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    Ferrez: "con la literatura marginal todos pueden leer y escribir"

    Buenos Aires, 5 de junio (T�lam, por Leticia Pogoriles).- Ferr�z, el creador del Movimiento de Literatura Marginal en Brasil, estuvo de visita en Buenos Aires para presentar su libro "Manual pr�ctico del odio", una ficci�n en una favela de San Pablo donde un grupo que planea un asalto se convierte en la excusa para trazar un mosaico de los miedos, los amores y la marginalidad.

    Ferr�z pas� los 30 y escribe desde los 12 a�os cuando ni siquiera sab�a lo que significa la palabra cuento.

    "Los maestros me dec�an que lo que escrib�a no era una redacci�n sino un cuento. Como no hab�a Internet, les preguntaba a las personas mayores: - `�qu� es un cuento?. Es una historia m�s grande`, me respond�an", recuerda en di�logo con T�lam.

    Naci� en Cap�o Redondo, barrio perif�rico al sur de San Pablo que le dio letra y sustento a sus ficciones y tambi�n, como explica su traductora argentina Luc�a Tennina: "uno de los blancos m�s apuntados por los relatos del terror que alimentan la ret�rica de la seguridad en los medios de comunicaci�n".

    "Manual...", editado en la colecci�n Vereda Brasil del sello Corregidor con impecable traducci�n, un glosario de palabras y una bater�a de estudios cr�ticos especiales para esta edici�n, propone con un ritmo cinematogr�fico una novela donde sus personajes se marginalizan, se abrazan al crimen y sin dejar de ser un policial contundente tambi�n transita lo que el escritor y poeta Joao Camillo Penna llam� una "noir social".

    Su personaje central es R�gis, un l�der que imparte la filosof�a de conquistar la riqueza nacional, "dinero, dinero es la raz�n de todo", dice, y profesa un objetivo a�n m�s contundente: asaltar un banco para poder traspasar ese "muro social" que el propio Ferr�z experiment�.

    "No tengo c�mo hacer un libro fuera de este tema, estoy adentro y veo qui�n es parte. Mi papel no es una simple participaci�n, yo vivo all�, yo soy tema. Los personajes est�n basados en personas reales que ficcionalic� porque la realidad no cabe en un libro", dice y agrega: "lo escrib� desde el lado criminal, para mostrar c�mo las personas se involucran en el crimen, a�n siendo buenas".

    Ferr�z sostiene que en su "Manual..." no hay moral, "ellos son criminales, pero tambi�n son seres humanos con familia, con sue�os y este relato tiene esa pretensi�n: la de mostrar el lado m�s humano del crimen, de las personas que fueron juzgadas por un delito y que est�n en un lugar que la vida los fue llevando".

    El lenguaje de la novela -enraizada en las expresiones callejeras y en el hip hop, g�nero al que Ferr�z suscribe con pasi�n- fue definido po�ticamente por el m�sico Arnaldo Antunes, uno de los cr�ticos invitados a analizar la edici�n en espa�ol de esta obra.

    "Ferr�z no da vueltas. Habla de forma lisa, limpia, sin desv�os. Prosa sustantiva, sin subterfugios. Con agilidad narrativa, pegada al ritmo del habla, contaminada por el acento de la periferia, Ferr�z crea una sintaxis propia, l�neas de las que brota la vida de las calles", escribe uno de los Tribalistas.

    El escritor es tambi�n el ide�logo del llamado Movimiento de Literatura Marginal que comenz� a funcionar en 1999, cuando sac� su primer libro "Cap�o Pecado" y que agrupa a escritores de las regiones perif�ricas de Brasil.

    "No ten�an c�mo definirme, era un autor de la periferia, de la literatura urbana, entonces me llamaron literatura marginal. Al comienzo fue extra�o pero dije: `si ese es el nombre vamos a armar algo bueno`. Llam� a otros autores y fundamos la revista literaria Caras amigos que vendi� muy bien", dice.

    Para Ferr�z, "la literatura siempre fue elitista y estuvo reservada para una clase. La literatura marginal es algo abierto donde todo el mundo puede escribir y leer. Esto abri� paso a que las personas escriban en las calles, en c�rceles y orfanatos".

    Como Do�a Rosa, una mujer que aprendi� a leer a los 72 y public� un libro a los 84. "La fui a visitar a una colonia de pescadores y me dijo: `yo soy literatura marginal` porque nunca se hall� en ning�n otro lado. En definitiva, es lo que me interesa como escritor: fabricar lectores con sentido cr�tico, que tomen las riendas de su vida para no ser s�lo una masa de mano de obra", cuenta.

    Analista de la realidad cruda de su pa�s, Ferr�z es tambi�n una figura pol�mica.

    En 2009 fue acusado por el gobierno de hacer apolog�a del crimen. El autor escribi� por encargo del diario Folha de Sao Pablo una ficci�n desde el punto del vista de un ladr�n como respuesta a un art�culo del presentador de TV Luciano Huck que fue asaltado esa semana y a quien le robaron un reloj.

    Ese personaje inventado por Ferr�z reun�a las caracter�sticas de la mayor�a de los habitantes de un barrio pobre y violento de la periferia: una familia desestructurada, pobreza, una educaci�n mala, baja autoestima y sentimiento de inferioridad.

    El paulistano quiso mostrar la otra historia del asalto para explicar que el crimen, si bien no es defendible, no sucede porque s�.

    "Plante� el foco narrativo del marginal con las dificultades que pasa diariamente en su vida. El ministerio p�blico entendi� que era apolog�a, pero Rambo -que mata a todo el mundo- no lo es", dice.

    -�Qu� genera odio?

    "Todo el mundo quiere cosas, prend�s la televisi�n y dicen lo que hay que tener. La noci�n de �xito es una persona blanca de ojos azules, nunca alguien de la favela. Uno crece infeliz, porque no se tiene esto o lo otro, porque las personas que aparecen en la televisi�n no son iguales a m�. Los iguales son los empleados dom�sticos o el ladr�n".

    Para Ferr�z gran parte de la culpa la tienen los medios de comunicaci�n: "son grandes canales de comunicaci�n de los ricos, pero mi pueblo ama eso. Lo miran porque es m�s bonito, porque hay tanto sufrimiento alrededor y porque quieren estar del otro lado, se pasan la vida trabajando para intentar llegar y no pueden".

    Su pa�s, analiza, est� "vendiendo una imagen de riqueza pero infelizmente las personas con las que yo vivo no son parte de ese cambio, viven la misma vida. Esa pretensi�n de crecimiento es s�lo para algunos, es financiero sin cultura, sin salud y sin planos de base".

    En Argentina, en cambio, vio otra cosa: "las personas son muy militantes, tienen mucha fe y son comprometidas. Es muy bueno porque no van a dejar que nadie se duerma y se acomode. Cuando la gente se incomoda, las cosas empiezan a mejorar", concluye. (T�lam).-

    llp-mc-gel 05/06/2012 14:56

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