La crisis de confianza abierta por la intempestiva imposición del cepo cambiario, tras las elecciones presidenciales que le permitieron a Cristina Kirchner prolongar su mandato, está lejos de cerrarse.
Así lo muestran los datos monetarios que, semanalmente, actualiza el Banco Central (BCRA) y permiten comprobar que, lejos de dar señales de detenerse, la sangría de depósitos en dólares (abierta en noviembre y recreada en mayo, cuando la AFIP prohibió mediante un ardid la compra con destino al ahorro) no sólo se prolonga sino que vuelve a acelerarse.
Durante la tercera semana de julio, los ahorristas retiraron de los bancos otros 181 millones de dólares, es decir se llevaron a razón de US$ 36,2 millones por día. Se trata de la cifra más alta en un mes y 45% superior a la registrada en la primera semana de julio, cuando la corrida entregaba progresivas señales de estar desacelerándose.
¿Qué hizo cambiar la tendencia y las expectativas? Hacia el fin de esa semana -el atardecer del jueves 5- el BCRA oficializó que la compra de dólares con destino al ahorro quedaba prohibida (la norma habla de una "suspensión", sin plazos). En los días previos a esa decisión, los egresos habían caído hasta los US$ 14 millones/día. Pero, de allí en más, crecieron hasta estabilizarse en un ritmo que va de los US$ 31 a los US$ 47 millones/día. Así, la fuga ya totaliza los US$ 6279 millones (-42,3%) desde que se inició la corrida y quienes más lo sufren son los exportadores, que se quedaron sin poder prefinanciar en esa moneda sus ventas al exterior.

