En estos días en los que se conmemora el centenario de la catástrofe del "Titanic",
muchos hemos recordado las escenas de la oscarizada película en la que
los hombres, perfectos caballeros incluso en la hora postrera, cedían a
las mujeres y los niños los escasos bancos de las más escasas aún balsas
salvavidas.
Lamentablemente a Cameron se le olvidó mencionar un pequeño detalle: los tripulantes, armados, apuntaban con sus fusiles a las hordas de hombres desesperados por sobrevivir, para de este modo asegurar la supervivencia de las féminas y los menores, quienes en un porcentaje del 70% evitaron las gélidas y mortíferas aguas del Atlántico norte. Solo el 20% de los hombres sobrevivió, como bien saben las admiradoras de DiCaprio.
Unos años antes del hundimiento del mítico y titánico buque "insumergible", concretamente en 1852, el buque de la Royal Navy británica "HMS Birkenhead", naufragó en Danger Point, cerca de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, con una particularidad. Más del 65% de los hombres a bordo perecieron, mientras que la totalidad de las féminas vivió para contarlo. Como en el caso del Titanic, el capitán había dado órdenes estrictas del orden de desalojo, y las armas "obraron el milagro".
Ese accidente fue precisamente el inicio del extendido mito de la caballerosidad durante un naufragio. ¿Pero qué ha pasado desde entonces?
Bien, si nos atenemos a los datos de un estudio realizado por Mikeal Elinder y Oscar Erixon, economistas en la sueca Universidad de Uppsala, quienes revisaron las cifras de decesos en 18 de los más famosos naufragios desde 1852 hasta nuestros días, resulta que los hombres tienen casi el doble de oportunidades que las mujeres de sobrevivir al hundimiento de un buque.
De las 15.142 personas que viajaban a bordo de los 18 funestos navíos estudiados, los cuales por cierto tenían ocho banderas diferentes, solo el 17,8% de las mujeres sobrevivió, mientras que el porcentaje de los hombres que salvaron la vida asciende al 34,5%.
Un caso especiamente trágico es el del ferry "Estonia", que navegaba desde Tallinn a Estocolmo en 1994 cuando se hundió de pronto en medio de las gélidas aguas del Mar Báltico. De una lista total de pasajeros de 989 (tripulación incluida), fallecieron 852. Solo sobrevivió el 5,4% de las mujeres que viajaban a bordo; el porcentaje de supervivencia masculino fue en cambio del 22%.
Los datos no mienten, con la excepción del Titanic y del Birkenhead, en el resto de naufragios estudiados, el sesgo a favor de la supervivencia masculina resultó innegable. Así que si eres mujer y viajas en un barco, no des por hecho que quien hoy te abre la puerta amablemente diciendo aquello de "las damas primero", vaya a cederte amablemente su sitio en las barcas de rescate, ni siquiera aunque presuma de caballerosidad británica (nacionalidad que por cierto sale especialmente mal parada en el estudio).
En la mar, como en la economía y la vida en general, parece imponerse aquello del "sálvese quien pueda".
Leído en Yahoo! edición inglesa.
