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    Las seis peores mentiras sobre marcas americanas

    (AFP/GETTY IMAGES | scott olson)Probablemente nadie se haya librado jamás de padecer el efecto de los rumores. La imaginación y las malas intenciones pueden conjugarse para convertir una mentira escandalosa en una aparente verdad. Las personalidades prestigiosas y las grandes empresas estadounidenses tampoco han pasado indemnes por el filtro despiadado de las habladurías.

    Casi siempre relacionadas con la política o la religión, las difamaciones sobreviven durante años y resisten el empeño de las compañías por borrar cualquier sombra sobre su reputación. Estos son apenas cinco ejemplos de los embustes que han crecido en torno a reconocidas marcas en Estados Unidos.

    Coca Cola contra los musulmanes: Según los malintencionados, al voltear el famoso identificador de la compañía estadounidense y leerlo de izquierda a derecha, se puede entender claramente en árabe: "No Mahoma, No Meca". Probablemente las autoridades de salud de los países donde predomina la religión musulmana tienen mucho que reprochar a la bebida azucarada, pero no existe prueba alguna de sus presuntos propósitos contra el Islam.

    Coca Cola ha convocado a reconocidos clérigos del Medio Oriente, una delegación de expertos del gobierno de Arabia Saudita y hasta a un eminente académico, Sheikh Nasr Farid Wassel, quienes han refutado de manera unánime la supuesta infamia. Además, cuando la marca fue creada en 1886 en Atlanta, poco se conocía en Estados Unidos sobre el mundo árabe. No obstante, si conocemos el sostenido sentimiento antiamericano en algunos países de la región, es fácil comprender por qué el rumor ha sobrevivido tanto tiempo.

    El antisemitismo de Vans: La Estrella de David, uno de los símbolos del Judaísmo, aparece como motivo en la suela de uno de los tantos modelos de zapatos de esta empresa norteamericana. Esa coincidencia provocó en la década de 1990 una marea de especulaciones sobre la supuesta filiación neonazi de los directivos de la compañía.

    Según algunas de las teorías de la conspiración elaboradas en aquella época, los diseñadores de Vans pretendían "pisotear a los judíos", al colocar la estrella de seis puntas en la parte inferior del calzado. Esas presunciones, divulgadas mediante cadenas de correos electrónicos, evocan viejos rituales del vudú y otras religiones de origen africano. Pero ni antisemitismo ni "brujería", la Liga contra la Difamación (ADL por sus siglas en inglés) concluyó que solo se trataba de un diseño sin segundas intenciones y cerró el caso.

    La alianza con el diablo de Procter & Gamble: El gigante de productos de la salud y belleza ha padecido desde la década de 1970 una saga de acusaciones sobre sus vínculos con el mismísimo Satán. A partir de la interpretación de uno de los viejos emblemas de la compañía, un anciano de copiosa barba y cabellera frente a una constelación de estrellas, se afirmaba que P&G sostenía a la iglesia del demonio. Las revelaciones sobre esta vocación diabólica acompañaban llamados a boicotear los productos de la marca.

    Sin embargo, los tribunales consideraron en 2007 que todo esa inducción carecía de fundamento y condenaron a cuatro distribuidores Amway, una de las competidoras de P&G, a pagar 19 millones de dólares por difundir falsas informaciones sobre la relación de la multinacional con el satanismo.

    El apoyo de Snapple al Ku Klux Klan: A nadie que conociera los orígenes judíos de la marca de jugos, refrescos y tés, se le habría ocurrido conectarla con grupos extremistas como el Ku Klux Klan. Pero en las fértiles mentes de los rumorosos, cualquier inverosímil historia parece posible.

    Los ataques apuntaron a la letra K grabada en las viejas botellas, que en rigor señalaban la bebida como apta para ser consumida por los judíos o kosher. Snapple decidió cambiar el diseño de sus envases y desplegar una campaña publicitaria para desmentir el infundio.

    El templo de Usa, en Japón (Sugarless - Wikimedia Commons)El templo de Usa, en Japón (Sugarless - Wikimedia Commons)

    Nadie muere en Disneyland: El mito ha emergido de la engorrosa distinción entre la muerte y la "muerte declarada" según los procedimientos médicos. Alimentado además por afirmaciones de ex empleados sobre la negación de cualquier fallecimiento en el famoso parque, este mito tan irreal como los dibujos animados no soporta el hecho de que algunas personas han perdido la vida allí. Los creadores de esta "leyenda urbana" deberían quizás ser contratados por la multinacional del entretenimiento para producir filmes de misterio: desbordan macabra fantasía.

    Hecho en los Estados Unidos… de Japón: Y para concluir, este gracioso ejemplo de cómo la marca país —Made in USA— podría representar un día a una ciudad japonesa del mismo nombre. Los fabuladores difundieron la noticia de que la localidad de Usa, en el país asiático, había adquirido su nombre después de la Segunda Guerra Mundial en homenaje a los mártires estadounidenses de esa contienda. La historia real: el origen de Usa se remonta al siglo VIII d. C., cuando Estados Unidos no era tan siquiera un pedazo de tierra en los mapas de los cartógrafos europeos.


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