijo el dirigente regional.
Advirtió que el movimiento scout necesita renovarse porque "muchos jóvenes lo ven pasado de moda, como un movimiento que sigue haciendo las mismas cosas que hacía hace 50 años; que no se ha renovado".
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