El gran físico y divulgador Richard Feynman dijo en una ocasión que no importa lo bonita que sea una teoría o la relevancia de la persona que la enuncia, porque si esas ideas no concuerdan con la realidad o con los experimentos, entonces son erróneas. Y eso es lo que parece que ha ocurrido estos días con algunas de las presunciones con las que contaba de inicio la expedición del Curiosity: datos más precisos, obtenidos recientemente, han echado abajo varias de las ideas previas con las que contaban los propios investigadores de la misión.
A estas alturas, y transcurridos casi dos años del lanzamiento del MSL en 2011, seguramente ya conocen el lugar en el que aterrizó (o amartizó, que también se acepta) el vehículo robotizado de la NASA. Es el Cráter Gale, un amplio socavón de 154 kilómetros de diámetro que terminó siendo el elegido entre otros muchos lugares de Marte en un complicado proceso de selección.
Durante el tiempo de preparación de la misión surgieron numerosos candidatos entre










