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    El burro y el elefante

    Con la selección de Ryan, Romney apuesta por un debate ideológico con Obama


    El candidato presidencial republicano, Mitt Romney (d) presenta a Paul Ryan (i) como nominado a la vicepresidencia. …

    La selección de Paul Ryan solidifica el enfoque económico de la campaña de Mitt Romney y cambia la narrativa electoral  hacia un debate ideológico sobre el  modelo de capitalismo a seguir:  si uno en el que el gobierno de la nación tenga el peso actual, o uno en el que reine la libre empresa y el gobierno se reduzca al mínimo.

    Este último es el que simbolizan Romney y Ryan, el capitalismo en el que reine el sector privado de la economía, y en el que programas como el Medicare, Medicaid o la Ayuda de Alimentos (Food Stamps) se recorten o se privaticen.  

    Pero de todas las razones que haya podido considerar Romney para escoger de vicepresidente a un halcón conservador como el congresista Ryan hay una fundamental: desviar las críticas sobre su riqueza e  impuestos  hacia los  drásticos recortes del presupuesto planteados por Ryan. 

    En la lógica de Romney, más vale “quemar” a Ryan que autoinmolarse no revelando sus impuestos o las cuentas en otros países, y fortalecer con ello la imagen de que es un millonario despiadado e insensible ante los problemas del ciudadano común. Esa es la imagen que el presidente Obama ha logrado pintar de él. Y la que le ha hecho derrumbarse en las encuestas (la última de la cadena Fox ayer le sitúa 9 puntos detrás de Obama).   

    Si con Ryan de VP Romney consigue arrastrar a Obama hacia un debate ideológico sobre el modelo de capitalismo -con el déficit, la deuda y el desempleo como temas centrales-  lograría de paso que la elección fuera un referendum sobre el presidente y su gestión de la economía.  

    Ese fue en un principio el objetivo de la campaña de Romney, apostando a que si se hablaba sólo de economía el presidente perdería.   Pero la campaña de Obama ha boicoteado hasta ahora su estrategia con desvíos hacia temas que no tienen que ver con la economía: los derechos reproductivos de las mujeres,  el matrimonio gay, caricaturizar la riqueza de Romney y sus gaffes o atacar su  "record" de empresario.   

    En las próximas semanas se verá si la decisión de nominar a Ryan añade o resta puntos, pero de entrada revela mucho sobre lo que de verdad le importa a Romney:  ha elegido a alguien a su imagen y semejanza, un hombre “de números” como él;  la política exterior es secundaria  (Ryan carece de experiencia en ese área, al igual que Romney);  el electorado hispano y el femenino no son su prioridad; y tampoco lo son los estados indecisos como Florida u Ohio. 

    Las reacciones no se han hecho esperar. Nada más realizar el anuncio numerosas voces republicanas y demócratas se han pronunciado.  Irónicamente hay algo en lo que parecen coincidir y es que Ryan va a movilizar el entusiasmo tanto de los votantes conservadores, particularmente del Tea Party, como de los demócratas liberales, radicalmente opuestos a sus recortes presupuestarios.

    El debate ideológico está servido.


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