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    El burro y el elefante

    Tildar a Romney de "Drácula" puede ser un arma de doble filo para Obama


    El presidente Barack Obama en un acto electoral EFE/STEVE POPE






    Robin Hood y Drácula han debutado en la contienda presidencial de Estados Unidos.


    Son los símiles que usa la campaña publicitaria del presidente Barack Obama para desacreditar la experiencia en temas de economía de su rival, Mitt Romney.  Pero es una estrategia de doble filo que incluso miembros de su propio partido demócrata critican y le aconsejan que abandone, porque puede volverse en su contra. Por varias razones.

    Primera, porque en 2008 Obama recibió 3,5 millones de dólares en contribuciones de campaña del mismo tipo de fondos de capital de riesgo como el que dirigió Romney, y por el que ahora le tilda de vampiro de empleos y de  anti-Robin Hood (que quita a los pobres para dárselo a los ricos).  

    Segunda, porque enfilar los cañones sólo contra la faceta empresarial de Romney (de la que los anuncios son una parte) puede indicar la falta de otros argumentos más sólidos contra el candidato republicano. 

    Tercera, porque puede dar la imagen de un Obama a la defensiva, que tiene que recurrir a ataques en vez de presentarle al electorado "sus" logros. E incluso darle armas a sus detractores de que no tiene logros que presentar.

    Y cuarta, porque refuerza la narrativa de sus oponentes de que es un presidente anti-negocios que emplea una retórica divisiva de lucha de clases.

    La campaña publicitaria retrata a Romney como un depredador capitalista  por su papel en Bain, la empresa de inversiones de capital de riesgo al mando de la cual estuvo hasta que en 1999 se fue a dirigir las Olimpiadas.

    El fallo está en que si bien algunas empresas en las que invirtió Bain despidieron a empleados o cerraron, el  porcentaje total de éxito fue  -según un análisis del periódico The Wall Street Journal-  de casi el 80 por ciento, es decir superior al de muchos otros fondos de riesgo que operan en EE UU. 

    Por ese motivo, usar casos aislados para caracterizar negativamente toda la gestión de Romney en Bain, como pretenden los vídeo-anuncios,  es una táctica cuestionable y arriesgada.  Así se lo han advertido al presidente al menos 7 influyentes miembros de su partido, que han criticado públicamente la estrategia: los gobernadores, Ed Rendell, Deval Patrick  y Cory Booker, los senadores Dianne Feinstein y Mark Warner, el ex congresista Harold Ford Jr. y su propio ex consejero de economía, Stephen Rattner.

    En uno de los dos vídeo-anuncios aparece un empleado despedido por una empresa que financió Bain afirmando que Romney “Quita a los pobres para dárselo a los ricos. Es lo contrario a Robin Hood”.  En el segundo anuncio,  un trabajador le describe como “un vampiro”. 

    Obviamente la finalidad es desprestigiar las credenciales con las que se vende Romney como “experto” en reactivar la economía, y convertir sus supuestos puntos fuertes en debilidades. 

    Como plan de ataque es bueno. Debilitar al contrario es la regla básica de cualquier  manual de guerra de la política, sin embargo la eficacia de esa argucia depende de cómo se ejecute.

    La medida la dan los sondeos de opinión, y el lanzamiento de la "estrategia Drácula" no parece haberle reportado beneficios a Obama que en las últimas semanas ha descendido a un empate técnico con Romney.

    Quizá el presidente debería escuchar las advertencias de sus correligionarios del Partido Demócrata y abrir otros frentes de batalla.

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