BOGOTA (AP) — El presidente colombiano Juan Manuel Santos acusó el sábado a las FARC de asesinar a cuatro uniformados que mantenían retenidos y entre ellos un suboficial del ejército que era el secuestrado con mayor tiempo en cautiverio, casi 14 años, aunque un quinto cautivo fue hallado con vida.
Al inicio de la tarde del sábado, el presidente Santos confirmó que unidades del ejército habían entrado en combate esta mañana con miembros de las FARC y que pasada la refriega, los soldados encontraron los cuerpos de cuatro uniformados que estaban secuestrados por los insurgentes desde finales de la década de 1990.
En la misma zona donde se dio el combate, una región rural del municipio de Solano, en el departamento de Caquetá y a unos 418 kilómetros al suroeste de la capital colombiana, los militares encontraron por la tarde con vida a un quinto uniformado.
Solano es una zona cercana a Tres Esquinas, una localidad donde se encuentra una de las mayores bases militares del sur del país.
De acuerdo con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, al hacer una declaración ante reporteros en su despacho, el uniformado vivo es el sargento de la policía Luis Alberto Erazo, de 48 años.
Erazo cayó en poder de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la localidad de Curillo, en el sureño departamento de Caquetá, en diciembre de 1999.
El ministro Pinzón no respondió preguntas y sólo indicó que por los datos ofrecidos hasta ahora por el sobreviviente, éste al escuchar disparos salió corriendo y se ocultó en la selva.
Erazo, de acuerdo con el ministro, narró que en su huida tres rebeldes lo siguieron y hasta lanzaron granadas que le provocaron heridas leves en el rostro.
Sin embargo, Erazo logró ocultarse y cerca de las 6:40 de la tarde del sábado (2340 GMT) escuchó el ruido de motosierras de los militares abriendo espacio en la selva para la llegada y aterrizaje de helicópteros trayendo personal del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General, añadió el ministro.
Erazo entonces se acercó hacia donde escuchó el ruido y de inmediato fue auxiliado por las tropas en la zona de Solano, en Caquetá, y se encuentra en "condición bastante aceptable" de salud, dijo el ministro.
Una de las dos hijas de Erazo, Gisela, dijo que casi no recordaba a su papá porque apenas tenía cuatro años cuando cayó en manos de los rebeldes.
"Estoy feliz porque hoy precisamente estoy cumpliendo 16 años ... yo tenía cuatro años cuando secuestraron a mi papi ... yo era su adoración", dijo la muchacha a la radio RCN.
El sargento Erazo formaba parte del mismo grupo de uniformados cautivos en el que estaba el intendente de la policía Alvaro Moreno, de 36 años, quien también cayó en manos de las FARC en Curillo en 1999, y cuyo cadáver fue encontrado el sábado por el ejército.
Los militares igualmente encontraron el sábado los cadáveres del coronel de la policía Edgar Duarte, el mayor de la policía Elkin Hernández y el sargento mayor del ejército José Libio Martínez.
Martínez, de 35 años, era el uniformado con mayor tiempo en poder de las FARC.
Había sido secuestrado tras un ataque guerrillero a un puesto del ejército al sur del país el 20 de diciembre de 1997.
El coronel de la policía Duarte, de 47 años, y el mayor Hernández, de 34, cayeron en poder de los rebeldes en octubre de 1998 en Paujil, una localidad de Caquetá.
"A los guerrilleros que hoy están en la selva junto con los demás secuestrados yo les pido que por favor ya liberen" a los otros cautivos, dijo Johan Steven Martínez, de 13 años, único hijo del suboficial Martínez, a quien nunca conoció.
"Ya no queremos más muertos, no queremos más hijos así como yo llorando por sus padres, llorándolos", añadió el muchacho en declaraciones divulgadas por radio Caracol.
En Colombia "ya queremos que nuestros secuestrados regresen al seno de sus hogares", agregó Johan Steven, que no conoció a su padre porque el suboficial cayó en poder de las guerrillas antes de que él naciera.
"Los únicos responsables de esa acción vil de lesa humanidad, ese crimen de lesa humanidad, es las FARC", dijo previamente el presidente Santos.
Parientes de los cautivos muertos y activistas dijeron, sin embargo, que pudo tratarse de un operativo de rescate fallido porque es conocido que los rebeldes de las FARC tienen instrucciones de ultimar a los rehenes en caso de detectar a la tropa.
Un alto funcionario del Ministerio de Defensa dijo que no se trató de una operación de rescate, sino que las tropas estaban en tareas de ubicación por datos de inteligencia sobre la posibilidad de que hubiera cautivos en aquella región.
De haber sabido con exactitud que los uniformados estaban retenidos allí, las tropas no hubieran entrado, dijo el funcionario a la AP y quien pidió guardar el anonimato por no estar autorizado para comentar el asunto.
Ni el presidente ni el ministro Pinzón han dicho si los uniformados murieron en la jornada. Sólo indicaron que tres de los cautivos fueron encontrados con tiros en la cabeza y un cuarto con disparos en la espalda.
Los cuerpos serían trasladados en la jornada o mañana temprano a la morgue central en Bogotá, indicó el ministerio.
"Las FARC son unos asesinos por la manera en que los mató, y el gobierno es igual de asesino. Tuvieron la posibilidad de sacarlos de allá y no lo hicieron", dijo a la AP en entrevista telefónica Margarita Hernández, hermana del mayor Hernández de la policía.
"Me duele mucho porque mi hermano, en las pruebas de supervivencia (conocidas en el 2010), decía 'señor gobierno haga algo porque no queremos llegar en bolsas negras', y hoy nos los están entregando así", añadió la mujer con la voz entrecortada por el llanto. "Es un acto abominable".
