Las leyes del tránsito vigentes en muchos países prohíben manejar en estado de embriaguez. El alcohol reduce la capacidad de nuestros reflejos de reaccionar ante un peligro y puede estimular una temeridad que en estado sobrio nos parecería locura. Pero ni la más absoluta ausencia etílica hará que un conductor inhábil estacione bien su auto.
Esa desventura le ocurrió a una pobre mujer en Alemania, cuando intentaba aparcar en el espacio justo detrás de otro vehículo. Quiso el bromista azar que su peripecia ocurriera frente a una banda de fanáticos alemanes, ebrios de felicidad —y de cerveza probablemente— tras la victoria de su equipo de fútbol frente al de Argentina en la pasada Copa del Mundo.
Como se puede ver en el video, publicado en Youtube dos años después de los hechos, los ruidosos consejos de la hinchada germana lograron el milagro y la chofer pudo finalmente parquear su automóvil, no sin antes subirse a la acera y casi derribar una señal de tránsito. Los machistas no perderán la ocasión para recordar el viejo chiste de "peligro, mujer al volante".
No obstante, el número de personas que mueren a diario por accidentes de tráfico relacionados con el consumo de alcohol nos recuerda el peligro. La cerveza no tiene rival cuando celebramos una victoria de nuestro equipo o queremos gastar una broma. Pero después… nada de conducir de vuelta a casa.
