Los estudiantes chilenos intensificaron sus protestas en demanda de una profunda reforma del sistema educativo, con la ocupación de varios colegios de Santiago y el llamamiento a nuevas movilizaciones para el 23 y el 28 de agosto.
Tras una reunión de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), que agrupa a las principales universidades públicas y privadas del país, los estudiantes universitarios convocaron a un nuevo paro nacional para el próximo 28 de agosto.
Reunidos hasta la noche del sábado en una comunidad mapuche en el sur del país, la CONFECH acusó al gobierno de no oír sus demandas e hizo un llamamiento a retomar el "carácter ciudadano de las manifestaciones" que predominó el año pasado, cuando estalló la reclamación para acabar con el sistema educativo heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
"Es fundamental recuperar su amplitud, su alegría y el carácter ciudadano. Nuestras formas de movilizarnos tienen que mostrar ese espíritu", dijo el sábado uno de los dirigentes, Gabriel Boric. "Nosotros estamos por el diálogo, pero nos tienen que asegurar que vamos a llegar a alguna parte", agregó, sobre las críticas acerca de la violencia que se registró el miércoles pasado en una protesta no autorizada, donde se quemaron tres autobuses del transporte público y hubo casi un centenar de detenidos.
Los estudiantes secundarios, en tanto, radicalizaron su protesta y ocuparon durante la semana ocho institutos de Santiago. El año pasado, unos 200.000 estudiantes repitieron el año por las ocupaciones de los colegios que se extendieron durante varios meses.
La Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) llamó a una movilización nacional para el 23 de agosto. "Los estudiantes no nos movilizamos porque sí, sino que lo hacemos por la nula respuesta por parte de las autoridades", dijo el sábado la portavoz de la ACES, Eloísa González.
Producto de las reformas impuestas por la dictadura de Pinochet, que disminuyó a menos de la mitad la aportación pública a la educación y fomentó la inclusión del sector privado, Chile cuenta hoy con uno de los sistemas educativos más caros y desiguales del planeta.
Un autobús de la red de transporte público de Santiago arde durante unos enfrentamientos entre estudiantes y la policía antidisturbios chilena el 8 de agosto.

