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    Quemar libros para salvarlos

    Anuncio de la Book Burning Party (Captura de pantalla Youtube)Anuncio de la Book Burning Party (Captura de pantalla Youtube)

    Parecía que el calor insolente del verano de 2011 arrasaría también con la biblioteca de Troy, en Michigan. Después de dos votos desfavorables consecutivos, nadie en la ciudad apostaba un céntimo por la salvación de ese centro cultural. Pero una campaña que anunciaba la incineración de los libros después del cierre produjo el milagro.

    La historia comenzó en 2010, cuando el gobierno de esa localidad del noreste de Estados Unidos, ahogado por la recesión, decidió incrementar los impuestos para mantener varios servicios públicos. El aumento de los tributos enfureció a una organización conservadora local, la Troy Citizens United, que inició una cruzada para impedir el alza. Finalmente, tras sucesivas derrotas en las votaciones, los defensores de la biblioteca prácticamente se dieron por vencidos.

    La última oportunidad fue fijada entonces para agosto de 2011. Una tercera victoria del "No" provocaría el cierre inmediato de la biblioteca y la venta de todos sus materiales. El sueño de cuatro décadas de literatura y servicio a la comunidad sería abruptamente clausurado.

    A solo seis semanas del escrutinio, las autoridades locales solicitaron la ayuda de la agencia publicitaria Leo Burnett, de Detroit. Con un presupuesto de apenas 3.500 dólares y la ventaja aplastante de la campaña de Troy Citizens United, los creativos tenían todas las cartas en contra. ¿Cómo desplazar el centro de la polémica de los impuestos a la pérdida de una institución pública? Una pregunta difícil, que encontró una respuesta inesperada.

    Leo Burnett engendró una organización que presuntamente se oponía también al alza de las contribuciones. La agencia plantó decenas de carteles que abogaban por el cierre de la biblioteca y anunciaban una fiesta para quemar los libros tres días después del sufragio. Una página en Facebook, videos en Youtube, venta de camisetas y mensajes en otros sitios web difundieron la noticia, que saltó rápidamente de la prensa local a medios internacionales.

    La destrucción de libros recuerda algunos de los momentos más lúgubres de la historia humana: las hogueras de la Inquisición, el fascismo alemán, las dictaduras en América Latina, la Revolución Cultural en China… Esa memoria universal y el sentido común despertaron una reacción inmediata entre los ciudadanos de Troy, que manifestaron su indignación ante la supuesta orgía incendiaria.

    Días antes de la votación, Leo Burnett cambió el mensaje: "Un voto contra la biblioteca es como votar a favor de quemar libros". El 2 de agosto la afluencia a las urnas duplicó los pronósticos y el "Sí" se impuso con amplitud.

    La campaña "Book Burning Party" ganó uno de los Premios Effie de 2012 y otro galardón dorado en el recién terminado Festival Internacional de Creatividad de Cannes. A pesar de la incierta recuperación económica en Estados Unidos, la biblioteca de Troy funciona y las palabras de aliento escritas por el novelista Isaac Asimov en 1971 reviven en cada libro salvado: "(una biblioteca) es una nave que los llevará a los confines del Universo, una máquina del tiempo que los transportará al pasado remoto y al distante futuro, un maestro más sabio que cualquier ser humano, un amigo que los consolará y los divertirá y, sobre todo, una puerta hacia una vida mejor, más feliz y útil."

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