Tus noticias. Ahora con tus amigos.

Explora noticias, videos y mucho más por medio de lo que tus amigos están leyendo y viendo. Publica tu propia actividad y mantén el control.

Para empezar, primero

ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Elegir la educación

    Emilio Zebadúa

    Politólogo

    EL UNIVERSAL

    El próximo primero de julio se elegirá no sólo a un nuevo presidente de la república, sino una agenda de gobierno para los siguientes seis años. Sin embargo, en uno de los temas prioritarios para el país, el modelo educativo, pareciera que no existe mayor diferencia ni debate alguno entre las propuestas de los distintos candidatos: todos, sin excepción, consideran indispensable elevar la calidad de la educación.

    ¿Qué diferencia tendrá entonces la elección presidencial para el rumbo educativo del país? El candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, en su libro, México, la gran esperanza, describe: “En el siglo XXI, el acceso, la generación y la aplicación del conocimiento constituyen la clave para el desarrollo de las sociedades y el éxito de los individuos”.

    La campaña de Josefina Vázquez Mota expresa en un spot de televisión que “la educación será mi prioridad porque es la verdadera solución para resolver los problemas de México...”. Santiago Creel ha dicho, “en torno al sistema educativo, México va a necesitar una verdadera revolución en esta materia, porque el atraso que presenta frente a otros países es grande...”. Y Ernesto Cordero: la “educación de calidad (es) un derecho de todos”.

    Por otro lado, Andrés Manuel López Obrador establece en su Proyecto Alternativo de Nación que el “derecho a la educación, (es) base de la transformación del país”. “La educación es la base del desarrollo, permite crear condiciones de equidad, ensancha el disfrute de la vida y hace florecer la democracia”.

    Incluso las medidas específicas que propone cualquiera de los candidatos de los tres partidos principales, las pueden compartir (o comparten, de hecho) los otros dos. Ninguno está en contra de lo dicho por alguno de los demás: “infraestructura suficiente”, “becas escolares”, “fomento a la lectura”, “programa integral de internet”, “capacitación de los maestros”, etc. Todos coinciden.

    Las diferencias, pues, no aparecen como significativas y, más bien, son parte del gran consenso que existe entre la sociedad, el actual gobierno y los principales organismos internacionales sobre la necesidad de una modernización del sistema educativo. A lo más, se buscan diferenciar a partir de su posición “política” respecto al SNTE y su dirigente, la maestra Elba Esther Gordillo. Pero ésa es justamente una posición política que rehúye el análisis de fondo sobre la problemática educativa que caracteriza a México.

    ¿Si todos coinciden en la propuesta educativa, dónde están entonces las opciones? ¿Acaso no importa quién llegue a la Presidencia, porque se seguirá el mismo camino educativo (y será, además, la simple continuación de la política del gobierno del presidente Calderón)? ¿Acaso no hay diferencias de fondo y propuestas específicas que establezcan el marco de opciones para la política pública?

    Lo que no se logra distinguir a simple vista en el inicio de las campañas presidenciales es que sí hay, en efecto, una profunda disputa por la educación en el país. Pero es una disputa que no se alinea a la competencia entre partidos, ni se expresa a través de ellos; más bien, corre de manera transversal a la contienda partidista. La cruza al interior de cada partido y campaña, recogiendo presiones de fuerzas empresariales, ciudadanas, burocráticas e internacionales, que desean reestructurar a su modo el modelo educativo vigente.

    Es evidente que el sistema educativo requiere una transformación en varios de sus componentes y de manera integral. El reto actual es frente a los parámetros de medición: las pruebas escolares estandarizadas. La educación está sujeta ahora a los procesos de la globalización; aunque su rumbo se definirá aquí en México, en gran medida, por medio de la política. Para ello resulta fundamental identificar y analizar la dinámica de la disputa por la educación, y así aprovechar la elección presidencial para que los votantes se puedan expresar en favor del modelo educativo que mejor convenga al país en el siglo XXI.

    ¿Cómo te sientes después de leer este artículo?

     

    3 comentarios

    • Ger  •  Hace 3 meses
      "Es evidente que el sistema educativo requiere una transformación", para ello tendrían que romper los lazos con Elba Esther.
    • Amado  •  Hace 3 meses
      que facil es decir que un sindicato atra del que esta una mujer que dicen que es todo poderosa es la detiene el avance de la educacion del pais cuando sabemos que son los intereses economicos y politicos del los que manejan a nuestro pobre pueblo a su antojo si quisieran a ella ya le hubieran dado una patada por el trasero como a la Quina y otros lidersillos pero a alguienhay que echarle la culpa entre mas burro sea el pueblo mejor "la educacion es el soporte politico-economico de un pueblo"
    • UNIÓN  •  Hace 3 meses
      Pues que lamentable que ninguno de los candidatos considere un nuevo modelo educativo. Dejando atrás los viejos paradigmas, el obsoleto y anacrónico sistema que tiene su raíz en el contexto de la revolución industrial y que no ha funcionado. Está dicho que no podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. Si buscamos resultados distintos, no debemos hacer siempre lo mismo. Teniendo presente la premisa que después de todo, un ser humano es un producto de su entorno social, resulta muy recomendable que se interesarán por un nuevo modelo educativo, como lo es el de la educación integral; la que contempla no nada más el conocimiento, el acervo cultural, lo académico, sino también el aspecto humanístico; la preparación para transformarse en un ser humano global, integral, tal y como lo es el mundo actualmente; una preparación integral para la vida. A las personas se les debe enseñar a comunicarse entre sí, a escucharse mutuamente, y a desarrollar un contacto significativo y profundo entre ellas. Tienen que sentir y percibir que todos dependemos de todos, que somos como engranes de una gran maquinaría, en la que cada uno debe cumplir cabalmente su propio objetivo para el buen funcionamiento del sistema en general, so pena de su propia destrucción. El sistema educativo actual no enseña esto, más bien inculca pautas de competitividad en vez de prácticas de reflexión y colaboración. Tampoco nos enseña que el ego, es decir, el deseo de disfrutar a expensas de los demás, es la causa principal de todo el sufrimiento que existe en el mundo. ¿Por qué la naturaleza nos creó para ser diferentes? ¿No es esa misma naturaleza que representa un sistema perfecto en el cual todo está interconectado y existe en otorgamiento mutuo y homeostasis? ¿Por qué necesitamos realmente este egoísmo destructivo? Estas y muchas más preguntas de carácter existencial son respondidas por este nuevo modelo, por esta educación para la globalización, que lo que pretende en última instancia es formar una nueva sociedad; una sociedad integral, una sociedad que viva bajo el otorgamiento y el altruismo mutuos, que dirija a la humanidad hacia la meta de un mundo mejor y más iluminado para todos. Así como la educación ha generado nuestros problemas, también en la educación debemos encontrar la solución a los mismos.