A su vez, Sonia Moreno, una de los cuatro hermanos del intendente de la policía Moreno, dijo telefónicamente que el gobierno se había olvidado de los secuestrados luego de rescatar, en julio del 2008, a la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, a tres contratistas estadounidenses y 11 uniformados que también estaban en poder de las FARC.
"Hasta que no liberaron a Ingrid y a los americanos todo lo dejaron así. Los olvidaron y la noticia que íbamos a tener era esta", que estaban muertos, dijo Moreno. "Tanto silencio. ¿Por qué no negociaron?", se preguntó la mujer en una breve conversación.
En un correo electrónico enviado a la AP, Betancourt sólo dijo que ya conocía la noticia de la muerte de los cuatro hombres.
"Estoy en el dolor", escribió Betancourt, quien compartió una parte de su cautiverio con uniformados.
Alan Jara, un secuestrado liberado por las FARC en febrero de 2009 tras casi ocho años en cautiverio, dijo telefónicamente que habría que esperar el testimonio del uniformado sobreviviente para conocer en detalle lo sucedido.
"Seguramente tendrá la oportunidad de contarle al mundo qué fue lo que sucedió con la muerte de sus otros compañeros", dijo Jara, elegido en los pasados comicios regionales del 30 de octubre gobernador por el sureño departamento de Meta. Jara asumirá el cargo el próximo 1 de enero.
Gustavo Moncayo, cuyo hijo, el sargento del ejército Pablo Emilio Moncayo fue liberado por las FARC en marzo del 2010, dijo telefónicamente que estaba muy triste por lo sucedido.
El sargento Moncayo había caído en poder de las FARC en diciembre de 1997 junto con el sargento Libio José Martínez, cuyo cadáver fue encontrado en la jornada.
"Nos sentimos muy descorazonados ... En más de una ocasión caminamos con él (el hijo de Martínez, en marchas reclamando la liberación de los uniformados). Es algo muy doloroso ... Algo que uno no entiende", dijo Gustavo Moncayo y agregó que su hijo sigue en el ejército y está en Bogotá, pero que aún no lo había logrado contactar para conversar sobre lo sucedido.
Analistas consultados por la AP coincidieron en señalar que el gobierno saldrá bien librado del caso y que las FARC siguen determinadas a combatir.
Ariel Avila, de la Corporación Nuevo Arco Iris, que estudia el conflicto armado, dijo tras el suceso que "el gobierno sí va a tener la disculpa para no sentarse a negociar".
"El gobierno va a salir bien librado ... no va a salir culpable", dijo Avila. Sin embargo, destacó que en su opinión fue "afán de protagonismo" en operaciones exitosas lo que condujo a un rescate fallido.
"Dar golpes mediáticos tan seguidos lleva a errores como este. La seguridad nacional no puede depender de popularidades ... Por privilegiar la vida, hubiese sido preferible abortar la operación", aseguró.
El gobierno de Santos viene de protagonizar exitosas misiones en contra de las FARC, primero en septiembre pasado al abatir en un bombardeo al jefe militar de esa guerrilla, Jorge Briceño alias Mono Jojoy, y el pasado 4 de noviembre al máximo líder del grupo rebelde, Alfonso Cano.
Temprano, en una declaración ante reporteros en su despacho, Pinzón había dicho que desde hace 45 días unidades del ejército estaban en la región como parte de su trabajo en busca de unidades de las FARC y que tenían datos de inteligencia y algunas informaciones en torno a que un grupo de la guerrilleros podía tener secuestrados de la fuerza pública.
Las FARC tienen en su poder a una veintena de uniformados y desde inicios de 2008 han liberado de forma unilateral a varios de ellos, como a políticos que retenían desde hace varios años.
El ex senador Luis Eladio Pérez, liberado por las FARC en febrero de 2008 tras seis años de cautiverio, dijo en diálogo telefónico que en su opinión todo el suceso se trató de un fallido intento de rescate.
"Eso es una orden perentoria que tienen los guerrilleros que cuidan a los secuestrados de fusilarlos en el momento en que se produzca un intento de rescate militar", indicó Pérez.
Fue "un acto de cobardía absoluto de la guerrilla, pero también hay una responsabilidad por parte del gobierno que a sabiendas del riesgo que implica para la vida de los retenidos insiste" en los rescates, agregó.
Por su parte, Marleny Orjuela, directora de la no gubernamental Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), dijo telefónicamente que lo sucedido era responsabilidad tanto de la guerrilla como del gobierno.
"Esa no es la forma de defender los derechos humanos... lo que queremos es una salida pacífica y negociada", dijo Orjuela dirigiéndose al gobierno. A las FARC y a su jefe, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, Orjuela envió un mensaje: "El secuestro no es revolución y ajusticiarlos de esa manera no es respetar el derecho internacional humanitario".
En el sitio donde encontraron los cuerpos había cadenas, comentó Pinzón.
Ex secuestrados que han sido rescatados por la fuerza pública o liberados por las FARC como Pérez han narrado que por las noches o durante caminatas para desplazarse de un campamento a otro, son sujetados con cadenas metálicas al cuello para evitar su escape.
En junio de 2007, once diputados regionales del departamento de Valle del Cauca, al suroeste del país, que estaban en manos de la guerrilla desde abril de 2002 murieron baleados. El gobierno atribuyó las muertes a los rebeldes, mientras que las FARC dijeron que había sido el resultado de un choque entre algunas de sus unidades y el ejército.


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