Mitt Romney se dispone a tomar la decisión más importante de su candidatura: elegir un vicepresidente. ¿Preferirá a uno con sabor político de vainilla o de pimienta?
Tras el desastre de Sarah Palin en 2008, Romney, que es metódico por naturaleza, está sopesando cuidadosamente las opciones. Y lo hace con total sigilo, como es también clásico en él.
El proceso de selección es escrupuloso. Tan es así que el candidato a la vicepresidencia demócrata en el año 2000, el senador Joe Liberman, lo ha descrito como “una colonoscopia política, pero sin anestesia”.
Les preguntan por su vida sexual en detalle, sus amantes del pasado (o del presente), sus cuentas bancarias, su historial médico, fiscal y laboral, si han tenido amistades peligrosas, etc.
Una vez que pasan la prueba de que no tienen “esqueletos en el armario” que levanten controversia, pasan a la segunda criba.
Aparentemente hay 9 o 10 que han superado el primer examen, la “colonoscopia” [ver nombres y detalles más adelante], y están en la fase de conquistar a Romney, para lo cual esta semana han desfilado –literalmente- como si fuera la alfombra roja de la política.
La única cualidad que se sabe a ciencia cierta que Romney busca en los aspirantes es que estén “preparados para asumir la presidencia”, en caso necesario. Eso descarta a candidatos tipo Palin que, justa o injustamente, dio la impresión de que no lo estaba, e incluso fue el hazmerreír con comentarios del tipo de que podía ver Rusia desde su ventana en Alaska.
Los otros requisitos que busca para su “número dos” no están tan claros. Dependerá del peso que ponga en la balanza a cualidades que, o bien contrasten y complementen las suyas, o que las refuercen.
En el primero de los casos -o sea que suplan sus carencias- consideraría a candidatos que pusieran un poco de "pimienta" a la campaña y le ayudaran a captar distintos sectores del electorado cruciales en noviembre:
Para conquistar el voto hispano (el senador cubanoamericano Marco Rubio); el voto femenino (gobernadora Susana Martínez, senadora Kelly Ayotte o la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice). O que le ayuden a ganar Estados indecisos como Ohio, Florida y Virginia (senadores Rob Portman y Rubio, y gobernador de Virginia Bob McDonald); o el voto ultraconservador (ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, el congresista Paul Ryan o el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal).
La otra teoría es la de elegir a alguien que refuerce sus propias cualidades y se parezca a él. Es lo que el prestigioso profesor de la Universidad de Virginia Larry Sabato llama “vainilla doble” -es decir alguien anglosajón-blanco-aburrido que sea una apuesta segura aunque no apasionante-, tipo el ex gobernador de Minesota Tim Pawlenty, o McDonald o Portman. E incluso el senador de Dakota del Sur, John Thune.
El posible candidato que sale de las categorías de "vainilla" o "pimienta" es el actual gobernador de New Jersey, Chris Christie. Conocido por su arrolladora personalidad, podría arrastrar muchos votos, pero también conlleva riesgos de suscitar polémicas con su cruda franqueza. Sería un cóctel político de guindillas picantes.
El jueves desfilaron ante Romney varios de los “concursantes” durante un acto de campaña en Colorado. Sentados en fila, esperaban a que Mitt les llamara para “actuar”. Entre ellos estaban Christie, Jindal, McDonald y Portman. El resto de los candidatos desfilaron en otros mítines electorales defendiendo fervientemente en el estrado a su potencial jefe.
Lo interesante de todos ellos es que niegan estar interesados en el puesto de VP. Es un ritual político obligatorio. Rubio ha sido el que más veces lo ha negado y también quien más apoyo ha recibido. Es el preferido del 64 % de los votantes republicanos y cuenta con el respaldo de políticos prominentes y medios de comunicación conservadores.
Los analistas apuestan a cuatro finalistas, Portman, Rubio, Ryan y Pawlenty. Este último, además de tener experiencia de gobierno, aporta una cualidad esencial de la que carece Romney: sabe conectar muy bien con el ciudadano común porque ha vivido sus experiencias, como hombre al fin de procedencia humilde que logró a base de esfuerzo ascender en la vida.
Se espera que Romney anuncie su decisión antes de la Convención Republicana a finales de agosto en Tampa, Florida.
