En el fondo, todos somos cantantes. Hasta las personas más desafinadas se animan alguna vez, en solitario o convencidos por los amigos, a tararear al menos alguna cancioncilla de moda. Aunque a veces para derrotar la timidez necesitamos un impulso extra y entonces aparece el alcohol.
"¿Se han dado cuenta de que quienes más beben son quienes suben al escenario a cantar en el karaoke?", preguntan los creadores de una original campaña realizada en Brasil. El Bar Aurora y el restaurant Boteco Ferraz, ambos en Sao Paulo, convocaron a la agencia Ogilvy Brasil con el fin de alertar sobre los efectos de las bebidas alcohólicas e invitar a sus clientes a no retomar el timón si han bebido demasiado.
Para sorprender a los alegres cantores fusionaron un micrófono con un alcoholímetro y crearon "el primer karaoke alcoholímetro del mundo". Luego, cuando los improvisados artistas concluían sus actuaciones les mostraban, en vez de la calificación por su desempeño más o menos desafinado, el índice de alcohol en sangre. El resultado era con frecuencia el mismo: usted no está apto para manejar.
La preocupación del Bar Aurora y el restaurante Boteco Ferraz trasciende las puertas de sus establecimientos. Brasil ocupa el quinto lugar en el mundo en el índice de mortalidad por accidentes de tráfico. Unas 40.000 personas mueren cada año en el país suramericano por esa causa. Las pérdidas económicas relacionadas superan los 32.000 millones de dólares.
En 2011 ambos establecimientos realizaron otro gracioso performance. El "valet borracho" se acercaba a los clientes para estacionar sus automóviles y cuando rechazaban los servicios del empleado, este les entregaba una tarjeta con la frase "nunca deje a un chófer ebrio manejar su auto, incluso si el conductor es usted mismo".
Y a usted, estimado lector, ¿le gusta cantar en el karaoke con un par de copas encima o prefiere hacerlo en la ducha?
