Ann Romney acompañó, frente a un enjambre de fotógrafos, a su marido Mitt, el candidato republicano a la Casa Blanca, a un acto electoral en Florida el pasado septiembre luciendo un vestido morado adornado con motivos blancos. No podía imaginarse esta mujer cuánto iba a dar que hablar la imagen que estaba proyectando. El vestido en cuestión era un modelo muy reconocible de la diseñadora Diane von Furstenberg. Y lo que parece una elección de estilo tiene en realidad una lectura política en la que seguro que no reparó.
[EN FOTOS: Michelle y Ann en duelo de moda]
Normalmente, el equipo de comunicación de cualquier diseñador hubiera saltado de alegría al ver a un famoso llevando puesto uno de sus modelos ante los medios. Es una de las claves de la industria de la moda y el motivo por el que los propios diseñadores regalan o prestan sus prendas a famosos y mujeres de políticos.
Pero este caso era diferente. La famosa Diane von Furstenberg estaba de todo menos contenta con el panorama. ¿El motivo? Que la diseñadora es una fanática de Michelle Obama, tanto en lo político como en la moda.
Resulta que Von Furstenberg no solo es una reputada
demócrata; es también una de las principales valedoras de Obama en el mundo de
la moda. Es de una asidua a las fiestas de recaudación de fondos para la
campaña del presidente que suele organizar la élite del famoseo estadounidense.
Allí se la ve, haciendo lo que puede entre otros famosos como George Clooney o
Anna Wintour.
[EN FOTOS: La virtud que comparten los candidatos a la Casa Blanca]
Y si aún hubiera alguna duda sobre su opinión política, es también conocida por arrebatos como el que le dio el mes pasado, durante un acto de la Fashion’s Night Out de Manhattan en el que declaró ante todos su invitados: “¡Espero que todos aquí seáis demócratas! ¡No se aceptan republicanos!”.
Ann Romney, en Florida (Justin Sullivan/Getty Images)Aquel vestido que lucía Ann Romney, valorado en 350 dólares, no había sido un regalo de su marca a la mujer de Mitt Romney; es que la propia lady Romney se lo había comprado por su cuenta (teniendo en cuenta que Mitt posee una fortuna valorada en 250 millones de dólares, lo de comprarse prendas no supone un problema), lo cual ha sentado francamente mal a la famosa diseñadora, que tiene otra política favorita muy diferente a Ann Romney.
Ella lleva años colaborando con Michelle Obama. La Primera Dama siente una muy conveniente debilidad por los diseños de Von Furstenberg: llevaba uno, por ejemplo, el día que dio aquél ya mítico discurso en la convención demócrata de septiembre (solo lo llevó a las pruebas de sonido; para el discurso en sí llevó uno de Thom Bronwe que, por cierto, volvió a ponerse esta semana para el último debate electoral, para escándalo de muchos blogs de moda).
Pero no solo eso. Von Furstenberg también ha sido una de las muchas diseñadoras que ha creado prendas originales para vender en la tienda virtual de Obama, con el fin de que el presidente se quede el dinero que recaude para su campaña electoral.
Así que desde el incidente del vestido, el equipo de Von
Furstenberg no sabe qué hacer para distanciarse del bando republicano. Su
equipo tardó escasas horas en aclarar que nunca le regalaron el modelo a Ann
Romney. Y ahora, irónicamente, la presión que tiene que aguantar la mujer del
republicano en esta recta final de campaña electoral no tiene nada que ver con
política. Todo el mundo va a estar fijándose en su vestido.
Fuente: Yahoo! España
El vestido que llevó Ann Romney a un acto suscita la polémica


