MADRID.- Por primera vez en cuatro años de profunda crisis económica, el gobierno español reconoció ayer públicamente que el país necesita ayuda de Europa para resolver sus problemas financieros y poder reavivar la banca local.
"No será una cifra muy alta, no será excesiva", afirmó el ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, frente al Senado.
"La cuestión no es tanto la cifra, sino el procedimiento, de dónde vendrá. Por eso lo importante es que se abran las instituciones europeas. Las cifras son perfectamente accesibles, no son un drama. Lo que hace falta es que las instituciones europeas se pongan en marcha y busquen esa recapitalización bancaria a través de procedimientos para que haya más Europa, no para ayudar a nadie", añadió.
El ministro de Hacienda reconoció que el pedido esta fundado en que los mercados "cerraron sus puertas" a España. Sin embargo, ante el revuelo que levantaron sus declaraciones, más tarde intentó matizar sus palabras y negó negar cualquier posibilidad de un rescate externo.
"Los hombres de negro no van a venir", dijo Montoro en referencia a la "troika", el grupo de inspectores internacionales europeos que revisa regularmente los libros de cuentas de los países de la Unión Europea (UE) que recibieron ayuda externa y que son llamados así en Grecia.
En la misma línea, el jefe de gobierno, Mariano Rajoy, urgió a Bruselas a considerar la aplicación de bonos respaldados por Europa para descomprimir la situación creada por la fuga de fondos del sistema financiero español y el riesgo país, que ayer se mantuvo por encima de la "barrera psicológica" de los 500 puntos básicos.
La tormenta financiera
originada en España tiene al sector bancario en el ojo del huracán. La caída de Bankia, que solicitó 23.900 millones de euros para sanear su balance, generó dudas sobre la capacidad de Madrid para rescatar sus bancos, que deben cubrir 180.000 millones de euros en activos tóxicos, vinculados con la explosión de la burbuja inmobiliaria.
Ayer también se dieron a conocer datos que avivaron el fantasma de la intervención: por la mañana, las autoridades del banco Santander, el mayor del país, calcularon en 50.000 millones de dólares el monto que necesitaría el sistema financiero para recapitalizar la banca.
"Lo que necesitamos ahora son más mecanismos de integración europea", dijo Montoro, en una afirmación que fue interpretada por analistas locales como un reclamo a Europa para conseguir asistencia urgente para los bancos españoles.
En ese sentido, el funcionario se alineó con la política oficial de negar tajantemente un posible salvataje "tradicional", es decir, de asistencia financiera a las arcas del Estado, tal como sucedió en Grecia, Irlanda y Portugal.
Tras las fuertes declaraciones de Montoro, que repercutieron en los medios más influyentes del sector financiero internacional, el propio Rajoy intentó reenfocar el mensaje de su estrecho colaborador.
Así, el presidente reforzó el reclamo a la UE de un mensaje "claro" y una "mayor integración fiscal" de la economía. Ambos objetivos, según sugirió Rajoy, se conseguirían a través de la emisión de eurobonos, una medida que reclamó abierta y directamente por primera vez.
"Europa necesita decir adónde va para dar seguridad y decir que el euro es un proyecto irreversible y que no está en juego. Necesita apoyar a quien está en dificultades y necesita una integración fiscal con una autoridad fiscal y una integración bancaria, una unión bancaria con eurobonos, con un supervisor bancario y con un fondo de garantía de depósitos europeos", dijo Rajoy en el Senado.
Quien también se hizo eco de lo que estaba sucediendo en España fue el rey Juan Carlos, que, desde Chile, apoyó la ofensiva del gobierno de Rajoy y dijo: "Sin solidaridad es posible que el proyecto económico europeo pueda sobrevivir, lo que no podrá sobrevivir será el proyecto político europeo".
El rey lanzó así una dura advertencia a países de la eurozona acusados de anteponer sus intereses nacionales al proyecto común. "Permítanme decirles que el problema de Europa no es un problema económico; es un problema político", dijo Juan Carlos, y añadió: "Lo que se necesita es más Europa, no menos Europa".
"Cuestión de orgullo"
El pedido de ayer de Rajoy se conoció en momentos en que Alemania se resiste a emitir eurobonos o a facilitar a España otros medios de apoyo financiero alternativos a un rescate formal. De acuerdo con fuentes citadas por la prensa, Berlín cree que el gobierno de Rajoy rechazaría un salvataje externo debido a una "cuestión de orgullo".
La creación de eurobonos permitiría subastas conjuntas de deuda soberana de los países del euro a precios teóricamente más baratos.
Este espinoso tema, junto con el de la posible salida de Grecia del euro, fue tratado ayer en la cumbre de emergencia convocada por el G-7, que reunió a los ministros de Finanzas de los países más poderosos del planeta. Las conclusiones sobre las conversaciones que se mantuvieron en esa reunión no fueron reveladas en forma oficial. El propio titular de la cartera de Finanzas de Japón, Jun Azumi, confirmó que "no se emitirá ningún comunicado" sobre ese encuentro clave para el futuro de España y del resto de la UE.
Refuerzan la alianza Roma-París
ROMA (ANSA).- El primer ministro italiano, Mario Monti, y el presidente francés, François Hollande, se reunirán la semana próxima para reforzar el nuevo "eje" Roma-París y planear una estrategia para convencer a Alemania de que acepte la emisión de eurobonos. Italia y Francia consideran los eurobonos como un instrumento necesario de solidaridad de la unión monetaria para combatir la crisis de las deudas soberanas, pero enfrentan la resistencia de Berlín. Monti y Hollande ya se reunieron en Camp David, Estados Unidos, durante el encuentro del G-8, donde hubo un fuerte consenso para instrumentar políticas de crecimiento para superar la crisis.

