ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    El burro y el elefante

    La saga Biden. Primer capítulo

    El presidente Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden en un acto electoral. (Foto La Nación)

    Joe Biden es un vicepresidente multiusos. Que hay que pararle los golpes al presidente, pues él dispuestísimo lo hace; que hay que arengar a las masas trabajadoras,  sin dudarlo Joe se presta porque él proviene de esa clase y sabe llegarles; y si hay que entenderse con los operativos políticos nadie mejor que Biden, porque como no les intimida le confiesan la verdad de lo que se  trama en las trincheras de Washington. Ah! Y además se lleva bien con la prensa porque es asequible y divertido.

    Ese lado de Biden le cualifica como el complemento ideal del presidente Barack Obama.  El problema es el “otro” lado, ese que parece surgirle de un subsconsciente traidor que le hace tropezar a cada paso con declaraciones fuera del guión.  Bueno, en realidad fuera de tono.

    El Joe patoso hasta ahora había resultado simpático. Pero las tornas están cambiando.

    La prensa que siempre le perdonaba las metidas de pata (“Típico de Joe, no es noticia”), comienza a hacerse eco de las críticas, a raíz de que supuestamente se adelantara al presidente en divulgar el apoyo al matrimonio gay.  Ese eco resuena entre el pueblo estadounidense que está dejando de ser benévolo con el señor vicepresidente: hoy la encuesta Gallup le sitúa con 17 puntos menos de respaldo que cuando asumió el cargo, de 59 % a 42%. El porcentaje de rechazo ha pasado de 29% a 45%.

    Y, claro, los republicanos están aprovechando la coyuntura para tirarle a matar. O por lo menos para manchar su lado positivo, que es el que le restaría votos a su candidato, Mitt Romney.  

    Pero muchos se preguntan si los republicanos no están malgastando sus tiros, desviando la atención del que es su verdadero objetivo, o sea Obama.  O incluso peor, haciéndole el juego. Por miopía política. Porque en esta saga de Biden se están moviendo muchos hilos detrás del escenario.

    La intriga de palacio más comentada en círculos políticos es que se le esté  creando un estado de opinión desfavorable a Biden “por si fuera necesario reemplazarle”. Pero eso queda para en el siguiente capítulo de la saga, coprotagonizado junto a Joe por Hillary (de apellido Clinton). 

    Seguiremos informando. 

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